Santa Fe BIO acelera la producción argentina de SAF
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Santa Fe BIO avanza en San Lorenzo con SAF y biocombustibles de nueva generación.
Argentina busca ganar terreno en uno de los segmentos energéticos con mayor proyección global: los combustibles sostenibles para aviación. En los últimos días de junio, Santa Fe BIO aceleró el proceso de reconversión de la ex refinería San Lorenzo con el objetivo de transformarla en una planta de producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel), una de las grandes apuestas del sector energético internacional para reducir emisiones.
El proyecto es impulsado por Santa Fe BIO, sociedad integrada por YPF y Essential Energy, y contempla una inversión estimada en US$ 400 millones. La iniciativa apunta a reconvertir una infraestructura histórica del cordón industrial santafesino para adaptarla a las nuevas demandas de la transición energética.
La planta está ubicada en San Lorenzo, uno de los nodos industriales más importantes de Argentina, dentro del Gran Rosario, una región estratégica por su infraestructura logística, portuaria y su cercanía con el complejo agroindustrial.
La primera etapa del proyecto contempla la instalación de una unidad de pretratamiento de materias primas con capacidad para procesar 250.000 toneladas anuales. A partir de ese proceso, la planta podrá producir SAF y HVO (Hydrotreated Vegetable Oil), un diésel renovable de nueva generación utilizado en transporte pesado y logística.
El SAF aparece hoy como uno de los combustibles con mayor potencial de crecimiento dentro de la transición energética global. Su importancia radica en que la aviación comercial es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. A diferencia del transporte terrestre, donde la electrificación avanza con rapidez, el reemplazo del combustible tradicional en aviones presenta mayores desafíos tecnológicos y operativos.
Por eso, gobiernos, aerolíneas y organismos internacionales comenzaron a acelerar programas de adopción de SAF para reducir la huella de carbono del sector aéreo.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima que los combustibles sostenibles podrían explicar hasta el 65% de la reducción de emisiones necesarias para alcanzar emisiones netas cero en la aviación hacia 2050.
Europa y Estados Unidos lideran actualmente esta transición. En ambos mercados ya existen regulaciones específicas que obligan a incorporar porcentajes crecientes de SAF en el abastecimiento de aerolíneas. Esto está generando una demanda global en fuerte expansión.
En ese contexto, Argentina busca posicionarse como proveedor regional gracias a una ventaja competitiva clara: su capacidad agroindustrial.
El país es uno de los principales productores mundiales de soja, maíz y aceites vegetales, insumos fundamentales para la producción de biocombustibles avanzados. Esa disponibilidad de materias primas, sumada a infraestructura logística consolidada y experiencia industrial en biodiésel, genera condiciones favorables para desarrollar esta nueva industria.
El proyecto de Santa Fe BIO apunta precisamente a capturar esa oportunidad.
Además del impacto energético, la reconversión de San Lorenzo podría generar empleo industrial, mayor actividad logística y nuevas cadenas de valor asociadas con energía, agroindustria y tecnología.
La reutilización de infraestructura existente también aparece como una ventaja relevante. En lugar de desarrollar una planta desde cero, el proyecto aprovecha activos industriales ya consolidados, reduciendo tiempos y mejorando eficiencia de inversión.
Especialistas del sector consideran que el desarrollo de SAF podría convertirse en uno de los grandes negocios energéticos de la próxima década, especialmente en países con capacidad agrícola y logística exportadora.
La apuesta de Santa Fe BIO va en esa dirección. No se trata solo de producir un nuevo combustible, sino de insertar a Argentina en uno de los mercados más dinámicos de la transición energética global.
Mientras el mundo redefine cómo producir, transportar y consumir energía con menores emisiones, iniciativas como esta muestran que el país también busca encontrar su lugar en esa nueva economía.

