Panorama
Mauricio apunta a CABA: Jorge, una interna o un empresario "no casta"

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El PRO entre la utopía y "el paredón". LLA busca leales y Larreta arma club de adeptos para enfrentar a Jorge Macri.
Mauricio Macri está prudentemente preocupado por el PRO, tiene la lógica idea de querer un candidato amarillo para las urnas presidenciales, nada de tonos ocre. La sensatez y el tiempo libre desde su separación le hace pensar a Macri y a otros espacios la preferencia de perder con leales para evitar alianzas superfluas que desdibujan marcas, no perduran y permiten que otros crezcan. Es la historia reciente del amor menos que borgeano del PRO y LLA, de Alberto y Cristina, de Cristina y Cobos, y siguen las firmas.
Todos quieren leales, incluida Karina Milei. “Prefiero diez Lilias Lemoine que los que se sumaron para sonreir y armar para otros”, es una frase que se le atribuye a quien busca que Sebastián Pareja sea candidato o Diego Valenzuela, pero no Diego Santilli. Buscará Karina que Pilar Ramirez sea candidata, algo que no le agrada a Santiago Caputo, quien prefiere perder con el PRO que mirar como Karina impone territorio y política.
La Ciudad tiene hoy en el poder por quinta vez consecutiva al PRO, y por tercera en manos de un Macri. La urbanización, o el debate sobre, que se planteó la semana pasada marcó por primera vez una definición de Jorge Macri abiertamente contraria a lo hecho: “fracasamos”, dijo el jefe de Gobierno, haciendo una autocrítica que no suele ser frecuente en un político, menos en su caso. Quiere reelegir, no será con Clara Muzzio, quien trabaja en su candidatura en silencio, tejiendo sin pausa, como Penélope pero sin destejer de noche.
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Muzzio viajó a una cumbre conservadora en Bruselas con el diputado Nicolás Mayoraz y dijo “Tenemos que luchar por la libertad de los padres para tener y amar a sus hijos, sin todos los ataques de la sociedad y el Estado". Ya tiene en claro que busca ser la dama de hierro de los porteños, bosqueja equipo y avanza. Es joven, linda, lúcida, tiene story telling y ambiciona ser la jefa de Gobierno como vaso comunicante de una derecha republicana y no violenta. “Mileismo con valores y sin gritar mogólico”, resumen.
Hay un grupo de empresarios que quieren que el candidato del PRO sea un joven que reedite al Mauricio de 2003, con la energia de renovar la política y dinamizar el estado. Hay un nombre guardado bajo siete llaves, pero que tiene el apoyo de los empresarios más grandes de la Argentina. Joven, sub 55, ejemplo de mérito y transparencia, generador de empleo y padre modelo.
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Eso es mucho más alarmante para el sistema político que cualquier candidato tradicional, y lo saben todos en tiempos de rápida instalación en una ciudad muy chica y muy conectada. Tiene el “ok” del big five del círculo rojo, alto crecimiento en medios y es ejemplo de “no casta”. Mauricio Macri sabe de sus intenciones, y lo interesante es que su nombre fue aprobado por un consorcio famoso de empresarios que se reúnen una vez al año. “Es el único que no tiene bolilla negra de todos”, dijo a Newstad un pez gordo de la industria local.
Mauricio Macri no habla con Jorge y la relación es de mínima cortesía, la realidad es que hay tres escenarios en la cabeza del ex presidente: o bien Jorge entiende la necesidad de abrir una interna o bajarse porque los números no son buenos, los números cambian y Jorge es candidato y el PRO inicia su sexta gestión, o "Jorge no entiende, no le importa, vamos al paredón y sin interna y se acabó el PRO". Es la mirada de la mujer que acompañó a Macri desde su primera aventura un cuarto de siglo atrás.
En una interna, el PRO demostró incapacidad. Mauricio Macri lo vivió con Horacio Rodriguez Larreta y Gabriela Michetti primero, y con Patricia Bullrich y Horacio después. Dos fracasos estrepitosos que esencialmente tienen hoy a los dos candidatos de 2023 en la oposición al PRO y a Michetti en el silencio más absoluto, respetando lo que debería hacer una vice después de su gestión. Horacio desembarca con el mediomundo en la Legislatura, quiere cerrar el año con un bloque de diez y tiene cinco apalabrados. Red flag para el armado amarillo. La lealtad se respetará para Jorge Macri por goteo, en la medida que cumpla lo que se promete.
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Jorge Macri tiene una serie de desafios: la inercia negativa de la marca es sensible, sólo un necio o alguien sin capacidad de análisis político puede pensar que ganar la interna a Martín Lousteau por un punto y medio y perder las legislativas son una muestra de apoyo de la ciudadanía. Jorge Macri es inteligente y lo ve con claridad. Ahora bien, la recuperación de casas usurpadas y la tolerancia cero al delito son dos ítems que si lo saben comunicar, pueden volver a poner en el ruedo al jefe de Gobierno.
Jorge Macri tiene aún mucho para ganar si comunica bien su postura de Sherif inquebrantable, lo tendrá nuevamente a Waldo Wolff como portavoz de debates hurticantes contra el wokismo. Wolff, como hábil declarante comprobado, ocupará un rol determinante a la hora de construir sentido y reforzar conceptos para la campaña 2027. Fue ministro y se fue operado por Diego Kravetz quien llegó al coplor violeta con el apoyo de Santiago Caputo.
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La interna es la opción que Mauricio quiere y Jorge no va a abrir, siendo presidente del PRO. “Es imposible que eso pase, Jorge no sólo no te abre una interna, sino que al otro día aparece Spillman diciendo que traficas jubilados”, dijo entre risas una fundadora del PRO en alusión a las punzantes crónicas del periodista Ezequiel Spillman, niño mimado de Diego Santilli y María Eugenia Vidal, y también de buena parte del PRO durante años.
La postura del jefe de Gobierno es clara, quiere ser reelegido, pero hay una serie de interrogantes: quién lo acompaña, habrá interna, cómo construirá futuro si el presente le es esquivo. Es momento de sembrar, empieza la campaña en marzo, aunque no parezca.
