Combate aéreo contra el fuego
Boeing 737 Fireliner: el avión hidrante de mayor capacidad de América Latina combate incendios en Chubut
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El despliegue aéreo contra los incendios en la cordillera chubutense sumó una herramienta inédita.
El operativo para combatir los incendios forestales en la cordillera de Chubut sumó en las últimas horas un refuerzo aéreo de magnitud inédita en la región. Se trata del Boeing 737 Fireliner, considerado el avión hidrante más grande de Latinoamérica, que ya se encuentra operando activamente tras arribar a la provincia proveniente de Santiago del Estero. Su incorporación representa un salto decisivo en la capacidad de ataque aéreo, especialmente frente a incendios de gran extensión y comportamiento dinámico.
Luego de aterrizar en el aeropuerto de Esquel y completar los procedimientos técnicos y de coordinación, la aeronave comenzó a realizar tareas aéreas y descargas de agua en la zona cordillerana. El foco principal de las operaciones está puesto en el incendio iniciado en Puerto Patriada, que afecta sectores cercanos a Epuyén, una de las áreas más comprometidas por el avance del fuego. Las pasadas continuarán durante el transcurso del día, condicionadas por las variables meteorológicas y la evolución del siniestro.
El incendio ya comprometió más de 2.000 hectáreas, lo que obligó a desplegar un esquema integral que combina medios aéreos y trabajo intensivo en tierra. La llegada del Fireliner permite ampliar de forma significativa el alcance y la eficacia de las descargas, algo clave en zonas de difícil acceso donde el relieve, la vegetación y los vientos complican las tareas. En este contexto, el avión de gran porte se vuelve estratégico para trazar líneas de contención prolongadas y reducir la intensidad del frente de fuego.
Desde el punto de vista técnico, el Boeing 737 Fireliner es una aeronave comercial adaptada específicamente para la lucha contra incendios forestales. Puede cargar hasta 15.000 litros de agua o retardante por operación, una cifra muy superior a la de los aviones hidrantes livianos que operan habitualmente en la Patagonia. Esta capacidad permite descargas masivas y sostenidas, fundamentales cuando el incendio se expande sobre superficies amplias o amenaza áreas pobladas.
La aeronave está equipada con dos tanques internos —uno delantero y otro trasero—, lo que posibilita descargas precisas y controladas mediante compuertas especiales. Este sistema ofrece flexibilidad para ajustar el patrón de liberación del agua o retardante según el terreno y el objetivo táctico: desde ataques directos sobre focos activos hasta la creación de barreras preventivas que faciliten el avance de los brigadistas en tierra.
Además de su función principal como hidrante, el Fireliner fue concebido como una plataforma multitarea. Puede reconfigurarse para transportar hasta 66 brigadistas y cuenta con adaptaciones para traslados sanitarios en situaciones de emergencia, lo que amplía su utilidad en operativos complejos y prolongados. Esta versatilidad refuerza la logística general y optimiza los tiempos de respuesta en escenarios críticos.
El refuerzo aéreo se integra a un despliegue que ya incluye aviones AT-802, helicópteros equipados con helibalde y brigadistas terrestres que trabajan de manera coordinada. El operativo es llevado adelante por bomberos voluntarios y organismos de emergencia, con un esquema de monitoreo permanente del comportamiento del incendio y evaluación constante de riesgos para las comunidades cercanas.
A nivel global, se trata de un recurso extremadamente poco frecuente. Existen apenas tres aeronaves de este tipo en el mundo, con unidades operativas también en Canadá y Australia. Que una de ellas esté operando en Chubut subraya la gravedad del escenario y la decisión de movilizar herramientas de máxima capacidad para proteger vidas, infraestructura y ecosistemas.
El operativo continuará activo durante las próximas horas y días, con seguimiento en tiempo real de la evolución del fuego y ajustes tácticos según las condiciones. La incorporación del Boeing 737 Fireliner incrementa de manera sustancial la capacidad de respuesta, especialmente en frentes extensos y de difícil acceso, y se perfila como un elemento clave para contener el incendio y reducir su impacto en toda la región afectada.

