Efemérides
Febo asoma: cinco datos poco conocidos del Combate de San Lorenzo

:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/san_lorenzo.jpeg)
La batalla que duró minutos y dejó una huella eterna en la historia argentina.
Cada 3 de febrero la historia argentina vuelve sobre un episodio breve en duración, pero enorme en consecuencias: el Combate de San Lorenzo. No fue una gran batalla campal ni decidió por sí sola la guerra de la independencia, pero sí marcó un antes y un después. Se trató del bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo y el primer combate en suelo americano de José de San Martín.
El enfrentamiento respondió a una amenaza concreta y persistente. Desde Montevideo, las fuerzas españolas se proclamaban continuadoras del virreinato del Río de la Plata, desconocían al gobierno de Buenos Aires y realizaban incursiones sobre las costas del Paraná para saquear poblaciones, capturar ganado y sembrar terror. La Revolución estaba lejos de ser un hecho consumado.
San Martín lo entendió con claridad. Con apenas 150 granaderos de elite, cuidadosamente seleccionados, marchó en secreto hacia la posta de San Lorenzo y estableció su cuartel en el Convento de San Carlos Borromeo, aguardando el desembarco enemigo. Del otro lado había once buques realistas, unos 250 hombres, artillería naval y la convicción de que los revolucionarios poco podían hacer frente a semejante fuerza. La ofensiva fue feroz. El ataque envolvente, el uso del terreno y la sorpresa obligaron a los realistas a reembarcarse, dejando muertos, heridos, prisioneros, armas y una bandera.
El propio San Martín lo dejó asentado en su parte al Triunvirato: los granaderos, en su primer ensayo, habían agregado “un nuevo triunfo a las armas de la patria”.
Pero más allá del relato escolar, San Lorenzo está lleno de detalles poco conocidos, escenas intensas y mitos construidos con el paso del tiempo.
Cinco curiosidades del Combate de San Lorenzo
1. Uso de espías
La victoria no fue improvisada. San Martín organizó una red de vigías que espió durante días los movimientos de la escuadra realista. Gracias a esa información eligió el lugar exacto del enfrentamiento y el momento del ataque. Cuando los españoles desembarcaron, el dispositivo patriota ya estaba completamente preparado.
2. Duró apenas quince minutos
El combate fue rápido y brutal. En un cuarto de hora, durante la madrugada del 3 de febrero de 1813, se resolvió la acción. Esa velocidad explica tanto la sorpresa realista como la contundencia del resultado.
3. El caballo no era blanco
La imagen clásica del caballo blanco es un mito posterior. El animal de San Martín era bayo (marrón claro) y fue herido de muerte durante el combate. Al caer, aprisionó la pierna del jefe, dejándolo inmovilizado en plena batalla.
4. Cabral existió, habló y murió como se contó
El correntino Juan Bautista Cabral, junto al puntano Juan Bautista Baigorria, rescató a San Martín cuando estaba atrapado bajo el caballo. Cabral murió horas después. Sus palabras —“Viva la patria, muero contento por haber batido a los enemigos”— no son una invención romántica: el propio San Martín las dejó documentadas y pidió que su memoria fuera honrada oficialmente.
5. Un suicidio posterior
El capitán Justo Germán Bermúdez, jefe de la segunda columna, recibió un cañonazo que le destrozó la rótula. Tras días de dolor, culpa y sufrimiento, se quitó el torniquete de la pierna amputada y murió desangrado. Un final trágico que rara vez se menciona en los manuales.
El Combate de San Lorenzo no se recuerda solo porque “Febo asomó”. Se recuerda porque allí se probó un método, se forjó un ejército y se confirmó que la Revolución tenía con qué defenderse. Por eso, cada 3 de febrero, la historia no conmemora una simple escaramuza: marca una fecha clave en el nacimiento de la Argentina armada, consciente y organizada.
