Vicuña aportará US$ 250 millones para obras en San Juan
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El aporte financiará infraestructura vial, hídrica y sanitaria antes de que la mina entre en producción.
El Proyecto Vicuña volvió a generar una noticia de peso en San Juan, esta vez fuera del yacimiento. La compañía acordó con el Gobierno provincial realizar un aporte anticipado de US$ 250 millones destinado a financiar obras de infraestructura, varios años antes de que el complejo minero comience su etapa productiva.
El entendimiento fue anunciado el 5 de agosto y firmado por el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, junto con el CEO de Vicuña, Ron Hochstein, y el country director de la compañía, José Morea. El convenio deberá ahora ser tratado por la Cámara de Diputados provincial para adquirir fuerza de ley.
La cifra tiene una particularidad: no se trata de un préstamo ni de un adelanto recuperable. Según el acuerdo, los US$ 250 millones serán un aporte fijo, no reembolsable y no compensable, destinado exclusivamente a infraestructura vial, hídrica y de saneamiento.
El desembolso está previsto hacia fines del cuarto trimestre de 2026. Los fondos serán administrados mediante un fideicomiso específico y podrán utilizarse en obras públicas previamente definidas por la provincia.
El acuerdo incorpora además otro mecanismo de financiamiento de largo plazo. Una vez que el Proyecto Vicuña entre en producción, la compañía realizará aportes equivalentes al 1,5% del valor bruto de su facturación a un fideicomiso de infraestructura pública administrado y auditado por el Estado provincial.
El esquema busca vincular de manera directa el desarrollo minero con inversiones visibles fuera del área operativa. Las obras no estarán limitadas al sector minero: podrán mejorar infraestructura utilizada también por actividades agroindustriales, energéticas, turísticas y por comunidades de la provincia.
Vicuña Corp. es la empresa conjunta creada por BHP y Lundin Mining para desarrollar dos depósitos de escala mundial: Josemaría y Filo del Sol. Ambos se ubican en la cordillera sanjuanina, mientras que Filo del Sol también se extiende hacia la Región de Atacama, en Chile.
Josemaría es un proyecto avanzado de cobre, oro y plata. Filo del Sol, por su parte, es uno de los descubrimientos cupríferos más relevantes de los últimos años y concentra recursos de cobre, oro y plata que ubicaron al distrito entre los proyectos de mayor interés internacional.
El convenio firmado en agosto también busca ordenar los compromisos establecidos en la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto y establecer reglas económicas de largo plazo. Uno de los puntos centrales es la estabilización de las regalías provinciales en 3% de los ingresos durante toda la vida útil del emprendimiento.
Esa estabilidad abarcará tanto las propiedades mineras actuales como eventuales incorporaciones futuras dentro del Proyecto Vicuña.
Para San Juan, el acuerdo representa un modelo poco habitual. Tradicionalmente, buena parte de los ingresos asociados con grandes desarrollos mineros comienza a percibirse cuando la producción y las exportaciones ya están en marcha. En este caso, la provincia recibirá recursos significativos durante una etapa previa.
El anticipo también permite comenzar obras necesarias para acompañar el crecimiento proyectado. Los megaproyectos de cobre requieren rutas, energía, agua, telecomunicaciones, transporte y servicios capaces de operar en zonas de alta cordillera.
La discusión sobre infraestructura se volvió central para la minería argentina porque varios de los grandes proyectos se localizan lejos de los principales centros urbanos y productivos. Sin rutas y redes adecuadas, incluso los yacimientos geológicamente más atractivos pueden enfrentar restricciones operativas.
San Juan concentra actualmente algunos de los mayores proyectos de cobre del país. Además de Vicuña, la provincia alberga desarrollos como Los Azules y El Pachón, lo que aumenta la presión sobre infraestructura que deberá atender simultáneamente las necesidades de distintas operaciones.
El acuerdo firmado con Vicuña intenta anticiparse a ese escenario. En lugar de esperar el inicio de la explotación, el esquema busca comenzar a financiar parte de la infraestructura antes de que aumente la demanda.
Para BHP y Lundin Mining, la previsibilidad también es una variable central. Los proyectos de cobre de esta escala requieren inversiones de varios miles de millones de dólares y horizontes que se extienden durante décadas. Un marco claro en materia de regalías, obligaciones ambientales y contribuciones económicas facilita la planificación financiera.
El convenio todavía necesita aprobación legislativa y el Proyecto Vicuña continúa atravesando distintas etapas previas a su construcción definitiva. Sin embargo, el aporte anticipado de US$ 250 millones constituye un hecho concreto que traslada parte de la discusión minera desde los recursos geológicos hacia la infraestructura.
San Juan apuesta a que el desarrollo del cobre no empiece a dejar resultados únicamente cuando salga la primera tonelada de mineral. Con este acuerdo, una parte del impacto podría comenzar bastante antes.

