Pluspetrol obtiene el RIGI para invertir US$ 12.400 millones
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El proyecto en Vaca Muerta contempla 620 pozos y una producción superior a 100.000 barriles diarios.
El desarrollo de Vaca Muerta sumó una nueva inversión de gran escala. Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) obtuvieron la aprobación para incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un proyecto de US$ 12.400 millones destinado a desarrollar el bloque Bajo del Choique-La Invernada, en la provincia de Neuquén.
La autorización fue anunciada el 2 de octubre y representa un avance decisivo para uno de los principales activos de petróleo no convencional de la cuenca neuquina.
El plan contempla la perforación de 620 pozos horizontales, la construcción de cuatro plantas de procesamiento y una producción máxima proyectada superior a 100.000 barriles de petróleo diarios.
La inversión se ejecutaría durante un horizonte de 25 años, por lo que no corresponde interpretarla como un desembolso inmediato.
El proyecto se encuentra dentro de los activos que Pluspetrol incorporó a su cartera después de adquirir operaciones de ExxonMobil en Argentina durante 2024.
Esa transacción permitió a la petrolera argentina ampliar significativamente su presencia en Vaca Muerta y acceder a áreas con recursos no convencionales de gran potencial.
Bajo del Choique-La Invernada es uno de los bloques más relevantes de esa adquisición.
Su desarrollo requiere un programa sostenido de perforación, instalaciones de superficie y obras que permitan procesar y transportar el petróleo producido.
La perforación de 620 pozos constituye uno de los componentes más importantes del proyecto.
En Vaca Muerta, los pozos horizontales permiten aumentar el contacto con las formaciones productivas y mejorar la recuperación de hidrocarburos mediante técnicas de estimulación hidráulica.
Sin embargo, cada pozo exige inversiones en equipos, servicios especializados, logística y materiales.
Por ese motivo, la ejecución de un programa de esta magnitud tiene impacto sobre toda la cadena de valor petrolera.
La construcción de cuatro plantas de procesamiento también resulta fundamental.
Estas instalaciones permiten acondicionar los hidrocarburos extraídos, separar componentes y preparar el petróleo para su posterior transporte.
Sin capacidad suficiente de tratamiento y evacuación, el aumento de la perforación puede encontrar limitaciones operativas.
La inversión anunciada busca acompañar ambas necesidades: incrementar la cantidad de pozos productivos y desarrollar infraestructura capaz de procesar los volúmenes adicionales.
El objetivo de superar los 100.000 barriles diarios ubicaría a Bajo del Choique-La Invernada entre los desarrollos petroleros más importantes de la cuenca, siempre que se alcance el nivel de producción previsto.
La aprobación bajo el RIGI representa además un hito regulatorio.
El régimen fue diseñado para incentivar inversiones de gran escala mediante condiciones tributarias, aduaneras y cambiarias específicas, sujetas al cumplimiento de los compromisos establecidos para cada proyecto.
Para las compañías petroleras, la previsibilidad adquiere especial relevancia porque los desarrollos no convencionales necesitan inversiones continuas durante muchos años.
A diferencia de una instalación industrial que se construye y comienza a operar con una capacidad relativamente estable, un proyecto de shale oil requiere perforar y completar nuevos pozos de manera sostenida para mantener y aumentar la producción.
Por eso, los programas de inversión se distribuyen a lo largo de períodos prolongados.
La aprobación del proyecto también fortalece el papel de GyP, la empresa provincial neuquina que participa en el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos de Neuquén.
Su asociación con Pluspetrol combina la presencia de una compañía operadora con la participación del Estado provincial en un activo estratégico.
El impacto económico potencial va más allá de la extracción.
Un programa de 620 pozos demanda servicios de perforación y fractura, transporte de arena, equipos de bombeo, mantenimiento industrial, ingeniería, seguridad y logística.
Parte de esa actividad se desarrolla directamente en Neuquén, pero también moviliza proveedores de otras provincias.
El crecimiento petrolero argentino depende cada vez más de esta clase de proyectos de gran escala.
Durante los últimos años, Vaca Muerta permitió revertir la tendencia declinante de la producción nacional y aumentar las exportaciones de petróleo.
La construcción de infraestructura de transporte hacia el Atlántico busca acompañar ese crecimiento y permitir mayores ventas externas.
Pero la producción futura no depende solamente de nuevos oleoductos.
También necesita que las operadoras sostengan sus programas de inversión y conviertan recursos disponibles en barriles efectivamente extraídos.
El proyecto aprobado para Pluspetrol apunta precisamente a esa etapa.
Con US$ 12.400 millones previstos durante 25 años, 620 pozos horizontales y cuatro plantas de procesamiento, Bajo del Choique-La Invernada incorpora un programa de desarrollo de largo plazo.
La aprobación del RIGI no significa que todos los pozos estén construidos ni que la producción objetivo ya se haya alcanzado.
Pero establece un marco para avanzar con uno de los mayores desarrollos de shale oil anunciados en Argentina.

