POSCO inaugura una nueva planta de litio en Sal de Oro
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La instalación producirá hasta 23.000 toneladas anuales y es el primer proyecto minero operativo del RIGI.
La minera surcoreana POSCO inauguró la Planta II de Sal de Oro, ubicada en el Salar del Hombre Muerto, en la zona de cooperación entre Salta y Catamarca. La instalación posee una capacidad proyectada de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio y se convirtió en el primer proyecto minero que entra en funcionamiento con inversiones realizadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La inauguración fue realizada durante los primeros días de octubre, con participación de autoridades nacionales y de ambas provincias.
Entre los asistentes estuvieron los gobernadores Gustavo Sáenz, de Salta, y Raúl Jalil, de Catamarca, además de funcionarios del Gobierno nacional y representantes de la compañía.
La nueva planta forma parte de una estrategia de largo plazo destinada a ampliar la producción argentina de litio y agregar capacidad industrial en una de las principales regiones productoras del país.
El proyecto contempla una inversión garantizada de US$ 547 millones bajo el RIGI, régimen al que POSCO ingresó durante junio de 2026.
La instalación comenzará un proceso de incremento progresivo de producción durante 2027, hasta acercarse a su capacidad nominal.
El producto final será carbonato de litio destinado principalmente al mercado internacional de baterías.
La inauguración constituye un avance respecto de las etapas anteriores del proyecto, cuando la compañía concentraba sus esfuerzos en la construcción, ingeniería y puesta en marcha de instalaciones.
POSCO ya desarrolla en Argentina una operación integrada que combina extracción de salmuera en la Puna con producción de compuestos químicos de litio.
El complejo Sal de Oro contempla instalaciones para elaborar tanto carbonato como hidróxido de litio, dos productos utilizados en diferentes procesos de fabricación de baterías.
La empresa mantiene además una planta industrial en General Güemes, Salta, donde desarrolla parte de sus actividades de procesamiento.
La nueva Planta II amplía esa capacidad y permite incorporar un volumen adicional de producto destinado a exportación.
Pero el anuncio de octubre incluyó otra novedad.
Los gobiernos de Salta y Catamarca firmaron un memorándum de entendimiento para avanzar con las etapas III y IV de Sal de Oro, con el objetivo de alcanzar una capacidad conjunta de hasta 100.000 toneladas anuales de productos de litio.
Esa meta corresponde a futuras expansiones y no debe confundirse con la capacidad actualmente instalada.
El acuerdo establece una hoja de trabajo para coordinar inversiones, desarrollo de proveedores, capacitación y otras necesidades vinculadas con el crecimiento del complejo.
La cooperación entre ambas provincias tiene una importancia particular.
El Salar del Hombre Muerto se encuentra en una región donde existen diferencias de delimitación jurisdiccional que requieren resolución institucional.
Frente a esa situación, Salta y Catamarca impulsaron mecanismos de coordinación para evitar que las diferencias territoriales paralicen inversiones productivas.
La inauguración de la nueva planta representa uno de los resultados concretos de esa cooperación.
En términos financieros, Sal de Oro contempla una inversión total superior a US$ 2.000 millones distribuida entre las distintas etapas del proyecto.
A esa estructura se suma el financiamiento de hasta US$ 700 millones anunciado recientemente por BID Invest, destinado a acompañar la expansión de las actividades de extracción y producción.
Ese financiamiento ya había sido informado en septiembre, pero la noticia de octubre incorpora un hecho distinto: una instalación terminada que ingresa en su etapa operativa.
La diferencia es importante para la industria minera argentina.
Durante años, buena parte de las noticias del sector estuvieron vinculadas con descubrimientos, estudios de factibilidad, permisos e inversiones proyectadas.
El ingreso de nuevas plantas en funcionamiento permite comenzar a medir resultados en capacidad industrial, producción efectiva y exportaciones.
El litio argentino atraviesa precisamente esa transición.
Jujuy, Salta y Catamarca concentran operaciones que comenzaron a producir o ampliar capacidad durante los últimos años.
La llegada de nuevas instalaciones también incrementa la demanda de servicios industriales, mantenimiento, logística, energía y proveedores especializados.
Para POSCO, el objetivo es consolidar una plataforma productiva que abastezca a las cadenas internacionales de fabricación de baterías.
La compañía forma parte de un conglomerado industrial surcoreano con presencia en sectores como acero, materiales avanzados y tecnologías vinculadas con la movilidad eléctrica.
Su desarrollo argentino responde a la necesidad de asegurar materias primas y productos químicos para esas cadenas industriales.
El mercado del litio continúa atravesando ciclos de precios y cambios tecnológicos, pero las empresas con proyectos avanzados buscan mejorar competitividad mediante escala y eficiencia operativa.
En ese contexto, la Planta II de Sal de Oro aporta una capacidad concreta de 23.000 toneladas anuales y abre el camino hacia nuevas expansiones.
La meta de 100.000 toneladas todavía dependerá de futuras inversiones, permisos y decisiones empresariales.
Pero la inauguración de octubre marca un cambio de etapa: POSCO ya no anuncia solamente nuevas inversiones en el litio argentino.
Ahora también incorpora una planta productiva que comienza a operar.

