Mauricio Macri y un plan que ordena al PRO y confirma el triunfo de Milei

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Macri y un acuerdo ganador. EL plan para ganar la Ciudad y ser independiente de Milei.
Mauricio Macri decidió después de su divorcio que será protagonista del año electoral venidero. Lo hizo como buen ingeniero después de analizar una serie de variables y escenarios que le confirman algo que algunos plantean hace un tiempo: el PRO puede volver a ser un partido nacional con vocación de poder, pero sólo si se refunda, retiene la Ciudad y depura una serie de errores de estructura e imagen que arrastra desde que empezó el tiroteo interno allá por 2023. Desde ahí entonces volver a armar el país, eso que hoy está en crisis para los amarillos.
Hay un estudio de opinión bajo siete llaves que confirma algo interesante: si Mauricio Macri fuera candidato en la Capital Federal, no tiene hoy un rival que le gane en el balotaje. La ley porteña implíctamente obliga una segunda vuelta, ahí donde los temores en el PRO permiten ver el epitafio del partido y por ende de las lealtades de coyuntura que Macri conoce como pocos. Macri lo vio y se sorprendió, está vigente en la Ciudad como nunca, y su nombre lo pone ganador sin haber dicho que le interesa el cargo. Empezaría el partido 2 - 0 desde el escritorio, en términos futboleros.
El kirchnerismo se volverá daltónico para poder integrar ese caballo de Troya que inspira pánico y que liderará Horacio Rodriguez Larreta junto a un invisible Martín Lousteau, Enrique Nosgilia, Graciela Ocaña y los Lilitos. Ese caballo puede meterse en un balotaje y en Uspallata lo saben y lo tienen medido.
Javier Milei está en condiciones de reelegir según los que en Casa Rosada cuentan el optimismo intacto de los hermanos presidenciales. Tienen más que un motivo para ilusionarse. Sabe entonces el Gobierno, que su trabajo fue hecho con excelencia: no se pudo construir en tres años una opción opositora que despierte el mínimo entusiasmo. Así las cosas, si Milei no comete un error de envergadura, si un caso de corrupción no salpica al Gobierno, si el tiempo pasa y la inflación se sigue desmayando y los salarios empiezan a mirar de cerca el consumo, la reelección de Milei sin Mauricio Macri jugando podría ser un hecho.
La oposición hoy naufraga en absoluto silencio. El único ganador en condiciones de sentarse a disputar la conversación es Gerardo Zamora, hombre fuerte de Santiago del Estero que arrasó en las municipales de su provincia y ve como el resto se derrite en silencio. El senador reúne condiciones interesantes: más de veinte años de triunfos, equilibrio fiscal, no populista, equidistante de la grieta, discurso de unidad y sintonía con la iglesia y el círculo rojo mejor de lo que se conoce. Ni Axel Kicillof, ni Sergio Uñac, menos que menos La Cámpora pueden reunir ese CV para las internas o PASO venideras en la oposición. Ojo con El Camino de Santiago del Estero.
Para eso hacen falta muchas cosas. Primero que Mauricio Macri sea candidato de unidad en la Ciudad y que dé por terminado la opción presidencial si es que alguna vez realmente existió. Eso condensa la impronta liberal nacional, asegura un embajador alineado en Capital Federal, impiden la vuelta del populismo y exige acuerdos que hoy el PRO no está en condiciones de pedir. El not-soft landing de Diego Santilli a las huestes violetas son un botón de muestra, el PRO requiere volver a ser un núcleo de construcción política arrasando en la Ciudad y ordenando jerarquías internas. Santilli atraviesa sus mejores días, es la opción instalada en Provincia, ahí donde Sebastián Pareja sigue construyendo con la bendición en voz baja de Karina Milei. Santilli cuenta con el eterno veto de Macri y lo sabe.
Si Mauricio fuera jefe de Gobierno, la reelección liberal estaría muy habilitada, la Ciudad volvería a su esencia, la oposición porteña quedaría off side, el Peronismo se ordenaría detrás de la moderación y un posible triunfo de Diego Santilli en Provincia permitiría renovar el escenario de 2015 con los tres territorios en manos del no populismo pero con la independencia que no hubo en aquel entonces. Guillermo Dietrich sigue generando nuevos cuadros en el Interior. La Fundación Pensar lanzó su nueva etapa de formación de dirigentes, sin demasiadas caras nuevas. EL plan está en marcha, requiere de ponerle punto final a la crisis de liderazgo que atraviesa.
Si Mauricio Macri decide jugar, encuentra entonces su armador, Daniel Angelici, ya con el distrito ordenado. El trabajo del radical en la Legislatura fue exactamente lo que Macri quería. Se cortaron contratos de los amigos de siempre, se achicaron cajas innecesarias y hay más y mejor actividad que en 2024 y 2025 según informes privados que le llegan a Macri.
El escollo mayor es el de siempre en el PRO: ¿quién le dice que no puede ser?. El PRO enfrenta algo incómodo, eso que siempre lo acompañó desde sus inicios. El mejor candidato hoy no es Jorge Macri. Es el líder del PRO porteño, pero no es quien mejor mide. Su perfil de alcalde duro y la posición de negociador a ultranza con Javier Milei le permitió ser ignorado en un Tedeum para ser abrazado con doce meses de diferencia. Estómagos de mármol sólo resisten una agresión de esa calaña. El “desclasismo” violeta es lo que impide a Mauricio digerir lo que Jorge.
Así entonces, Mauricio Macri evalúa una foto en los próximos meses para despejar dudas, o generar otras en realidad. Si Macri acuerda con Milei despejar el camino nacional y asegurar el triunfo liberal amarillo en la Ciudad, quién le asegura al primo Jorge (con quien no habla y de quien no habla bien hace tiempo) que se respetará un acuerdo violeta local. Los violetas, “muerto” Manuel Adorni, no tienen candidato ganador. Pilar Ramirez es una potencial gran vice jefa, pero las charlas entre Darío Wasserman y Daniel Angelici la ponen en la puerta de la Legislatura, no de Uspallata.
EL PRO se vuelve a inspirar en la figura de su fundador, pero con los requerimientos propios de quien anhela jugar en primera. La comunicación es, en absoluta paradoja para el partido más revolucionario de la comunicación política en la historia moderna, el talón de aquiles hoy. Pocos voceros de calidad, pocos idóneos explicando gestión y defendiendo la Ciudad y el partido.
El PRO requiere hoy de funcionarios de Jorge Macri que expliquen lo que muy bien se está haciendo en materia de Seguridad, Turismo y Legislatura. No lo hacen y Laura Alonso tuvo un paso efímero y olvidable por la vocería. Una mujer con oratoria, idoneidad, trayectoria en el PRO y cultura general de la Ciudad es imperiosa si el partido quiere volver a brillar comunicando. Los nombres nuevos son los que generan cambio, la comunicación exige renovación.
