Tensión global
Petróleo en alza: el barril se acerca a los 110 dólares
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La incertidumbre energética crece debido al conflicto en Medio Oriente y presiona los mercados internacionales
El mercado energético mundial volvió a sacudirse con fuerza en las últimas horas. La cotización internacional del crudo registró un salto significativo, impulsada por una combinación de factores geopolíticos que reavivaron los temores sobre la estabilidad del suministro global. En este contexto, el barril de referencia Brent —clave para Argentina y gran parte del mundo— avanzó con rapidez y llegó a niveles que rozan los 110 dólares.
El incremento no fue menor: en una sola jornada el Brent subió alrededor de un 5%, acumulando varios dólares de aumento en cuestión de horas. Aunque los analistas proyectan que el cierre podría estabilizarse en torno a los 105 dólares, durante el día se registraron picos que superaron los 109, reflejando la fuerte volatilidad que domina actualmente al mercado.
Detrás de esta escalada se encuentra una nueva fase de intensificación en Medio Oriente. El reciente ataque aéreo sobre instalaciones energéticas en territorio iraní volvió a encender las alarmas, especialmente porque se trata de infraestructuras clave para la producción de gas y petróleo. Lejos de calmar a los mercados, estos episodios incrementaron la percepción de riesgo sobre la continuidad de la oferta energética.
El impacto de estos hechos se potencia por un contexto que ya venía tensionado desde fines de febrero. El estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo, se mantiene como un punto crítico, con restricciones de tránsito y episodios de violencia que afectan directamente al transporte de crudo. La negativa de varios países a enviar buques por esa vía estratégica, sumada a ataques recientes contra embarcaciones comerciales, profundizó la incertidumbre.
En este escenario, la posibilidad de una escalada aún mayor genera especial preocupación. Los inversores temen que nuevas ofensivas puedan dirigirse contra terminales petroleras, lo que implicaría un golpe directo a la capacidad exportadora de la región. Este factor, más que los ataques en sí mismos, es el que está impulsando el alza de los precios.
A nivel técnico, el mercado ya venía mostrando señales de sobrecalentamiento. Desde finales de febrero, la combinación de conflictos militares y restricciones logísticas había reducido la oferta disponible, lo que preparó el terreno para un nuevo salto ante cualquier evento disruptivo. La ofensiva reciente actuó, en ese sentido, como un detonante.
Las consecuencias de esta situación podrían ser profundas. Según especialistas del sector energético, el conflicto actual podría convertirse en la mayor crisis de suministro de la historia moderna, con un impacto que supera incluso a episodios anteriores. La magnitud del problema radica en la posible salida del mercado de enormes volúmenes de producción.
En términos concretos, se estima que hasta 20 millones de barriles diarios de petróleo podrían quedar fuera del circuito global, junto con una proporción significativa del gas natural licuado. Este escenario plantea un desafío sin precedentes para las economías dependientes de la energía importada y amenaza con trasladarse rápidamente a los precios internos.
La incertidumbre, sin embargo, sigue siendo el factor dominante. El rumbo del mercado dependerá en gran medida de la duración y la intensidad de los enfrentamientos, así como de la capacidad de las potencias involucradas para evitar una escalada mayor. Por ahora, lo único claro es que la volatilidad llegó para quedarse.
Mientras tanto, los mercados permanecen en estado de alerta. Cada nuevo episodio en la región tiene un efecto inmediato en los precios, en un contexto donde la energía vuelve a ocupar el centro de la escena global. La pregunta que sobrevuela es cuánto más puede subir el barril antes de que el impacto económico se vuelva insostenible.

