Panorama
Efecto Brandoni: Macri pisa el PRO para refundarlo con o sin Jorge

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Mauricio Macri entró acompañado por Hernán Lombardi y otros históricos amigos de Luis Brandoni, saludaban familiares e intercambiaron historias con actores y dirigentes variados. Recordaban sus últimos años, sus éxitos más grandes y opinaban de Parque Lezama. Entre anécdotas personales, los minutos pasaban lentos, se hacían eternos para Jorge Macri, que custodia mediante aguardaba en el estacionamiento para que se vaya su primo y entrar al velorio del artista. Se fue el Presidente, subió el jefe de Gobierno, en vigor de verdad no sólo querían evitar la foto del saludo, prefieren no verse ni hablar. Desde enero.
Mauricio Macri cree que hay chances del que el PRO vuelva al poder, pero renovado, vigoroso, con una nueva narrativa, jovial y punzante, que le imponga su peso histórico al movimiento irreverente violeta que llegó para dar por terminado el pasado y crear el futuro con manuales nuevos. Mal no le fue, ahora le podría ir mejor. Cree entonces Macri que la gestión de la Ciudad, pero sobretodo el liderazgo del primo no es el deseado y que si pierden el año que viene en el distrito que los vio nacer en política, el final de los amarillos será cuestión de dos elecciones más. Tomó cartas en el asunto sin demasiados eufemismos, ese recurso del que hizo abuso un espacio político y que dio lugar al nacimiento de Milei y las peores formas.
Mauricio cree que Jorge traicionó, pero no a su persona. Las cosas están claras y las que no se tienen que alterar, se sostienen. Pero Jorge puso en riesgo premisas básicas que el PRO no debatía. Transparencia, orden, gestión. “Si le contas a un extraterrestre que el PRO no es un partido de gestión, se te caga de risa; bueno eso es Jorgito”, dedicó con cariño un macrista de antaño que definió al bien intencionado Dario Nieto como “un buen chico, que lleva muy bien adelante los papeles y prepara muy buen café, pero de ahí a expresar el pensamiento del PRO hay un trecho”. Huelgan las palabras.
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“Primero que nada tenemos que mejorar los voceros, no puede sentar postura cualquiera”. Quien fuera parte de la mesa chica y amigo de Mauricio Macri se confiesa enojado con el presente del amarillismo que supo fundar un cuarto de siglo atrás. Al unísono se considera que Fernando De andreis es un dirigente bien intencionado, honesto, leal y que representa el pensamiento de Mauricio, también coinciden todos en que el traje de referente nacional y portavoz del partido no le queda cómodo, esencialmente le queda muy grande. “Cómo va Fer a explicarle a un tucumano la crisis del PRO si no conoce Tucuman, necesitamos referentes nacionales que recorran y tengan historia federal con Mauricio”, reflexiona el otrora ministro. Los hechos.
El líder del PRO disfrutó de los viajes a Europa con su nueva novia (con la cara más fresca), pero esta vez no se volvió antes por aburrirse, como sí hizo el año pasado generando un caos en la agenda del resto. Algo no nuevo en el mundo Mauricio. Va y viene del mundial con frenesí, ahí donde mejor se mueve. Es aplaudido y venerado por el mundo futbolero, donde vio florecer su liderazgo previo a la política para descollar veinte años seguidos. ¿Qué cambió? Tal vez el problema sea que no cambió demasiado nada. Mismos nombres, mismos comunicados, casi misma tipografía. Hasta Marcos Peña volvió y nadie se dio cuenta, es parte de los cursos de Fundación Pensar que empiezan en pocas semanas. El periodismo miraba la marca de las canillas de Adorni mientras el máximo estratega de Macri volvió a jugar.
El desafío de Macri es claro: escuchar nuevas voces, ser la contundente barrera de contención que decide si vuelve el populismo o no, evitar los agravios e insultos que hacen que Javier Milei pierda votos (sabrá Javier Milei que Santiago Caputo y Agustín Romo usan la palabra "mogólico" a diario eliminando miles de votos de personas, o creerá que corresponde asociar el disenso al síndrome de Down). Hay algunas premisas que hace que Macri esté convencido: Javier Milei no puede reelegir con el PRO trabajando en contra. El gobierno podrá bajarle el precio y negar su existencia (esa que hizo que exista LLA), pero el PRO es hoy el referi que tal vez no juegue el año que viene la final, pero sí decida quién gana de acuerdo a los malos tratos que reciba. El factor Santilli no es menor.
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Mauricio Macri le encargó a Daniel Angelici que entre en la ciudad a ordenar las cosas. Todas, las que se ven y las que importan. Como el perro de Pavlov, el mendocino Orly Terranova salió eyectado de la mesa chica de Jorge Macri por la empirica capacidad de demostrar que no tenía nada para aportar más que negocios que originó su abuelo. Se lo explicaron a Jorge en privado, pero esencialmente le empezaron a llegar críticas por exigencias non santas del heredero del imperio cuyano. “Somos un partido transparente de gente que no tiene denuncias por corrupción, si perdemos eso, estamos perdidos”, reconoce un dirigente porteño que formó parte del gobierno de Jorge Macri.
Un juez federal se ríe ante Newstad por las anécdotas del nieto de oro durante la campaña 2025, cuando Jorge Macri lo habilitó a opinar. Terranova se conformará ahora con el multimillonario acuerdo que ganó para reformar el Oscar Gálvez, la comercialización del Moto GP y la obra pública que le acerca la política amiga en distintos distritos. Beneficios de las herencias familiares le permiten alternar la obra pública con fiestas millonarias alquilando montañas en Mendoza, donde el dress code blanco y la música electrónica pausan el buen gusto por el fin de semana. A la pasada junto con Marcelo Figoli, Orly Terranova se quedó con la publicidad en los subtes. El medio MDZ naufraga, pero la unidad de obra pública crece sin pausa.
El optimismo de Terranova va más lejos e incluye el contrato del Moto GP, inversiones por 100 millones de dólares para traer la F1, pagos de cánones millonarios por si sale bien y denuncias venideras en mano de Juan Modarelli, legislador de Unión por la Patria. Optimismo cuyano non tein fim. El entonces goberandor Gerardo Zamora había dicho en privado: “no podia pagar ocho millones de dólares, imaginate 18, no podía volver a Santiago si aceptaba eso, era imposible".
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La Legislatura se transformó en un reloj suizo. El que creció en la ponderación interna y está presente aunque no se lo vea es Eugenio Burzaco, que ya tiene el informe preparado donde explica la baja del gasto – hay quienes aún escuchan los insultos de Jorge Toma por la baja de 42 contratos vigentes a sus nombres-- y el funcionamiento el bloque es total. Burzaco toma las riendas y Pilar Ramirez se prepara para ser la vice de Jorge Macri muy a su pesar, no lo reconoce pero quiere ser jefa de Gobierno.
Jorge Macri espera direcciones y consejos de su primo, con quien no habla pero sabe que no coincide en general en nada. Angelici conversa plácidamente con Dario Wasserman para posicionar la marca, lograr que Jorge reelija y que Pilar sea vice. Así se logrará el objetivo, el PRO seguirá gobernando aunque con una novedad incómoda: un extraño manejará la Legislatura formalmente, pedirá más de la mitad del gabinete y las comisiones principales que permiten tener el poder que la boleta no da.
Esto recién empieza, pero Mauricio Macri toma carrera, y Jorge sabe que cuando la inercia cobra potencia, hay que saber subirse o esperar el escarmiento.
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