Patagonia atrae proyectos de datacenters por su energía
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Pampa Energía estudia en Neuquén un proyecto de hasta 500 MW abastecido con energía de Vaca Muerta.
La expansión mundial de la inteligencia artificial empieza a abrir una nueva oportunidad para el sector energético argentino. Empresas e inversores internacionales están evaluando a Patagonia para instalar grandes datacenters, atraídos por la disponibilidad de gas de Vaca Muerta, generación renovable, bajas temperaturas y extensiones de terreno capaces de alojar infraestructura de gran escala.
Uno de los proyectos más concretos es analizado por Pampa Energía en Neuquén.
La compañía estudia desarrollar junto a inversores un centro de datos próximo a su central térmica de Loma de la Lata, con una demanda potencial de hasta 500 MW.
La instalación podría utilizar energía generada con gas proveniente directamente de Vaca Muerta.
Rubén Turienzo, director comercial de Electricidad de Pampa Energía, confirmó que la empresa comenzó a analizar el proyecto después de recibir consultas de potenciales desarrolladores durante 2026.
El esquema sería progresivo.
Los inversores evalúan inicialmente un piloto de entre 20 y 40 MW antes de escalar hacia los 500 MW proyectados.
Llegar a esa potencia demandaría además nuevas inversiones en infraestructura eléctrica. Pampa estima que las obras necesarias para abastecer un complejo de 500 MW podrían acercarse a US$ 900 millones.
El interés no se limita a ese proyecto.
FlexDomes, una compañía estadounidense especializada en infraestructura digital, analiza también una instalación en Neuquén.
Su primera etapa contempla 120 MW de carga informática y una inversión estimada de US$ 1.400 millones, utilizando energía proveniente de Vaca Muerta.
En Chubut, la empresa polaca Green Capital trabaja sobre otro desarrollo de escala aún mayor.
La primera fase podría alcanzar 300 MW, con una inversión cercana a US$ 3.000 millones, mientras que el proyecto completo contempla la posibilidad de llegar en el largo plazo hasta 3.000 MW.
La compañía arrendó alrededor de 1.298 kilómetros cuadrados de tierras al sur de Trelew, donde proyecta desarrollar parques eólicos y solares para abastecer el complejo sin depender del sistema eléctrico nacional.
También existen movimientos en Bahía Blanca.
Pampa Energía acordó suministrar 30 MW para una primera etapa de un centro de datos dentro de la zona franca de la ciudad, donde ya comenzó a desarrollarse un parque tecnológico.
Los proyectos todavía se encuentran en diferentes fases preliminares y varios necesitan inversores, contratos definitivos e infraestructura antes de convertirse en obras.
Pero el interés expone una nueva relación entre energía y tecnología.
Los datacenters consumen enormes cantidades de electricidad porque necesitan alimentar servidores de manera continua y mantener sistemas de refrigeración durante las 24 horas.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial multiplicó esa demanda.
Los grandes modelos requieren centros de procesamiento con decenas de miles de chips especializados, elevando la búsqueda internacional de lugares con electricidad abundante, estable y competitiva.
Patagonia reúne varias condiciones.
Neuquén dispone de una de las mayores reservas de shale gas del mundo a través de Vaca Muerta. Chubut y Santa Cruz poseen algunos de los mejores recursos eólicos del planeta. La región cuenta además con generación hidroeléctrica y temperaturas más bajas que otros polos tecnológicos.
El clima es una ventaja económica porque permite reducir parte del consumo destinado a refrigeración.
Pero también existen limitaciones.
La infraestructura eléctrica patagónica no fue diseñada para atender centros de datos que individualmente pueden consumir cientos de megavatios.
La conectividad digital constituye otro desafío. Un gran datacenter necesita enlaces de fibra óptica de alta capacidad y redundancia suficiente para evitar interrupciones.
Por eso, la existencia de energía no garantiza por sí sola la llegada de las inversiones.
Los proyectos deberán resolver simultáneamente generación, transmisión eléctrica, telecomunicaciones, terrenos y financiamiento.
Aun así, la escala de las iniciativas en evaluación resulta significativa.
Un solo datacenter de 500 MW tendría una demanda comparable con la de grandes instalaciones industriales.
Eso abre una oportunidad adicional para monetizar los recursos energéticos argentinos: en lugar de transportar únicamente gas o electricidad hacia los grandes centros de consumo, parte de esa energía podría convertirse localmente en capacidad de procesamiento digital.
La combinación de Vaca Muerta, renovables e inteligencia artificial empieza así a construir un mercado que hasta hace pocos años prácticamente no figuraba en la agenda energética argentina.
Los proyectos todavía deberán transformarse en decisiones finales de inversión.
Pero Patagonia ya ingresó al radar internacional de una industria que busca exactamente lo que la región tiene en abundancia: territorio, bajas temperaturas y, sobre todo, energía.

