Efemérides
Stalin y sus crímenes: el pasado que incomoda a la izquierda

:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/stalin.jpeg)
Un repaso histórico a las purgas, campos de trabajo y tragedias humanas que marcaron su gobierno.
Cada 5 de marzo vuelve a aparecer en el calendario una fecha clave para la historia del siglo XX. Ese día de 1953 murió Iósif Stalin, el hombre que durante casi tres décadas gobernó la Unión Soviética con una mezcla de propaganda, terror político y violencia sistemática que dejó millones de víctimas. Para muchos soviéticos de la época fue el “Padrecito de los pueblos”; para los historiadores actuales, uno de los dictadores más brutales de la historia moderna.
Setenta y tres años después de su muerte, el aniversario vuelve a abrir un interrogante inquietante: ¿cómo pudo un régimen construir un poder tan absoluto que convirtió al terror en una política de Estado?
El ascenso de un líder implacable
Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido como Stalin —palabra que significa “hombre de acero”— nació en Georgia en 1878 y se incorporó tempranamente al movimiento revolucionario bolchevique. Tras la Revolución Rusa de 1917, comenzó una carrera silenciosa pero calculada dentro del Partido Comunista.
Cuando murió Vladímir Lenin en 1924, Stalin ya ocupaba el cargo de secretario general del partido, una posición aparentemente administrativa que él transformó en una poderosa herramienta de control político. Mediante purgas internas, manipulación burocrática y alianzas oportunistas, eliminó progresivamente a sus rivales, entre ellos León Trotski, que terminó asesinado en México en 1940 por un agente soviético.
Para fines de la década de 1930, Stalin había consolidado un poder prácticamente absoluto sobre el Estado soviético, el partido y las fuerzas de seguridad.
El terror como instrumento de gobierno
Uno de los rasgos centrales del estalinismo fue el uso sistemático del terror político. Entre 1936 y 1938, durante lo que los historiadores llaman la Gran Purga, el régimen organizó una campaña masiva de arrestos, ejecuciones y deportaciones.
Los llamados Juicios de Moscú escenificaron procesos públicos contra antiguos dirigentes bolcheviques acusados de conspiración. Sin embargo, las confesiones eran obtenidas mediante tortura o amenazas.
Según estudios basados en archivos soviéticos abiertos tras la caída de la URSS, como los trabajos del historiador Oleg Khlevniuk, cientos de miles de personas fueron ejecutadas durante esos años. Millones más fueron enviados al sistema de campos de trabajo forzado conocido como Gulag.
El historiador británico Robert Conquest, uno de los primeros en investigar el fenómeno, sostuvo que el sistema de terror estalinista no fue un exceso circunstancial, sino una herramienta deliberada de control político.
El Gulag: trabajo forzado y muerte
El Gulag —acrónimo ruso de la administración de campos de trabajo— se convirtió en una pieza fundamental del aparato represivo soviético.
Millones de prisioneros, desde opositores políticos hasta ciudadanos acusados de delitos menores o simplemente sospechosos, fueron enviados a campamentos en Siberia, el Ártico o Asia Central. Allí trabajaban en condiciones extremas en minas, obras ferroviarias o proyectos industriales.
El historiador Anne Applebaum, en su estudio Gulag: A History, describe estos campos como un sistema que combinaba explotación económica con castigo político, donde el frío, el hambre y las enfermedades provocaban tasas de mortalidad altísimas.
Muchos de los grandes proyectos industriales soviéticos de la época fueron construidos con mano de obra de prisioneros, que trabajaban hasta el agotamiento en condiciones casi inhumanas.
La hambruna de Ucrania
Entre los episodios más dramáticos asociados al gobierno de Stalin se encuentra la gran hambruna que devastó Ucrania entre 1932 y 1933, conocida como Holodomor.
Durante la colectivización forzada de la agricultura, el régimen confiscó gran parte de la producción de grano y reprimió duramente a los campesinos que resistían la política estatal. Las requisas, combinadas con malas cosechas y medidas represivas, provocaron una catástrofe humanitaria.
Diversos historiadores estiman que millones de personas murieron de hambre en Ucrania y otras regiones agrícolas de la Unión Soviética.
El historiador Timothy Snyder, especialista en Europa del Este, sostiene que el régimen no solo ignoró el desastre, sino que adoptó medidas que agravaron la crisis, como impedir que los campesinos abandonaran las zonas afectadas.
Hoy, varios países y parlamentos consideran el Holodomor como un acto deliberado de destrucción nacional, mientras que otros lo interpretan como una consecuencia extrema de las políticas económicas del régimen.
Un legado de miedo
Cuando Stalin murió el 5 de marzo de 1953, tras sufrir un derrame cerebral en su residencia cerca de Moscú, la Unión Soviética entró en un período de incertidumbre política.
Durante su funeral, millones de personas desfilaron para despedirlo. Sin embargo, apenas tres años después, en 1956, el líder soviético Nikita Jrushchov pronunció el famoso “discurso secreto” en el XX Congreso del Partido Comunista, donde denunció parte de los crímenes del estalinismo.
Aquella revelación marcó el comienzo de un proceso de desestalinización, aunque muchos aspectos del sistema represivo permanecieron durante décadas.
El aniversario que obliga a recordar
Hoy, más de siete décadas después de su muerte, el legado de Stalin sigue siendo objeto de debate. En Rusia, su figura aún genera controversia: algunos lo recuerdan como el líder que derrotó a la Alemania nazi, mientras que otros destacan el inmenso costo humano de su régimen.
Para la historiografía contemporánea, el aniversario de su muerte funciona como una oportunidad para examinar uno de los experimentos de poder más violentos del siglo XX, donde el Estado se convirtió en una maquinaria de control total.
Porque detrás de la imagen del “hombre de acero” que dominó la propaganda soviética, la historia revela otra realidad: la de un sistema construido sobre el miedo, la persecución y millones de vidas destruidas.
