Martirologio Romano
¿Qué santo se celebra hoy? Consulta el santoral del 8 de enero
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/01/santo_3.jpeg)
La Iglesia recuerda a San Severino y otros santos cuya vida de fe, caridad y compromiso marcó la historia cristiana.
Hoy, jueves 8 de enero de 2026, la Iglesia católica recuerda y celebra la memoria de numerosos santos y beatos que, a lo largo de la historia, se destacaron por su vida de fe, entrega y compromiso con los demás. Entre las festividades más relevantes del día se encuentran las de San Severino, Santa Gúdula y San Apolinar, junto a una extensa lista de figuras veneradas por la tradición cristiana.
El santoral no es solo un calendario de nombres, sino una verdadera memoria histórica y espiritual que permite recorrer distintos momentos de la historia de la Iglesia, desde los primeros siglos del cristianismo hasta la Edad Media. Cada fecha reúne testimonios de hombres y mujeres que, en contextos muchas veces marcados por la violencia, la pobreza o la incertidumbre, eligieron vivir conforme a valores evangélicos, dejando una huella profunda en sus comunidades.
Como señala el Martirologio Romano al referirse al santo principal de esta jornada: “En la antigua provincia romana del Nórico, en las riberas del Danubio, San Severino, presbítero y monje, defendió a los pueblos indefensos, apaciguó a los violentos, convirtió a los infieles y fundó monasterios”. Su figura se inscribe en un tiempo de grandes transformaciones, tras la caída del Imperio romano de Occidente y luego de la muerte de Atila, cuando vastas regiones de Europa central quedaron expuestas al caos político y social.
San Severino nació en el seno de una familia romana noble en la región del Nórico, entre las actuales Baviera, Austria y Hungría, durante el siglo V. Eligió una vida austera, marcada por el ayuno, la oración y la caridad. Su espiritualidad no fue pasiva ni aislada, sino profundamente comprometida con la realidad de su tiempo: organizó ayuda para los pobres, protegió aldeas enteras de los ataques bárbaros y actuó como mediador entre pueblos enfrentados. Fundó monasterios que se convirtieron en verdaderos centros de asistencia, cultura y fe, donde la contemplación se combinaba con la acción concreta.
Tanto romanos como pueblos germánicos, incluso aquellos que profesaban el arrianismo, reconocían en él a un hombre santo. Su predicación estaba marcada por un fuerte llamado a la conversión y a la penitencia, con un tono apocalíptico propio de una época atravesada por el temor al fin de un mundo conocido. Murió en el año 482, dejando tras de sí una profunda impronta espiritual y social.
El 8 de enero también recuerda a Santa Gúdula, virgen venerada en Bélgica. Vivió entre finales del siglo VII y comienzos del VIII y llevó una vida sencilla, dedicada a la oración y a la caridad. En su casa de Moorsel, se destacó por su compromiso con los más necesitados y por una piedad silenciosa pero constante. Su figura representa el ideal de santidad cotidiana, lejos de los grandes escenarios políticos, pero profundamente transformadora en el ámbito local.
Junto a ellos, la Iglesia conmemora hoy a San Apolinar, San Paciente, San Natalán, San Alberto de Cashel, San Lorenzo Giustiniani y muchos otros santos y mártires que pertenecen a distintas épocas y regiones. Algunos fueron obispos y teólogos; otros, monjes, vírgenes o mártires perseguidos por su fe. Todos comparten el haber vivido con coherencia aquello que creían, aun en circunstancias adversas.
El santoral completo del día 8 de enero incluye, entre otros, a San Apolinar, los mártires Teófilo y Eladio de Libia, San Máximo de Pavía, San Jorge de Choziba, San Erhardo, Santa Gúdula, San Alberto de Cashel, San Lorenzo Giustiniani y el beato Eduardo Waterson.
El santoral católico reúne a casi 7.000 santos y beatos reconocidos oficialmente por la Iglesia. El Martirologio Romano es el documento que organiza estas celebraciones a lo largo del año litúrgico. Mientras que la canonización reconoce formalmente la santidad de una persona, el título de beato constituye un paso previo en ese camino. Más allá de los títulos, estas conmemoraciones invitan a reflexionar sobre la diversidad de formas que puede asumir una vida guiada por la fe, el servicio y la ética cristiana.

