Gualcamayo invierte US$ 665 millones y proyecta otros 30 años
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Carbonatos Profundos transformará la histórica mina de oro con una nueva operación subterránea.
Gualcamayo pasó en apenas tres años de preparar su cierre a proyectar una nueva etapa productiva de largo plazo. La mina de oro ubicada en Jáchal, San Juan, avanza con Carbonatos Profundos, un desarrollo subterráneo que contempla una inversión inicial de US$ 665 millones y podría extender el horizonte del distrito por al menos otras tres décadas.
El proyecto pertenece a Minas Argentinas, controlada desde 2023 por AISA Group, y ya fue aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
Carbonatos Profundos busca explotar un recurso localizado debajo de las zonas históricamente trabajadas en Gualcamayo y desarrollar una nueva mina subterránea junto con una planta de procesamiento mediante oxidación a presión (POX).
La iniciativa cambia de manera significativa el futuro de una operación que hace apenas tres años se encaminaba hacia el cierre.
Cuando AISA Group adquirió Minas Argentinas en septiembre de 2023, Gualcamayo acumulaba alrededor de 15 años de producción comercial y había extraído más de 3 millones de onzas de oro.
Los recursos conocidos rondaban entonces 1,4 millones de onzas y el plan de cierre ya había sido presentado ante las autoridades de San Juan.
La nueva administración decidió revisar tanto el potencial geológico como la infraestructura existente.
En abril de 2024 dejó de extraer y triturar mineral nuevo debido a que el material remanente en los rajos y en la antigua mina subterránea no justificaba económicamente continuar con ese esquema.
La operación pasó entonces a concentrarse en recuperar oro y plata del mineral que ya había sido extraído y depositado en el valle de lixiviación.
Para sostener esa etapa se reconstruyó parte de la pila, se modificó el sistema de riego, se incrementó la capacidad de flujo y se realizaron ajustes metalúrgicos destinados a mejorar la recuperación.
Los resultados permitieron mantener activa la operación mientras avanzaban los estudios para Carbonatos Profundos.
Durante 2025, Gualcamayo produjo alrededor de 43.700 onzas equivalentes de oro, con un costo por onza vendida cercano a US$ 1.150.
Según Minas Argentinas, la operación obtuvo además un resultado antes de impuestos cercano a US$ 116 millones.
Ese flujo permite sostener parte de las actividades mientras la empresa prepara la nueva fase.
El verdadero salto, sin embargo, depende de Carbonatos Profundos.
El proyecto contempla recursos del orden de 7,1 millones de onzas de oro y requerirá una nueva configuración productiva.
La mineralización se encuentra a mayor profundidad y presenta características que exigen un tratamiento diferente al utilizado históricamente en Gualcamayo.
Por ese motivo, el diseño incorpora una planta de oxidación a presión.
La tecnología POX utiliza altas temperaturas y presión para tratar minerales refractarios y liberar el oro antes de las etapas posteriores de recuperación.
Es una solución utilizada internacionalmente para depósitos en los que los métodos convencionales no consiguen recuperaciones suficientes.
Para San Juan, la inversión permitiría conservar actividad minera en un distrito que parecía acercarse al final de su ciclo.
Gualcamayo está ubicado en el departamento de Jáchal y posee caminos, energía, campamento, equipos y conocimiento operativo acumulado durante más de una década.
Reutilizar parte de esa infraestructura puede reducir los requerimientos y tiempos respecto de un proyecto completamente nuevo.
AISA también busca ampliar el potencial más allá de Carbonatos Profundos.
La compañía controla un distrito de aproximadamente 40.000 hectáreas y prepara nuevas campañas de exploración destinadas a identificar recursos adicionales.
La estrategia consiste en transformar a Gualcamayo de una mina individual en un distrito con distintas fuentes potenciales de mineral.
La aprobación del proyecto dentro del RIGI aporta además estabilidad fiscal y beneficios vinculados con una inversión que supera ampliamente el mínimo exigido por el régimen.
La construcción todavía requerirá ingeniería, equipamiento y ejecución de las obras previstas.
Pero la situación actual contrasta fuertemente con la de 2023.
Entonces, la discusión giraba alrededor del cierre de una mina que había agotado buena parte de sus sectores económicamente explotables.
Hoy, Gualcamayo continúa exportando oro y plata mientras prepara una inversión de US$ 665 millones para construir una nueva operación subterránea.
El cambio resume uno de los desafíos centrales de la minería madura: extender la vida de los distritos aprovechando infraestructura existente, nueva exploración y tecnologías capaces de procesar recursos que antes no eran económicamente viables.
Si Carbonatos Profundos avanza según lo previsto, Gualcamayo podría pasar de un horizonte de cierre a al menos otros 30 años de actividad.
Y San Juan conservaría uno de sus históricos centros productores de oro mientras sus grandes proyectos de cobre avanzan hacia etapas posteriores de desarrollo.

