Creencias populares
Martes 13: todo lo que deberías evitar hacer hoy
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/01/martes.jpeg)
Historia, mitos y advertencias alrededor de una fecha cargada de superstición.
El martes 13 es, para millones de personas, sinónimo de mala suerte, advertencia y precaución. En buena parte del mundo hispano y en algunas tradiciones europeas, esta fecha concentra miedos, refranes y rituales que se transmiten desde hace siglos. Aunque hoy se la mire con distancia o ironía, su peso cultural sigue siendo fuerte.
La creencia de que es un día nefasto está profundamente arraigada en culturas como la de España, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, Cuba y República Dominicana, entre otras. A diferencia del mundo anglosajón, donde el temor se concentra en el viernes 13, en el ámbito latino el protagonismo lo tiene el martes. El origen de esta desconfianza combina mitología, religión, historia y tradición popular, en una mezcla tan poderosa como persistente.
Desde la Antigüedad, el martes fue asociado al planeta Marte, considerado en la Edad Media como el pequeño maléfico. Marte es el dios romano de la guerra, de la violencia, la sangre y la destrucción, y su influencia marcaba, según la astrología tradicional, temperamentos agresivos, tensiones y conflictos. De allí que el martes fuera visto como un día propenso a los enfrentamientos y las desgracias. A esta carga simbólica se suma una antigua tradición que asegura que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel, un episodio bíblico asociado al caos y la ruptura del orden.
La paremiología española resume esta visión en un refrán célebre que atravesó generaciones: “En martes 13, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”. Para muchos, esta frase equivale a una advertencia clara: en un día aciago no se deben iniciar proyectos, negocios ni cambios importantes. El mensaje es simple y contundente: evitar todo aquello que pueda alterar la rutina.
Las raíces del temor al martes no se limitan al mundo romano. En la mitología griega y egipcia, el martes también tenía mala fama. Los egipcios lo consideraban un día de mal agüero porque creían que era el del nacimiento de Tifón, uno de los gigantes que se atrevieron a desafiar a los dioses. Entre los pueblos turcos, el martes también era visto como funesto, razón por la cual se evitaban los viajes y las decisiones relevantes.
A todo esto se suma el peso simbólico del número 13, considerado de mal augurio desde la Antigüedad. La Última Cena, Judas como el decimotercer comensal, la Cábala, las leyendas nórdicas, el capítulo 13 del Apocalipsis y la carta de la Muerte en el Tarot reforzaron su carga negativa. La combinación de martes y 13 terminó siendo explosiva para el imaginario colectivo.
¿Y qué no se debe hacer un martes 13 según la superstición?
La lista es extensa. Se recomienda no casarse, no viajar, no mudarse, no firmar contratos ni iniciar proyectos importantes. También se desaconsejan acciones cotidianas como cortarse el cabello o las uñas, barrer de noche, pasar por debajo de una escalera, romper espejos, derramar sal, prestar dinero o levantarse de la cama con el pie izquierdo.
El temor es tan fuerte que existe un término específico para describirlo: trezidavomartiofobia, la fobia al martes 13. Por eso no sorprende que muchos aviones omitan la fila 13 o que algunas personas eviten viajar ese día.
Ahora bien, es fundamental aclararlo: todas estas creencias no tienen ningún fundamento científico. No existe evidencia alguna que demuestre que el martes 13 sea más peligroso que cualquier otro día. Se trata de un mito cultural, sostenido por la tradición, la repetición y la sugestión. Incluso hay quienes han invertido su significado y consideran el martes 13 un día de buena suerte, apostando al número en juegos de azar.
En definitiva, sigue siendo una fecha cargada de simbolismo, historia y superstición. Creer o no creer es una elección personal, pero conocer su origen ayuda a entender por qué, siglos después, todavía despierta temor, curiosidad y debate.

