Entrevista
Psicología de la memoria: la clave que falta en procesos de falsas denuncias

Periodista y locutor. Editor Energía 2050.
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El perito Pablo Martínez Soares de Lima explica esta herramienta fundamental que ayuda a detectar relatos implantados.
En distinos casos de falsas denuncias relatados en Newstad se habló sobre relatos implantados, en especial en niños, e inclusive Cámaras Gesell construidas para entrenar al niño en la mentira. ¿Qué esta faltanto entonces para detectar estos patrones que se repiten?.
La psicología del testimonio, una disciplina poco desarrollada en Argentina pero con más de un siglo de trayectoria internacional, puede aportar herramientas clave para analizar la fiabilidad de los relatos en causas judiciales, especialmente cuando involucran a niños. En esta entrevista con Newstad, el perito psicólogo e investigador forense, Pablo Martínez Soares de Lima, explica los alcances y límites de esta especialidad, advierte sobre los riesgos de la sugestión en los testimonios infantiles, cuestiona la "psicologización de la Justicia" y sostiene que, sin una investigación criminalística que contraste los relatos con evidencia objetiva, es imposible determinar científicamente si una persona miente o dice la verdad.
NEWSTAD: ¿Qué es la psicología del testimonio o de la memoria?
PABLO MARTÍNEZ SOARES DE LIMA: Es una subdisciplina de la psicología jurídica que existe en el mundo desde finales del siglo XIX. Pensemos que el criminólogo Lombroso ya había escrito un libro sobre psicología del testimonio para el ámbito penal. Estamos hablando de finales del siglo XIX.
En Argentina no se escuchaba hablar de psicología del testimonio hasta hace menos de 20 años. En 2010 comencé a capacitarme en psicología del testimonio con unas psicólogas del Cuerpo Médico Forense de la Justicia de la Nación que habían ido a España a formarse y dieron aquí un curso para un grupo reducido de peritos. A partir de ahí empecé a formarme.
NS: ¿Por qué en Argentina hay tanto desconocimiento de la psicología del testimonio?
PMSL: Tiene que ver con fundamentos epistemológicos de la psicología del testimonio que adhieren a la psicología cognitiva y experimental, que en nuestro país es casi inexistente, porque el dominio es psicoanalítico. Entonces existe una colisión epistemológica: un dominio del psicoanálisis que rechaza lo cognitivo. Eso es lo que frena y casi impide las formaciones en psicología del testimonio.
Sin embargo, últimamente las cosas vienen cambiando y hay algunos lugares donde formarse. Yo recomiendo la Diplomatura en Psicología del Testimonio que ofrece el Colegio de Abogados de Tucumán, que tuvo su primera edición el año pasado y este año tendrá una segunda edición. Pero, si bien es una muy buena formación, todavía no alcanza el nivel de especialización. Falta mucho para que la psicología del testimonio se instale como una verdadera especialización.
NS: ¿Por qué es tan importante esta herramienta en eventuales causas de falsas denuncias?
PMSL: La capacitación en psicología del testimonio, al trabajar sobre la memoria, porque la psicología del testimonio implica un análisis profundo de cómo funciona la memoria humana, permite estudiar cómo está influido un relato. Permite detectar si un relato es el resultado de una experiencia que alguien vivenció o si no es una vivencia, sino algo construido.
La diferencia es muy importante: una ficción o una realidad. Por supuesto, no es una ciencia exacta como para poder determinarlo con certeza, pero sí ayuda a detectar influencias y, de ahí, las posibilidades de que un relato haya sido implantado, es decir, introducido por otra persona. Pensemos en niños, por ejemplo, de forma voluntaria o involuntaria, que suelen ser los casos más comunes.
Cuando los niños escuchan conversaciones y están en un entorno de adultos, van adquiriendo información que hacen propia. Después, cuando se les pregunta sobre determinados hechos, hacen una mezcla de situaciones que han vivido y de cosas que han escuchado. Entonces, la psicología de la memoria, especializada para los juicios a través de la psicología del testimonio, permite detectar estas posibles influencias existentes en la memoria.
NS: ¿En qué edades se debe ser todavía más cauto a la hora de tomar un testimonio? ¿En qué detalles puede detectarse una narración construída?
PMSL: Enfocando más en los niños, sobre todo cuando son preescolares, es muy importante comprender la posibilidad de la sugestión. La sugestionabilidad es la capacidad que tiene un adulto o un tercero de sugestionar a un niño de esa edad. No es lo mismo la etapa preescolar, hasta los seis años, que un niño de diez años, un adolescente o un adulto.
