Un evento distinto
Lo que nos dejó el Carbriata Concours

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Más de 200 autos, miles de asistentes y una propuesta inédita: ver máquinas extraordinarias acelerando en pista.
El Carbriata Concours prometía ser algo distinto desde su concepción: un evento de autos único en la Argentina donde no sólo se exhibieran más de 200 vehículos icónicos de distintas épocas, sino que además pudieran verse en movimiento y acelerando en pista, algo que no existía en el calendario local de encuentros automovilísticos.
La idea fue impulsada por Lucas Abriata (¿influencer? ¿creador de contenido? ¿emprendedor? Difícil catalogar a Lucas), con una inspiración clara en el célebre Goodwood Festival of Speed del Reino Unido: autos extraordinarios, diversidad de épocas y estilos, y sobre todo la posibilidad de verlos hacer lo que fueron creados para hacer: moverse a toda velocidad.
La cita fue el 7 de marzo en el Autódromo de Dolores, y la expectativa generada en redes sociales y comunidades, especialmente en la de “Gordos Twitter Autos”, ya anticipaba que algo grande estaba por ocurrir.
Para muchos de los que asistimos, el fin de semana ya empezaba a sentirse especial incluso antes de llegar al autódromo.
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En mi caso, el jueves había concretado la compra de un auto nuevo —al menos nuevo para mí—: un Volvo C30 T5 2008 en excelente estado. El plan surgió casi de inmediato: estrenarlo en el viaje al Carbriata. El viernes fue de preparativos: cambio de aceite, filtro y neumáticos nuevos para dejarlo listo para la ruta. Con todo en orden, puse rumbo hacia Dolores.
Llegué alrededor de las 21 horas del viernes, directo al autódromo, donde varios amigos (@elguisodebagre, @fedetbq y @negrowernicke) ya estaban colaborando con los últimos detalles de la organización. También estaban varios amigos del “blogcito” (Autoblog).
La noche continuó en una parrilla local, entre charlas interminables de autos, anécdotas y proyectos mecánicos, acompañadas por un gran asado que anticipaba un sábado intenso.
El sábado, la cita oficial era a las 10 de la mañana, pero cuando llegamos alrededor de las 9:30 la escena ya anticipaba lo que se venía: una fila interminable de autos esperando ingresar al predio.
La convocatoria superó ampliamente las expectativas iniciales de la organización. Según comentó luego el propio Lucas, el evento se había pensado originalmente para unas 700 personas, pero finalmente recibió cerca de 8.000 asistentes, una cifra notable para una primera edición.
Ante semejante afluencia, las puertas se abrieron antes de lo previsto para evitar demoras.
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El estacionamiento terminó convirtiéndose en un espectáculo en sí mismo. Entre los autos del público podían verse verdaderas joyas: Ford Escort Cosworth, BMW de distintas generaciones, Mercedes-AMG C63 y una enorme variedad de deportivos, clásicos y preparaciones especiales.
Era una clara señal del tipo de público que había decidido viajar hasta Dolores.
Uno de los aspectos más destacables del evento fue el comportamiento de los asistentes.
A pesar de la gran cantidad de personas y del hecho de que todos los autos estaban sin vallado, el respeto fue absoluto: nadie tocaba los vehículos y la pista nunca fue invadida.
Para un evento automotor en Argentina —donde muchas veces el entusiasmo puede desbordarse— fue una señal muy positiva.
El momento más esperado llegó cerca del mediodía, cuando comenzó la actividad en pista.
La apertura fue tan espectacular como acertada: un Ford Mustang preparado, propiedad del Circo Rodas, equipado con un sobrealimentador que lleva su potencia a unos 800 CV. Apenas pisó el asfalto, el público estalló: donuts, humo de neumáticos y aceleraciones a fondo marcaron el tono del show.
A partir de allí comenzó el desfile dinámico de los más de 200 autos participantes, que recorrieron un tramo del circuito para que el público pudiera verlos y escucharlos en acción.
Entre los más destacados aparecieron verdaderas rarezas y máquinas memorables:
• Un Audi TT blanco con preparación cercana a los 700 CV
• Una réplica del Audi Sport Quattro S1, ícono del Grupo B de rally
• Un Peugeot 208 radicalmente modificado con motor V8 y tracción integral
• Las pasadas espectaculares de Jero Chemes, fundador de “La Chata Solidaria”, al volante de una Ford Ranger Raptor y una F-150 Raptor
También giraron clásicos y deportivos que rara vez se ven en movimiento en eventos de este tipo: Clio Williams, Porsche 911, 944 y 924, Ferrari 308, Pontiac, un Fiat Duna SCX y un Ford Falcon dos puertas completamente modificado, entre muchos otros.
Muchos de estos autos ya habían sido vistos en encuentros como Autoclásica, pero verlos acelerando en pista cambia completamente la experiencia.
El sonido de los motores, los cambios de marcha y el comportamiento dinámico aportaron una dimensión que las exposiciones estáticas no pueden ofrecer.
El Carbriata Concours también tuvo actividades paralelas que sumaron al clima familiar del evento.
Durante la jornada se sorteó una Mercedes-Benz 280 rural de 1981, que finalmente fue adjudicada por 9.000 dólares, y hubo distintas propuestas para chicos y grandes.
Uno de los momentos más simpáticos ocurrió gracias al dueño del Mustang del Circo Rodas, que invitaba a los niños a subir al auto y acelerarlo en punto muerto. El rugido del V8 y las caras de los chicos al bajar del auto fueron, sin duda, uno de los recuerdos más lindos del día.
Cerca de las 17 horas comenzó la desconcentración del público. El calor del sol había hecho lo suyo durante la jornada en muchos de nosotros, y muchos empezaron a emprender el regreso.
Antes del final, Jero Chemes volvió a salir a pista con una de las pickups del óvalo, regalando un último espectáculo que funcionó como cierre perfecto.
Quedó tiempo para las últimas charlas, fotos y despedidas entre amigos antes de encarar la vuelta a casa.
La primera edición del Carbriata Concours dejó una sensación clara: Argentina necesitaba un evento así.
Durante décadas, los encuentros automovilísticos locales se basaron casi exclusivamente en exposiciones estáticas. El Carbriata propone algo distinto: autos en movimiento, diversidad mecánica y una experiencia más cercana a los grandes eventos internacionales, pero a la vez con clima de camaradería y amistad entre los asistentes. Todo indica que el Carbriata tiene el potencial de convertirse en uno de los grandes clásicos del calendario automotor argentino.
Y si algo quedó claro en Dolores es que los autos, cuando se ponen en marcha, siempre generan algo mucho más grande que una simple exposición.
