30 de agosto
Santoral del día: Santa Rosa de Lima
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La primera santa de América es recordada hoy con devoción en toda Latinoamérica por su vida de humildad y entrega.
El 30 de agosto, la Iglesia en Argentina y otros países de América Latina celebra a Santa Rosa de Lima, la primera santa nacida en el continente americano y una de las figuras más queridas de la religiosidad popular. Aunque falleció el 24 de agosto de 1617 y la Iglesia universal conmemora su festividad el 23, en la región se mantiene desde tiempos coloniales la tradición de honrarla en esta fecha, lo que permite organizar celebraciones de gran arraigo cultural y religioso.
Isabel Flores de Oliva nació en Lima, Perú, el 20 de abril de 1586. Desde pequeña fue llamada “Rosa” por la delicadeza de su rostro y la suavidad de su piel, apelativo que más tarde confirmaría el arzobispo Toribio de Mogrovejo en el sacramento de la Confirmación. Desde muy joven mostró una fe intensa y un deseo profundo de consagrarse a Dios: hizo voto de virginidad, llevó una vida de austeridad y oración, y se unió a la Tercera Orden de Santo Domingo como laica consagrada.
Su entrega se reflejó en obras concretas: cuidaba enfermos, consolaba a los pobres y dedicaba largas horas a la oración. Su casa llegó a tener un huerto en el que cultivaba flores y donde construyó una pequeña ermita para recogerse en silencio y meditación. La austeridad marcó su vida: dormía sobre tablas, ayunaba con frecuencia y practicaba penitencias, convencida de que su sacrificio acercaba bendiciones para los demás.
La muerte de Rosa, a los 31 años, conmovió profundamente a Lima. Fue despedida con honores insólitos para una mujer de su tiempo, en una procesión multitudinaria que reunió autoridades civiles, religiosas y vecinos de la ciudad. Poco después fue beatificada en 1668 y canonizada en 1671 por el Papa Clemente X, convirtiéndose en la primera santa de América.
Hoy, Santa Rosa es patrona del Perú, de América Latina y de Filipinas, además de ser reconocida como protectora de jardineros y floristas. Su vida de humildad, entrega y amor al prójimo sigue siendo un ejemplo de fe que inspira a millones de creyentes.