Si bien todo ser humano es sugestionable, las etapas de la niñez temprana son especialmente sensibles a la sugestión. Los niños pequeños, cuando cuentan algo, pueden relatarlo como si lo hubiesen vivido ellos y, en realidad, lo vivió un hermanito, un compañerito o lo vieron en un personaje de televisión o en un cuento, y lo cuentan como propio.
Tampoco pueden contextualizar, secuencializar ni construir una línea temporal adecuada. Estos factores son fundamentales en la toma de la Cámara Gesell. Muchas veces los niños relatan allí determinados hechos y quienes no están capacitados en psicología del testimonio creen estar obteniendo una narración válida, cuando en realidad, si se comprende esta capacidad de sugestionabilidad, se debe entender que el relato no es fiable.
Nunca va a ser completamente fiable el relato de un preescolar, sobre todo si pasó el tiempo y si se le preguntó con anterioridad muchas veces. Entonces, el relato no es fiable, lo que no significa que no sea creíble, que es otra cosa. La credibilidad se analiza en una instancia posterior; aquí estamos hablando de la fiabilidad.
Supongamos una adolescente que ya tiene una capacidad diferente respecto de la sugestión y nos brinda un relato. Ese relato puede tener una consistencia distinta y ahí sí podemos discutir si es creíble o no, utilizando criterios de credibilidad que existen para ello.
Es importante destacar que, aun con la mejor capacitación en psicología del testimonio, esta disciplina no detecta mentiras. No existe hasta el momento una forma científica de diferenciar la mentira de la verdad en un relato. Esto es fundamental porque muchas veces se cree que se podrá detectar si alguien miente o dice la verdad, ya sea en el análisis de testimonios o en los relatos obtenidos en pericias psicológicas o psiquiátricas. No existe una forma científica de hacerlo.
NS ¿A qué error te referís cuando hablás de una “psicologización de la Justicia”? ¿Qué está faltando?
PMSL: La Justicia muchas veces deposita en la psicología la esperanza o la creencia de que la psicología va a poder resolver si una víctima es una verdadera víctima o no. Y esto no es así; es una fantasía.
Lo que está faltando, en realidad, es un cuerpo de investigadores que vaya a las escenas donde supuestamente ocurrieron los hechos, que conozca otras actividades objetivas de la presunta víctima y que contraste esa información con los relatos que la persona brinda. Es decir, una verdadera investigación, como la realiza un criminalista.
Pensemos que el buen investigador en este tipo de casos sería también un criminalista, pero que además tenga formación, o cuente en su equipo, con un especialista en psicología del testimonio o en psicología de la memoria. Esta formación adicional permitiría arribar a conclusiones más certeras que una simple pericia psicológica en la que el perito entrevista a una presunta víctima y elabora una versión sin contrastar la información para detectar verdaderas mentiras.
No basta con la psicología. Esto lo saben los investigadores y los agentes de inteligencia: la forma de saber si una persona miente o dice la verdad es obteniendo información objetiva sobre los pasos que da y las actividades que realiza. No guiándose tanto por lo que la persona dice, sino por lo que hace.
Para saber lo que hace una persona se requiere una investigación de sus actividades, de los recorridos que ha realizado, de la mensajería que tenga en su celular, de sus gustos y de otros elementos objetivos. En definitiva, una verdadera investigación de la persona para contrastarla con el relato.
Eso, por supuesto, no suele hacerse en las causas por denuncias de abuso, donde simplemente se toma como ocurrido lo que una persona dice que ocurrió.
NS: ¿Qué le contestarías a quien te palentea que esta indagación en sus actividades es una revictimización del denunciante?
PMSL: Toda actividad investigativa en este tipo de causas va a generar una inevitable revictimización, pero es necesaria para la investigación. Esto es algo que hay que explicarle a quienes denuncian.
A quienes denuncian se les debe explicar que se van a aplicar protocolos cuyo objetivo es comprobar lo que se está diciendo y que ello es necesario para la investigación. Por lo tanto, en las víctimas reales va a haber una revictimización que es inevitable.
Por otro lado, en los casos donde se denuncia de forma falsa o equivocada, también existe una victimización directa, que es la del propio proceso judicial. Todas estas actividades investigativas generan una victimización en las personas que están siendo investigadas, aun cuando sean inocentes o incluso ajenas a la relación entre víctima y supuesto victimario.
Esto genera daños psicológicos que pueden ser mínimos si se ajustan adecuadamente a los protocolos. Cuanto menos se respeten los protocolos y cuanto menos eficientes sean los procedimientos, mayores serán los efectos que sufrirán los involucrados.
Pero esos efectos nunca van a ser cero. Siempre va a haber una revictimización. La idea es reducirla al mínimo.
