MARA avanza con una inversión de US$ 4.500 millones en Catamarca
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Glencore presentó el informe ambiental para explotar Agua Rica utilizando la infraestructura de Alumbrera.
Glencore dio un nuevo paso para desarrollar uno de los mayores proyectos de cobre de Argentina. MARA presentó ante el Ministerio de Minería de Catamarca su Informe de Impacto Ambiental de explotación, un documento central para avanzar con un emprendimiento que contempla una inversión estimada de US$ 4.500 millones.
El proyecto combina el yacimiento Agua Rica con la infraestructura ya existente de Bajo de la Alumbrera, una integración diseñada para aprovechar instalaciones construidas durante la anterior etapa productiva y reducir la necesidad de desarrollar desde cero parte de la infraestructura necesaria.
La inversión de US$ 4.500 millones surge de la solicitud de adhesión presentada por Glencore al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
Según las estimaciones de la compañía, MARA podría generar más de 2.000 puestos de trabajo durante su construcción, con prioridad para trabajadores y proveedores locales.
El Informe de Impacto Ambiental presentado en septiembre reúne más de dos décadas de estudios realizados sobre el área.
El documento analiza las condiciones ambientales y socioeconómicas del proyecto y establece medidas de prevención, mitigación, monitoreo y manejo para las distintas etapas, desde la construcción hasta el cierre.
Su presentación constituye uno de los pasos administrativos más importantes antes de avanzar hacia la explotación.
MARA tiene una característica que lo diferencia de muchos de los grandes proyectos de cobre argentinos: cuenta con infraestructura minera existente.
Bajo de la Alumbrera produjo cobre y oro durante más de dos décadas y dejó instalaciones de procesamiento, transporte, energía y servicios que pueden ser reutilizadas.
Agua Rica, por su parte, posee el recurso mineral que permitiría iniciar una nueva etapa productiva.
La integración busca combinar ambos activos.
Ese modelo puede reducir requerimientos de capital, plazos de construcción e impacto asociado con la instalación de infraestructura completamente nueva.
Glencore controla actualmente el proyecto y considera a MARA una pieza relevante dentro de su cartera argentina.
La compañía también desarrolla El Pachón, en San Juan, otro de los grandes depósitos de cobre del país.
En diciembre de 2025, Glencore confirmó además la reactivación de las operaciones de Alumbrera, con el objetivo de reiniciar producción durante el segundo semestre de 2027.
Ese proceso tiene una doble importancia.
Por un lado, permitirá recuperar producción en instalaciones que permanecieron detenidas. Por otro, funcionará como plataforma operativa para el futuro desarrollo integrado de MARA.
Argentina lleva varios años sin producción significativa de cobre desde el cierre de la etapa anterior de Alumbrera.
La situación contrasta con la magnitud de sus recursos.
San Juan, Catamarca, Salta y Mendoza concentran proyectos capaces de ubicar nuevamente al país entre los productores internacionales durante la próxima década.
Pero la mayoría todavía necesita atravesar decisiones de inversión, permisos, construcción de infraestructura y financiamiento.
MARA busca acortar parte de ese recorrido aprovechando activos existentes.
El momento internacional también favorece el interés por el metal.
La electrificación, las redes de transmisión, los vehículos eléctricos, las energías renovables y la expansión de los centros de datos incrementan las perspectivas de demanda de cobre.
Cada vehículo eléctrico utiliza considerablemente más cobre que un automóvil convencional, mientras que las redes necesarias para conectar nueva generación renovable requieren grandes cantidades del metal.
La Agencia Internacional de Energía viene advirtiendo sobre la necesidad de desarrollar nuevas fuentes de minerales críticos para acompañar ese crecimiento.
En ese contexto, los grandes depósitos argentinos comenzaron a recuperar protagonismo.
Para Catamarca, el proyecto tiene además impacto sobre proveedores y empleo.
La reutilización de Alumbrera implica que una parte de la cadena minera ya posee experiencia, instalaciones y capacidades desarrolladas durante la operación anterior.
El desafío será trasladar ese conocimiento hacia una nueva etapa productiva y aumentar la participación local en contratos asociados con la construcción.
La presentación del Informe de Impacto Ambiental no equivale todavía a una autorización final para construir MARA.
El documento deberá atravesar el proceso de evaluación correspondiente por parte de las autoridades provinciales.
Pero sí representa un avance material en el cronograma.
Con una inversión prevista de US$ 4.500 millones, más de 2.000 empleos proyectados durante la construcción y una estrategia basada en integrar Agua Rica con Alumbrera, MARA se posiciona entre los proyectos que podrían devolver a Argentina al mapa internacional del cobre.

