Inversión clave
Vaca Muerta mendocina acelera su fase exploratoria
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Un plan piloto con desembolsos millonarios apunta a reducir riesgos y ampliar la actividad petrolera en Mendoza.
El sur mendocino vuelve a colocarse en el centro de la agenda energética. El área Cañadón Amarillo, ubicada en el departamento de Malargüe y en el límite con Neuquén, atraviesa una etapa decisiva: la adquisición de sísmica tridimensional y la definición de un plan de perforaciones que podría adelantar los primeros pozos exploratorios a 2026. El proyecto es impulsado por la UTE Quintana Energy–TSB y forma parte de una estrategia provincial orientada a transformar potencial geológico en producción concreta.
Durante una visita de trabajo, el gobernador Alfredo Cornejo recorrió los frentes operativos donde se desarrollan los estudios sísmicos, las instalaciones de superficie y un pozo vinculado al sistema de inyección de gas. La actividad se enmarca en un plan piloto que contempla inversiones por US$ 44 millones en los primeros tres años, una cifra que busca enviar una señal clara al mercado sobre la voluntad de reactivar el no convencional en territorio mendocino.
La sísmica 3D es un paso determinante. A través de la generación controlada de ondas que penetran en profundidad y registran sus reflexiones en las distintas capas del subsuelo, se construye un modelo geológico de alta precisión. Esa información permite reducir la incertidumbre, optimizar la localización de los pozos y minimizar riesgos técnicos y económicos antes de avanzar con desarrollos a mayor escala. Mendoza no realizaba este tipo de estudios desde 2017, lo que subraya la relevancia del actual proceso.
En el área trabajan actualmente diez equipos de adquisición que recorren una superficie de 202,5 km². Una vez concluida esta etapa, los datos serán procesados e interpretados para definir las locaciones finales. La meta es ejecutar dos pozos piloto en el segundo semestre de 2026, adelantando el cronograma original que proyectaba iniciar perforaciones en 2027. El eventual éxito de estos pozos podría abrir una nueva fase de expansión para la denominada Vaca Muerta Norte en Mendoza.
El bloque Cañadón Amarillo formó parte durante años de la operación de YPF, aunque no figuraba entre sus prioridades de inversión. Posteriormente, la Provincia autorizó la cesión de áreas del sur a nuevas concesionarias con el objetivo de dinamizar la actividad. En ese marco, se avanzó con la prórroga de contratos por diez años en distintos bloques estratégicos, incluyendo Cañadón Amarillo, cuya concesión se extiende ahora hasta enero de 2036.
Desde el Ejecutivo provincial remarcan que la combinación de reglas claras, seguridad jurídica e incentivos adecuados resulta fundamental para atraer capitales en un contexto competitivo. La incorporación de nuevos operadores amplía la actividad exploratoria, suma tecnología y distribuye riesgos, un factor clave en proyectos de alta complejidad técnica como el no convencional.
En paralelo a los trabajos exploratorios, la operadora mantiene la producción convencional en el área y ejecuta mejoras para optimizar yacimientos maduros. Entre ellas se destaca un proyecto de inyección de gas iniciado en octubre de 2025 en cuatro pozos del área Chihuido de la Salina Sur. Este tipo de iniciativas permite sostener niveles de extracción mientras se desarrollan nuevas oportunidades.
La apuesta por el no convencional mendocino tiene un fuerte componente estratégico. Si bien el epicentro de la formación Vaca Muerta se ubica en Neuquén, la porción norte que se extiende hacia Mendoza presenta características geológicas que podrían resultar altamente competitivas. El desafío consiste en traducir esa promesa en datos concretos y, luego, en producción comercial sostenible.
El impacto potencial no se limita a los volúmenes de petróleo o gas. La reactivación del sur provincial implica movimiento de servicios, empleo especializado, infraestructura y encadenamientos productivos. En un escenario donde la matriz energética nacional busca consolidar su perfil exportador, cada nueva área que avance en su desarrollo suma peso estratégico.
Cañadón Amarillo se convierte así en un laboratorio de política energética: estudios técnicos de última generación, compromisos de inversión definidos y un cronograma que apunta a acelerar resultados. Si los datos sísmicos confirman las expectativas, Mendoza podría comenzar a posicionarse con mayor firmeza dentro del mapa del no convencional argentino, ampliando su protagonismo en un sector que sigue siendo uno de los principales motores económicos del país.

