Jorge Lapeña: "Debemos salir de la emergencia permanente y tener un plan energético"

Periodista y locutor. Editor Energía 2050.
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El referente del sector destaca la urgencia de poner en valor centrales de energía hidroeléctrica.
El desarrollo de Vaca Muerta y el crecimiento de la producción de petróleo y gas conviven con un escenario de fuerte preocupación por la situación de la industria argentina. Para Jorge Lapeña, ingeniero industrial y referente histórico del sector energético, esa contradicción expone una de las principales dificultades que enfrenta el país: transformar la disponibilidad de recursos hidrocarburíferos en una política de desarrollo industrial que permita generar empleo y producir bienes de mayor valor agregado.
En diálogo con Newstad, Lapeña analiza el rumbo del sector, cuestiona la persistencia de la emergencia energética y plantea la necesidad de un plan de largo plazo que contemple petróleo, gas, energía nuclear, hidroeléctrica y renovables.
—¿Cómo analiza el crecimiento de Vaca Muerta en un contexto de caída de la actividad industrial?
Es un país en el que, si bien la producción de petróleo y gas viene creciendo, tenemos una economía industrial en caída. Hay que tener en cuenta que la industria tiene una gran proporción dentro del producto que generamos. Entonces, tener una industria argentina que cierra fábricas y echa gente, que disminuye el empleo, como lo ha denunciado claramente la Unión Industrial Argentina, me parece que es una señal de alarma.
—¿Qué debería hacer la Argentina para aprovechar el desarrollo de Vaca Muerta y, al mismo tiempo, fortalecer su industria?
Creo que es un llamado de atención. Por un lado, tenemos un yacimiento gigante como Vaca Muerta, produciendo con saldo positivo y pudiendo exportar; pero, por otro lado, tenemos una industria que no alcanza a competir con la industria internacional.
Yo creo que hay que poner la lupa en por qué la industria argentina no puede competir. El objetivo de la Argentina debe ser que, asociado a tener el yacimiento de Vaca Muerta y producir petróleo, tengamos la posibilidad de que ese petróleo sirva como un insumo para nuestro proceso industrial en todas las ramas. Es decir, que sea un producto consumido en Argentina para producir bienes industriales de alto valor agregado. Eso no existe.
—¿Cómo evalúa la política energética del Gobierno y el manejo de la emergencia energética?
El Gobierno ha manejado el sector energético en una situación de emergencia permanente, que se va renovando por decreto cada vez que vence un período de emergencia. Es un gobierno que se perfila como el gobierno de la emergencia energética permanente.
Si estamos en emergencia permanente, es porque los problemas, lejos de ser resueltos, se van acumulando con el paso del tiempo.
—¿Qué debería contemplar un plan energético para los próximos años?
Creo que es el momento de generar un plan energético bien definido, bien financiado y que cumpla con todas las condiciones que necesitamos para ser un país en expansión.
Hay que aumentar la oferta hidroeléctrica, por ejemplo. Hay que pensar en cómo sigue el plan nuclear argentino, pero no crear un plan pensado para la inteligencia artificial o para otras partes del planeta, sino un plan nuclear energético.
Estamos hablando de este tema y pareciera que no existe ningún plan de la Comisión Nacional de Energía Atómica, es decir, del Gobierno y de su Comisión Nacional de Energía Atómica, que nos diga cuál es el futuro de las centrales nucleares en la generación de energía eléctrica de la Argentina.
—¿Y qué pasa con la generación hidroeléctrica?
No se conocen proyectos hidroeléctricos nuevos como hubo en los últimos 50 años, cuando la Argentina hizo grandes obras hidroeléctricas para abastecer su propio sistema. Yacyreta, Salto Grande son ejemplos; El Chocón es otro; Piedra del Águila es otro; Cerros Colorados, Alicurá, etcétera.
Todas esas obras entraron en servicio a lo largo de más de 50 años y necesitan ser refaccionadas para extender su vida útil. Esa va a ser una inversión de magnitud en el parque hidroeléctrico que tiene la Argentina, para que pueda seguir generando en forma segura y, además, construir, en la medida en que se pueda, nuevas centrales hidroeléctricas.
Tampoco se conoce un plan energético que contemple cómo la Argentina hace su aporte a las energías que no producen gases de efecto invernadero. Pareciera que es un país que solo piensa en consumir petróleo y gas natural, a pesar de que hay un interés privado dinámico que está avanzando, aunque lo hace por sus propios medios: las centrales eólicas y las centrales solares, que están creciendo de una forma significativa.
*Jorge Lapeña fue secretario de Energía de la Nación y subsecretario de Planificación Energética durante el gobierno de Raúl Alfonsín, además de haber presidido YPF entre 1987 y 1988 y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) entre 2000 y 2002. Desde 1985 preside el Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi” y actualmente se desempeña como consultor especializado en temas energéticos.
