Petróleo
Loma Campana convirtió a Vaca Muerta en realidad productiva

Geocientista. Especializado en energía, minería y renovables
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Es el bloque más productivo de toda Vaca Muerta. En diciembre marcó un récord de producción.
En diciembre de 2025, Loma Campana alcanzó un hito que marca un antes y un después para la industria energética argentina: superó los 100.000 barriles de petróleo producidos en un solo día, convirtiéndose en el primer yacimiento individual de Vaca Muerta en lograrlo. El dato es más que un récord: es la confirmación de que el desarrollo no convencional en Argentina dejó de ser una promesa para transformarse en producción concreta, sostenida y escalable.
Loma Campana es un yacimiento de petróleo no convencional ubicado en la provincia de Neuquén, en el corazón de la Cuenca Neuquina. Tiene una superficie aproximada de 395 kilómetros cuadrados y sus reservorios se encuentran dentro de la formación geológica Vaca Muerta, una de las principales reservas de shale oil y shale gas del mundo.
Desde el punto de vista productivo, hoy es el bloque más importante y más productivo de toda Vaca Muerta, y uno de los activos energéticos más relevantes del país.
El yacimiento es operado por YPF en asociación con Chevron desde el año 2013. Ese acuerdo marcó un punto de inflexión: fue el primer desarrollo de shale oil a gran escala fuera de América del Norte, en un contexto en el que todavía existían fuertes dudas sobre la viabilidad técnica y económica del no convencional argentino.
Más de una década después, Loma Campana se consolidó como el proyecto que validó el modelo.
Las investigaciones en esos objetivos comenzaron a partir de la década de 1980 donde pozos exploratorios detectaron presencia de hidrocarburos en la Fm Vaca Muerta, confirmando su rol como fuente generadora de recursos. Durante la década del 2000, y a partir del auge de los reservorios No Convencionales, estudios geológicos, sísmicos y de laboratorio permitieron caracterizar la roca generadora, su espesor, su contenido orgánico total y su alta capacidad productiva.
Ese trabajo previo fue clave para identificar los sweet spots, es decir, las áreas de mayor productividad dentro del yacimiento. Hoy, Loma Campana no solo produce petróleo: funciona como referencia técnica y operativa para el resto de los desarrollos en Vaca Muerta. Lo que allí se prueba, se optimiza y se escala, luego se replica en otros bloques de la cuenca.
La importancia de Loma Campana no se explica por azar, sino por una combinación de factores geológicos y operativos excepcionales.
La formación Vaca Muerta en esta área presenta espesores totales que varían entre 80 y 300 metros, con rocas ricas en materia orgánica y un tipo de kerógeno ideal para la generación de petróleo liviano. Además, el reservorio cuenta con fracturas naturales que favorecen la fluencia natural de hidrocarburos, y con múltiples niveles productivos superpuestos, lo que permite optimizar cada conjunto de pozos perforados (pads).
A esto se suma un factor decisivo: costos competitivos. El precio de equilibrio (break-even) del proyecto se ubica entre 36 y 45 dólares por barril, uno de los más bajos de la cuenca, lo que permite sostener la producción incluso en escenarios de precios internacionales desfavorables como los actuales.
La productividad es uno de los indicadores que mejor reflejan el desempeño del yacimiento. En Loma Campana, cada pozo produce en promedio entre 1.250 y 1.450 barriles diarios durante sus primeros tres meses completos de operación, un nivel comparable con desarrollos líderes del shale norteamericano.
Estos resultados se logran gracias a pozos horizontales de gran extensión lateral, que superan los 3.000 metros, y a esquemas de estimulación hidráulica de alta intensidad, que incluyen alrededor de 50 etapas de fractura por pozo.
Loma Campana cuenta con reservas probadas en alrededor de 525 millones de barriles equivalentes (2022), con un recurso recuperado cercano al 22 %. Su desempeño refuerza el potencial global de Vaca Muerta, que concentra recursos recuperables que se estiman en el orden de los 16.000 millones de barriles de petróleo.
A escala país, estos desarrollos permiten proyectar un horizonte de crecimiento ambicioso: con infraestructura adecuada y reglas de juego estables, Argentina podría alcanzar producciones cercanas a 1,5 millones de barriles diarios hacia 2030, cambiando de forma estructural su balanza energética y externa.
Loma Campana es más que un récord puntual. Es la prueba de que el shale argentino funciona cuando se combinan subsuelo, escala y ejecución. Avanzando silenciosamente en el desarrollo de sus activos, el yacimiento puso barriles reales en el mercado y estableció un estándar productivo para toda la cuenca.
