Zonas frías: el debate vuelve a la agenda
Diputado Nacional por Tierra del Fuego
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En provincias como la mía, el gas no es un lujo ni un privilegio, es vida.
Desde que comenzó a discutirse la modificación del régimen de Zona Fría, manifesté públicamente mi rechazo porque considero que estamos frente a una medida que puede tener un impacto muy fuerte sobre las familias de Tierra del Fuego y de toda la Patagonia.
Quiero ser claro: en Tierra del Fuego el gas no es un lujo ni un privilegio. Es una necesidad básica. Es vida.
En nuestra provincia las condiciones climáticas hacen que la calefacción sea indispensable durante buena parte del año. No estamos hablando de un consumo energético que una familia pueda decidir si realiza o no. Estamos hablando de calefaccionar una vivienda en una de las regiones más frías del país.
Por eso considero que cualquier modificación del régimen debe analizarse teniendo en cuenta nuestra realidad territorial y climática, y no solamente desde una planilla fiscal o desde una mirada uniforme para todo el país.
El verdadero alcance de la reforma
Durante el debate en la Cámara de Diputados advertí que se estaba instalando un relato que podía generar confusión. Se decía que “no se va a quitar la Zona Fría”. Y técnicamente eso es cierto: el proyecto no plantea eliminar formalmente la denominación de Zona Fría. Pero ese no es el verdadero problema.
Lo que estamos discutiendo es una modificación del régimen y, fundamentalmente, de las condiciones para acceder al beneficio. Por eso dije en el recinto que el problema no está solamente en el título de la ley, sino en lo que efectivamente va a ocurrir con las facturas. No todos los usuarios van a conservar el beneficio.
El nuevo esquema establece criterios que pueden dejar afuera a una parte importante de los hogares que actualmente cuentan con la compensación. Y quienes mantengan algún tipo de beneficio tampoco necesariamente conservarán el esquema actual.
Por eso advertí que, según las condiciones previstas en el proyecto, algunos usuarios podrían pasar a pagar el 100% de la factura y quienes mantengan el subsidio podrían afrontar una proporción mucho mayor del costo actual.
El impacto particular sobre Tierra del Fuego
La situación de Tierra del Fuego requiere una consideración especial. Nuestra provincia tiene condiciones climáticas y geográficas particulares y un consumo energético estructuralmente superior al promedio nacional.
El gas no se utiliza solamente para cocinar o calentar agua. Es una herramienta fundamental para mantener habitables nuestras viviendas durante el invierno.
Por eso presenté un proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo explique con precisión cuál será el impacto de las modificaciones sobre los usuarios patagónicos y, específicamente, sobre Tierra del Fuego.
Pedí que se informe:
· cuánto consumo de gas continuará subsidiado;
· qué impacto tendrán las modificaciones sobre las facturas;
· cómo se aplicarán los nuevos criterios según ingresos y niveles de consumo;
· qué estudios técnicos realizó el Gobierno respecto de las condiciones climáticas de la Patagonia;
· si habrá mecanismos compensatorios;
· qué impacto tendrá la reforma sobre Tierra del Fuego;
· y qué consecuencias puede generar sobre las actividades productivas y las economías regionales.
Considero que no podemos votar una modificación de estas características sin conocer previamente cuál va a ser su impacto concreto sobre las familias.
Hay otro problema: el gas también impacta sobre la electricidad
En Tierra del Fuego tenemos además una particularidad que no puede ser ignorada. Nuestra generación eléctrica utiliza gas.
Por lo tanto, un aumento en el costo del gas no necesariamente queda limitado a la factura de gas. Puede tener también consecuencias sobre el costo de generación eléctrica.
Lo planteé claramente durante mi intervención: si aumenta el costo del gas, aumenta el costo de generar electricidad. Por eso la discusión sobre Zona Fría no puede reducirse a mirar exclusivamente la factura de gas de una vivienda. Tenemos que analizar el impacto energético integral que puede tener la medida sobre nuestra provincia.
Mi advertencia a los oficialistas de Tierra del Fuego
También cuestioné públicamente la posición de los diputados de La Libertad Avanza de Tierra del Fuego. Durante el debate señalé que estaban intentando instalar un relato según el cual nuestra provincia no perdería la Zona Fría.
