Opinión
La ley de zonas frías fue demagogia kirchnerista

Ex secretario de Energía. Presidente del IAE General Mosconi.
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La extensión de la zona fría, que se hizo en el año 2020, fue una dilapidación de recursos públicos sin mayor sentido.
La zona patagónica, o sea la Patagonia argentina, que incluye los ex territorios nacionales —hoy provincias— como Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén y Río Negro, ha sido beneficiada con tarifas más bajas, teniendo en cuenta que es la zona donde se produjeron los descubrimientos de petróleo y que podía ser denominada la capital histórica del petróleo y del gas en la Argentina. Las distancias allí son muy grandes, entonces la nafta y el gasoil tenían precios más baratos que en el resto del país. Otro beneficio también se daba en el caso del precio del gas natural, porque es una región que, al menos en gran parte de su territorio, está cerca de los pozos. Todo el mundo sabe que esa zona siempre ha sido beneficiada con tarifas más reducidas, teniendo en cuenta sus condiciones de extensión, baja población y su carácter histórico de productora de hidrocarburos.
Beneficiar a la zona fría de la Patagonia fue un proyecto de la época del kirchnerismo. Máximo Kirchner impulsó ese beneficio de zonas frías llevándolo a otras zonas del país que, en realidad, son templadas. Hay que tener en cuenta que la Argentina es un país de gran extensión. En el norte del país está el Trópico de Capricornio: Misiones, Formosa, Chaco, Corrientes y Santiago del Estero son provincias muy cálidas. Luego tenemos una franja geográfica en la que está incluida la provincia de Buenos Aires, con un clima templado. Todo el mundo sabe que en verano hace mucho calor en Córdoba, por ejemplo. El tema es que la cantidad de días fríos no tiene una extensión tan larga en el tiempo.
En el país, alrededor de la latitud 33, tenemos inviernos fríos donde todo el mundo prende la calefacción y utiliza más gas natural, pero también veranos de calor intensísimo, además de primaveras muy cálidas, como ocurre en noviembre. En el año 2020 se extendió el régimen de zonas frías llevándolo, en realidad, a lugares que no eran zonas frías en el sentido patagónico. Puede haber algunos días de frío intenso, pero son pocos días. A mi criterio, hubo un gran contenido demagógico en la propuesta de los autores de la iniciativa, que fue el kirchnerismo y que además fue acompañada por la mayoría de los gobernadores y diputados de las provincias que se beneficiaban con esta extensión de zonas frías.
Entonces pasaron a ser parte del régimen gran parte de la provincia de Buenos Aires, gran parte de Córdoba, gran parte de Santa Fe, Mendoza, entre otras. Esto significó un mayor gasto en subsidios y benefició a una gran cantidad de población, teniendo en cuenta que no se trataba de zonas frías típicas. Esta nueva ley corrige eso y elimina esa extensión demagógica de zonas frías prácticamente en gran parte del país, incusive en provincias en donde hay incendios por clima cálido. No podemos llevar la idea de zona fría a todo el país. Hay usuarios que utilizan gas barato incluso para calefaccionar piletas de natación. Entonces me parece que es correcto volver par atrás: la idea es circunscribir la zona fría a lo que históricamente fue la Patagonia, la gran productora de hidrocarburos del país, e incorporar también algunas otras zonas que sabemos que son igualmente frías, como por ejemplo la provincia de Mendoza. Se excluyó a la provincia de Buenos Aires, que llegaba hasta Pergamino, Córdoba, Santa Fe etc. porque no tenía sentido que fueran beneficiadas.
Creo que la medida es correcta porque la extensión de la zona fría, que se hizo en el año 2020, fue una dilapidación de recursos públicos sin mayor sentido. Además, si vamos a pensar en las zonas frías y en beneficiar a los usuarios, también habría que pensar en aquellas zonas muy cálidas del territorio nacional. Por decir algo, provincias como Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes o Santiago del Estero también tendrían derecho a recibir un subsidio, en este caso no por el frío sino por el calor. Es obvio que los comercios y los usuarios de esas zonas tan cálidas tienen que tener el aire acondicionado encendido todo el día, y esto también significa un gasto extra de energía.
Uno podría decir que esta abolición o eliminación del concepto de zonas frías en aquellas localidades que no merecen ser consideradas de temperaturas bajísimas es razonable. Lo que sí creo que va a ser tenido en cuenta, y me parece bien, es que la población argentina tiene un porcentaje de pobreza muy alto: el 28% de la población está considerada pobre”.
Esto indica una cantidad creciente de pobres en la Argentina, porque el valor del 28% de población en estado de pobreza, que es el registrado en este año 2026, es similar al que existía hace diez años, en 2017. Pero como la población ha aumentado, ese mismo porcentaje implica que hoy hay más pobres que en 2017, cuando la población era menor.
Entonces, creo que una de las contrapartidas positivas es que la población en estado de pobreza debidamente comprobada, perteneciente a las provincias que antes estaban incluidas dentro de las zonas frías y que ahora quedarían excluidas, va a tener una compensación tarifaria. Eso va a proteger a esa parte de la población para que pueda acceder a los consumos energéticos, tanto de energía eléctrica como de gas natural, sin los problemas que seguramente enfrenta una familia que vive en situación de pobreza o pobreza extrema.
