Toto sonríe
Tiempo nuevo: las apps lideraron el rebote y el consumo general crece

Politóloga. Periodista.
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El informe NielsenIQ expuso la recuperación moderada del mercado tras la recesión y el peso del canal digital.
Javier Milei lo planteó con la metáfora del buzo y la desgracia, en datos económcos, tiene razón. La reactivación económica empieza a sentirse en el consumo, eso que viene después de ordenar la macro y que tanto se le achaca al Gobierno. La discusión sobre la reactivación económica y el humor del bolsillo de las familias argentinas encontró su primer test de realidad con datos duros del sector privado apenas promedió el año. En el marco de la 24° edición del Retail Day, la consultora líder mundial NielsenIQ (NIQ) presentó un informe analítico que desnudó que el consumo masivo en el país quebró la inercia contractiva y consolidó una recuperación moderada del mercado. Luis Caputo sonríe, sigue siendo el mejor ministro de Economia de la historia.
El fenómeno dejó de ser una especulación de las pizarras financieras para convertirse en un flujo de datos reales que confirmaron un cambio de tendencia: el consumo masivo registró una recuperación del 2% durante el último año, una meseta de estabilización que se mantuvo firme en lo que fue de 2026. El Gobierno sigue convencido que vendrán 18 meses de recupero, lo que puede ser la confirmación de la reelección para La Libertad Avanza.
El impacto de este nuevo escenario se se basa en el cambio a la hora de consumir, quien fue a un perfil hiperracional y planificado para hacer valer cada peso. De acuerdo con el reporte de la canasta comercial, el volumen de productos que se vendieron bajo el paraguas de descuentos directos continuó creciendo con fuerza. En las góndolas se refleja esta transformación: el 30% de los productos en exhibición se promocionó directamente, una cifra récord que significó el doble respecto al año anterior. Win win para las marcas que apostaron al volumen y para un público donde el 61% de los shoppers admitió que planifica sus compras exclusivamente en función de las ofertas.
El desplome del hipermercado y el boom del delivery
La contracara de esta incipiente recuperación económica fue el raquitismo que afectó a las grandes superficies comerciales. Los supermercados modernos sufrieron una retracción del 4% en el volumen de ventas en el acumulado anual y específicamente durante el mes de abril. El dato político y de mercado más contundente lo aportó la caída del 9% en las transacciones globales dentro del canal moderno. El ajuste del bolsillo se sintió con mayor crudeza en el llamado “ticket chico” —compras rápidas de menos de cinco artículos esenciales—, que registró una contracción del 12% debido al derrumbe en la venta de alimentos básicos como arroz, azúcar, yerba, leches y harinas.
El buen vínculo del consumidor con la inmediatez y el canal digital no pasó desapercibido en el informe secreto de NIQ. Mientras el supermercantilismo tradicional lidió con la pérdida de lealtad de sus clientes, el comercio electrónico continuó devorando participación dentro del retail argentino. La estrella de la reactivación económica la corporizaron las apps de delivery, que registraron un salto fenomenal del 27% en volumen de ventas en comparación con el período anterior. El dato sintonizó a la perfección con el recambio generacional que analizó la consultora, proyectando que hacia 2030 los Millennials y la Generación Z representarán más del 60% de la población, priorizando las experiencias digitales e inmediatas por sobre la tenencia de bienes materiales.
Cercanía al fleje: La resistencia del almacén de barrio
El éxito del modelo de supervivencia comercial de cercanía también reconfiguró los márgenes de ganancia del sector privado. Ante la crisis, el canal de almacenes se transformó en el jugador más pesado del tablero informal, representando ya el 34% de la facturación total de los canales relevados, secundado por los autoservicios que alcanzaron un 15%. La explicación técnica de este fenómeno radicó en la competitividad de precios: el 44% de las categorías de los autoservicios logró reducir su precio relativo frente a los grandes supermercados, atrayendo a ese 46% de consumidores de menores ingresos que prefieren comprar por precio de manera diaria en locales de barrio.
Las perspectivas de mediano y largo plazo para el sector comercial se perfilaron con un optimismo atado a la incorporación de nuevas herramientas de inteligencia artificial. Según el estudio latinoamericano de NIQ, el 74% de los consumidores locales ya aceptó de manera natural sugerencias de compra basadas en sus historiales y preferencias algorítmicas. Para las marcas y los retailers, la lección que dejó el Retail Day fue tajante: el piso de la crisis ya quedó atrás, pero la supervivencia de la rentabilidad empresaria dependerá de entender que el nuevo consumidor argentino cuida cada centavo, combina tiendas de manera constante y compra sin ningún tipo de fidelidad partidaria ni corporativa.
