Rio Tinto supera US$ 3.600 millones en litio argentino
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Rio Tinto aceleró Fénix, Sal de Vida y Rincón, con producción y nuevas inversiones.
Rio Tinto consolidó a Argentina como uno de los principales centros de su estrategia mundial de litio. La compañía informó que las inversiones comprometidas en sus proyectos Fénix, Sal de Vida y Rincón ya superan los US$ 3.630 millones, mientras acelera la puesta en marcha de nuevas instalaciones productivas en Catamarca y Salta.
Los resultados operativos difundidos el 24 de julio muestran que la minera incrementó 53% interanual su producción semestral de carbonato de litio equivalente. En los primeros seis meses de 2026 alcanzó una producción atribuible de 27.300 toneladas, frente a las cifras registradas durante el mismo período del año anterior.
Solo durante el segundo trimestre, Rio Tinto produjo 14.600 toneladas de carbonato de litio equivalente, un aumento del 20% interanual y del 15% respecto de los primeros tres meses del año. El carbonato de litio explicó la mayor parte del crecimiento, con 13.900 toneladas durante el trimestre y 26.200 toneladas en el acumulado semestral.
La expansión se apoya en una cartera que la compañía amplió considerablemente tras la adquisición de Arcadium Lithium en 2025. Esa operación incorporó al portafolio de Rio Tinto los proyectos Fénix, Sal de Vida, Olaroz y Cauchari, además de la inversión que ya desarrollaba en Rincón.
En Catamarca, la ampliación Fénix 1B inició su producción antes del cronograma previsto. La compañía tiene aprobada para ese complejo una inversión adicional de US$ 251,3 millones, destinada a sumar 9.500 toneladas anuales. Cuando la expansión esté completada, Fénix podrá alcanzar una capacidad instalada cercana a las 38.000 toneladas por año.
Sal de Vida también obtuvo su primera producción durante el segundo trimestre, antes de la fecha originalmente proyectada. El proyecto contempla una inversión de US$ 638 millones y constituye otro de los activos centrales de Rio Tinto en el salar del Hombre Muerto, en Catamarca.
El mayor desembolso individual se concentra en Rincón, ubicado en la Puna salteña. El proyecto fue el primero de la minería argentina aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y contempla una inversión de US$ 2.744 millones para desarrollar una capacidad de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería.
Durante el segundo trimestre, la planta inicial de Rincón produjo 385 toneladas, mientras la compañía continuó estabilizando los reactores y ajustando el proceso industrial. El objetivo es escalar gradualmente la operación hasta alcanzar la capacidad prevista.
A estas inversiones se suman Olaroz y Cauchari, en Jujuy. Olaroz ya es una de las principales operaciones de litio por salmuera del mundo, mientras que Cauchari permanece dentro de la cartera de recursos y proyectos que Rio Tinto analiza para futuras etapas de desarrollo.
El crecimiento productivo argentino coincide con una recuperación de la demanda internacional de litio, impulsada principalmente por baterías para vehículos eléctricos y sistemas estacionarios de almacenamiento energético. Sin embargo, la industria enfrenta precios más volátiles que los registrados durante el auge de 2022 y 2023.
En ese escenario, Rio Tinto apuesta por una estrategia de escala y diversificación. La compañía no depende de un solo salar ni de una única provincia: distribuye sus activos entre Catamarca, Salta y Jujuy, con proyectos en producción, ampliación, construcción y estabilización.
El dato más importante no es únicamente el monto invertido. Fénix y Sal de Vida comenzaron a producir antes de lo previsto y Rincón ya está entregando sus primeras toneladas. Es decir, una parte creciente de los anuncios empieza a transformarse en producción efectiva.
Para Argentina, esa evolución puede traducirse en mayor capacidad exportadora, demanda de proveedores, empleo especializado e inversiones en infraestructura. También consolida al país como uno de los pocos mercados en los que una minera global puede construir una cartera integrada de litio con varios proyectos simultáneos.
Rio Tinto ya supera los US$ 3.600 millones comprometidos y continúa elevando su producción. El desafío será sostener ese ritmo mientras estabiliza sus nuevas plantas y enfrenta un mercado internacional más competitivo.

