Política energética
Neuquén avanza en monitoreo de emisiones en hidrocarburos
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La provincia busca mejorar el seguimiento de impactos ambientales.
En un contexto donde la producción energética ocupa un lugar central en la economía regional, la provincia de Neuquén da un paso clave hacia un mayor control ambiental. Este jueves por la mañana se presenta formalmente un procedimiento destinado a sistematizar la información sobre emisiones generadas por la actividad hidrocarburífera, una iniciativa que busca ordenar un aspecto hasta ahora fragmentado.
El encuentro tendrá lugar en el Salón Limay del Banco Provincia del Neuquén, en la ciudad capital, y se desarrollará en una franja horaria acotada entre las 9 y las 10:30. La convocatoria está dirigida a quienes se inscribieron previamente, en lo que se espera sea una jornada técnica centrada en los detalles operativos de la nueva normativa.
El eje de la presentación será la Resolución 258/2025, una disposición que introduce un esquema uniforme para la recolección y reporte de datos vinculados a los gases de efecto invernadero generados durante las fases de exploración y extracción de petróleo y gas. La medida apunta a establecer criterios comunes que permitan comparar, analizar y gestionar la información de manera más eficiente.
Hasta ahora, uno de los principales desafíos residía en la falta de homogeneidad en los datos. Las compañías que operan en la Cuenca Neuquina no estaban obligadas a reportar sus emisiones bajo parámetros estandarizados, lo que dificultaba la construcción de diagnósticos precisos y la toma de decisiones en materia ambiental. Esta nueva herramienta busca revertir esa situación.
El programa, aprobado durante 2025, introduce la obligación de reportar periódicamente emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, tres de los principales gases responsables del calentamiento global. La incorporación de este sistema permitirá generar una base de datos más robusta, clave para la elaboración de inventarios provinciales actualizados.
Desde el gobierno neuquino consideran que esta iniciativa tiene un carácter estratégico. No solo fortalece la capacidad de control estatal, sino que también contribuye a acompañar políticas de mitigación, en línea con compromisos ambientales más amplios. En este sentido, el ordenamiento de la información aparece como un paso previo indispensable para cualquier acción concreta.
El procedimiento está enfocado en el segmento upstream de la industria, es decir, en las etapas iniciales del proceso productivo. Esto incluye tanto la exploración como la producción, momentos en los que se generan emisiones que, hasta ahora, no contaban con un seguimiento sistemático bajo estándares unificados.
Otro aspecto relevante es que el nuevo esquema no se limita a la recolección de datos, sino que busca integrarlos en una estructura que permita su análisis continuo. La posibilidad de contar con información comparable en el tiempo abre la puerta a evaluaciones más precisas sobre el impacto ambiental de la actividad energética, especialmente en una zona de alta intensidad productiva.
En paralelo, la medida también tiene implicancias para las empresas del sector. Las operadoras deberán adecuar sus sistemas internos para cumplir con los requerimientos de reporte, lo que implica una mayor exigencia en términos de gestión y transparencia. Este cambio, sin embargo, se inscribe en una tendencia global hacia una mayor rendición de cuentas en materia ambiental.
La implementación de este procedimiento se vincula directamente con el crecimiento de Vaca Muerta, uno de los desarrollos energéticos más importantes del país. A medida que aumenta la producción, también crece la necesidad de contar con herramientas que permitan monitorear sus efectos, especialmente en relación con el ambiente.
De este modo, Neuquén avanza en la construcción de un esquema más ordenado y previsible. La estandarización de los reportes no solo mejora la calidad de la información disponible, sino que también sienta las bases para una gestión más eficiente y sustentable del recurso energético, en un escenario donde la producción y el cuidado ambiental deben convivir de manera cada vez más estrecha.