Mi respuesta fue clara: el proyecto es una modificación de la Zona Fría, no una simple continuidad del régimen actual. No podemos quedarnos solamente con el nombre. Tenemos que mirar qué porcentaje de la factura se subsidia, quiénes acceden al beneficio, quiénes quedan afuera y cuánto termina pagando cada familia.
Por eso sostuve que los representantes de Tierra del Fuego tienen una responsabilidad especial. No alcanza con decir que la Zona Fría continúa.
Hay que explicar qué beneficio concreto va a recibir cada fueguino y cuánto va a pagar por el gas.
Lo que está pasando actualmente en el Congreso
El proyecto de modificación del régimen obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. Yo voté en contra, junto con los diputados fueguinos de Unión por la Patria. Los representantes de La Libertad Avanza de nuestra provincia, en cambio, acompañaron el proyecto.
Ahora la discusión se trasladó al Senado. La reforma todavía no es ley y, por lo tanto, el régimen vigente continúa aplicándose. En estos últimos días el Gobierno nacional volvió a colocar el tema entre sus prioridades y está intentando conseguir los votos necesarios para avanzar en el Senado. Por eso considero que el debate vuelve a ser especialmente importante para Tierra del Fuego.
La oposición está volviendo a poner el tema en agenda
En los últimos días distintos sectores de la oposición volvieron a plantear la defensa de la Zona Fría como una cuestión central para la Patagonia. Senadores nacionales estuvieron recorriendo Tierra del Fuego y mantuvieron reuniones con autoridades provinciales, intendentes, trabajadores y vecinos. La situación del gas y la continuidad de los beneficios para los usuarios fue uno de los temas centrales de esas conversaciones.
Esto demuestra que la discusión no terminó con la media sanción de Diputados. Por el contrario, la discusión ahora se traslada al Senado y puede ser decisiva para el futuro del régimen.
Mi posición política
Mi posición es la misma que expresé desde el primer momento: No podemos aplicar a Tierra del Fuego una política energética pensada exclusivamente desde Buenos Aires y con criterios uniformes para todo el país.
La Argentina es un país federal y tiene realidades territoriales completamente diferentes. En Tierra del Fuego, en la Patagonia, el consumo energético está determinado por el clima.
La calefacción no es un lujo. No es un consumo suntuario. No es una elección. Es una necesidad básica para vivir. Por eso voy a seguir defendiendo la Zona Fría y reclamando que cualquier modificación contemple las condiciones reales de vida de los fueguinos.
El verdadero debate
Creo que tenemos que correr la discusión del terreno de los slogans. El Gobierno puede decir que “Tierra del Fuego mantiene la Zona Fría”. Nosotros tenemos que preguntar:
¿Cuánto va a pagar una familia fueguina por el gas?
· ¿Quiénes van a conservar el beneficio?
· ¿Quiénes lo van a perder?
· ¿Cuánto se va a subsidiar?
· ¿Sobre qué parte de la factura se aplicará?
· ¿Qué ocurrirá con quienes superen determinados niveles de consumo?
· Y, además, ¿qué impacto tendrá el aumento del costo del gas sobre la generación eléctrica?
Esas son las preguntas que tenemos que responder. Porque mantener el nombre de Zona Fría no significa necesariamente mantener el beneficio que hoy reciben las familias.
Como diputado nacional por Tierra del Fuego, voy a seguir defendiendo a nuestra provincia en el Congreso. Lo hice cuando discutimos la reforma de Zona Fría y lo voy a seguir haciendo ahora que el tema llega al Senado.
Mi compromiso es defender el acceso a la energía, el trabajo, la producción y las condiciones de vida de los fueguinos. Y también exigir que cualquier decisión que afecte a nuestra provincia se discuta con información concreta, con estudios técnicos y con una verdadera mirada federal.
Porque en Tierra del Fuego sabemos perfectamente lo que significa vivir en el extremo sur. El gas no es un lujo. Es una necesidad. Y garantizar que una familia pueda calefaccionar su casa no puede ser considerado un privilegio.
