Pulp Fiction: Milei lejos del PRO, un opositor instalado y un balotaje seguro

:no_upscale():format(webp):quality(60)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/10/pulp_fiction.webp)
Violencia al periodismo, núcleo chico y redoblar la apuesta. Crece el candidato de unidad opositora.
Javier Milei domina la agenda tal vez como ningún Presidente de 1983 a esta parte: la violencia explícita para con la prensa, el discurso en España, la noche de furia en la Fundación Faro, todo orbitó alrededor de Milei. Los propios funcionarios piden anonimato y se corren del estilo presidencial, la oposición empieza a cuajar un polo para ganar el balotaje el año que viene. El PRO cruje y Mauricio Macri quiere refundar la marca sin Jorge en el medio, todo está a pedir de boca para que haya un candidato que represente la crítica a Milei pero sin la vuelta del populismo, sea macrista, Peronista o radical. Una opción de coalición puede ser el verdugo que Milei ni Santiago Caputo vieron venir.
El problema de fondo del Gobierno es de naturaleza ética y estructural, se podría decir que el cinismo como política de estado: se repiten viejos vicios, no se innova en el error. Ataque sistemático e inédito en la forma a la prensa, fallos judiciales de escasa aceptación, discursos de grieta y siete golpes de estado que nadie ve. La construcción de sentido común para el año que viene será un desafío para Santiago Caputo, quien ya confirmó en sondeos privados que la sociedad no votará grieta nuevamente.
A eso se suma que dentro del propio Gobierno ya reconocen que los resultados del plan económico no son los esperados. La macroeconomía no es lo que era y es el propio INDEC quien dinamitó las promesas fundacionales de la campaña libertaria a través de cinco datos alarmantes:
:format(webp):quality(60)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/10/datos_1.webp)
La constante diatriba presidencial entusiasma hasta el más tímido para jugar el año que viene. Desde Federico González como consultor a candidato a Presidente, pasando por Daniel Hadad que no será jugador pero sí busca acuerdos en temas de educación, pasando por Dante Guebel que jugará su Last Dance el 18 de diciembre rodeado de jóvenes, hasta Jorge Brito que en privado dice que no será candidato pero ganas le sobran. El termómetro de la calle y las planillas de los encuestadores marcan un dato de hierro: Javier Milei no gana en primera vuelta, es lo que concluyen las 16 encuestas del mes pasado. El techo electoral se desplomó, el voto independiente huye y el balotaje del año que viene es una certeza matemática. Un balotaje donde Milei puede perder el poder.
La maniobra $LIBRA: impunidad exprés con el sello de Maiques y Viola
El botón de muestra de la descomposición institucional se consumó en Comodoro Py. El promocionado sobreseimiento definitivo de Javier Milei en la causa $LIBRA —la investigación por la promoción de la criptomoneda que derivó en sospechas de estafa masiva— no fue un triunfo del derecho, sino una maniobra discutible donde se excluye de la causa sin citar a indagatoria, sin querellantes y con denunciados favores a cambio, ni más ni menos que al Presidente. En el actual esquema de poder, los hilos de la Justicia federal responden directamente al tándem que integran el ministro de Justicia, Juan Bautista Maiques, y el apoderado presidencial y armador legal, Santiago Viola.
La moneda de cambio quedó expuesta a plena luz: el impulso y nombramiento de Ana María Cristina Juan —esposa del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi— como jueza de primera instancia en Hurlingham. Un canje quirúrgico. Con el pliego encaminado, Martínez de Giorgi procedió a apartar de un plumazo a todas las querellas que investigaban la responsabilidad penal de Milei.
Como reveló con agudeza la periodista Delfina Celichini en sus redes, el fallo que desvincula al Presidente se sostuvo de manera exclusiva en informes emitidos por dependencias del propio Poder Ejecutivo: la Oficina Anticorrupción y la Secretaría General de Presidencia. Milei se jacta de un sobreseimiento en el que el que jura que no hubo estafa es su propio Gobierno.
La fractura total del PRO: Macri y Vidal le bajan el pulgar a Jorge
En el campamento amarillo la crisis es de dimensiones. Los macristas están abiertamente peleados y las lealtades volaron por el aire, el escenario interno dejó completamente incómodo al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri no tiene el apoyo de María Eugenia Vidal ni de Mauricio Macri. La relación entre los primos está detonada y el expresidente no oculta su enojo: califica a la actual gestión de Uspallata como lenta, poco eficiente y poco transparente.
La bronca de Mauricio no es sólo técnica ni doctrinaria, es también de compromisos. En la intimidad, los empresarios amigos de Mauricio Macri se quejan amargamente de que Jorge Macri no cumplió con los acuerdos sellados históricamente con el sector privado porteño, abriendo el juego a otros actores y perjudicando a players con veinte años de anclaje en la Ciudad. Una traición que el expresidente no perdona.
Mauricio está convencido de que la candidatura a jefe de Gobierno debe quedar en manos de Guillermo Dietrich para refundar la marca PRO como sinónimo de gestión. "Guillo" encarna el gen del urbanismo, el transporte y la movilidad sustentable que hoy brillan por su ausencia en la Capital. Pero en el entorno de Dietrich la postura es quirúrgica: Dietrich no se va a meter en una guerra familiar. Muy cómodo en la actividad corporativa privada, con diálogo fluido tanto con oposición como con líneas directas del Gobierno nacional, Dietrich ya le transmitió a Mauricio que no moverá un dedo hasta que la interna con Jorge esté resuelta y la cancha completamente ordenada.
El laberinto libertario y el factor Zamora: el opositor sin condena interna
Esta violencia presidencial sistemática empezó a ordenar por decantación el tablero opositor rumbo a un balotaje de cuatro vías:
- La Libertad Avanza (con un Milei desgastado y radicalizado).
- El PRO (empujado por Mauricio a jugar con candidato propio para no ser absorbido).
- El peronismo de centro, federal y no kirchnerista.
- El kirchnerismo residual.
En esa puja, Axel Kicillof quedó fuera de carrera. Acorralado por la pinza implacable de Cristina Kirchner y Sergio Massa en contra de su postulación, sin proyección nacional y sin gobernar siquiera una parte decisiva de Buenos Aires, el gobernador bonaerense ya es visto como un actor prescindible para la pelea a Casa Rosada.
El foco del círculo rojo y de la dirigencia peronista se corrió hacia el Norte Grande. Por ahora, el único dirigente opositor que no tiene condena interna, a quien nadie le bajó el pulgar y que cuenta con una inédita masa crítica de aprobación —promocionado y bendecido por Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, el propio Kicillof y la liga de gobernadores provinciales— es Gerardo Zamora. Con una postura claramente no populista pero crítica de Milei, el senador nacional santiagueño rompió el cerco: este fin de semana le paró el carro en seco a Milei tras sus ataques contra periodistas, condenando su violencia, repudiando los agravios dictatoriales y advirtiendo que su beligerancia destruye la paz social y ahuyenta las inversiones.
La semana política dejó al descubierto el mecanismo de fondo: un oficialismo que canjea pliegos judiciales para cerrar causas a medida, ministros que reconocen la parálisis económica y un Presidente que cree que con insultos detiene la historia. No se da cuenta de que, con cada desborde verbal, él mismo le está escribiendo el libreto al candidato que se prepara para sucederlo.
