Energía shale
YPF acelera su plan para impulsar producción en Neuquén
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/ypf_2.jpeg)
La compañía refuerza su esquema operativo con nuevos equipos y más actividad sostenida.
YPF avanza en un proceso de transformación profunda con foco en el desarrollo del shale en Vaca Muerta, donde ya comenzó a intensificar su actividad mediante la incorporación de nuevos equipos de perforación. La petrolera estatal busca consolidar un salto productivo significativo en el corto plazo, en línea con su estrategia de posicionarse como un actor clave en la exportación de crudo.
Desde la conducción de la compañía detallaron que la suma de un nuevo equipo marca el inicio de una etapa más exigente en materia operativa. Actualmente, el número de perforadores activos pasó de 12 a 13, y el cronograma prevé que durante el año se agreguen más unidades en distintos momentos, particularmente en los meses de invierno y hacia el cierre del calendario.
Este incremento en la actividad no responde a factores coyunturales como el precio internacional del petróleo, sino a una planificación de largo plazo. El objetivo central es llegar preparados para el inicio de exportaciones a través de la futura infraestructura de transporte y despacho, que permitirá canalizar el crudo hacia mercados externos.
Un objetivo ambicioso
La meta productiva fijada por la empresa es exigente. Se apunta a alcanzar una producción neta de 250.000 barriles diarios hacia fin de año, lo que implica un salto considerable respecto a los niveles actuales. Este desafío se sostiene sobre dos pilares: el crecimiento genuino de la producción y la necesidad de compensar el declino natural de los pozos no convencionales.
En ese sentido, se explicó que el comportamiento del shale obliga a mantener una actividad constante para sostener los niveles de extracción, ya que los pozos presentan una caída acelerada en su rendimiento. Por ello, además del crecimiento proyectado, será necesario reemplazar alrededor de 60.000 barriles diarios que se pierden por este fenómeno.
Esto implica que, en términos reales, la compañía deberá generar un incremento mucho mayor para cumplir su objetivo. El esfuerzo total se traduce en un salto cercano a los 90.000 barriles diarios, combinando expansión y reposición.
Tiempos y eficiencia operativa
Otro de los aspectos clave del plan es la mejora en los tiempos de desarrollo. Desde el inicio de la perforación hasta la puesta en producción de un pozo transcurren actualmente unos 190 días, un plazo que refleja avances en eficiencia pero que sigue siendo un factor determinante en la planificación.
Por este motivo, la incorporación escalonada de equipos responde a la necesidad de anticiparse a los tiempos operativos. Cada nuevo perforador implica un aumento progresivo en la capacidad de producción futura, dado que los resultados no son inmediatos.
El rol de la infraestructura
El crecimiento proyectado está íntimamente ligado al desarrollo de infraestructura estratégica. La futura puesta en marcha del sistema de transporte y exportación será determinante para acelerar el ritmo de producción, ya que permitirá evacuar mayores volúmenes de crudo hacia el exterior.
Desde la empresa señalaron que, una vez operativo este esquema, será posible incrementar aún más la actividad. Incluso, no descartan acelerar el plan si las condiciones del mercado internacional resultan favorables, aunque aclararon que esa posibilidad todavía no fue definida.
Reconfiguración del negocio
En paralelo al impulso del shale, YPF continúa avanzando en la redefinición de su cartera de activos. La compañía decidió desprenderse de la mayoría de sus campos maduros, en el marco de una estrategia que prioriza el desarrollo no convencional.
Sin embargo, aún quedan áreas en evaluación. En algunos casos, se analiza la reversión de bloques ante la falta de interés del mercado, mientras que en otros se estudian alternativas de licitación orientadas a empresas de menor escala.
Particularmente, en el norte del país se proyecta avanzar con procesos licitatorios dirigidos a firmas regionales. Se trata de áreas con predominio gasífero que podrían ofrecer oportunidades de exportación, especialmente si se integran a esquemas productivos más flexibles.
Una hoja de ruta definida
Desde la conducción de la empresa remarcan que el plan en ejecución responde a una hoja de ruta ya presentada ante inversores. La estrategia contempla un crecimiento sostenido año a año, con metas claras y cumplimiento progresivo, lo que refuerza la previsibilidad del proyecto.
En este contexto, el avance en Vaca Muerta se consolida como el eje central del futuro de YPF. La combinación de inversión, tecnología y planificación busca posicionar al país como un exportador relevante de energía, en un escenario global que demanda cada vez más recursos.

