FALSA DENUNCIA
Falsas denuncias: una solución para terminar con una tragedia social

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Penas inferiores a una empanada. Una juez corrupta destituida y un hombre que quiere volver a casa.
Son las ocho de la mañana, las mesas de Tabac se van llenando, Pepin Rodriguez pasó y se fue, Horacio Rodriguez Larreta saludó amable como siempre y siguió viaje. Un juez amigo me pregunta cómo veo el Gobierno, todo normal hasta ahí. Me escribe un amigo, preso, para ver cómo anda todo. Hablamos de algunas cosas y me manda el saludo de los hijos por nota de audio, una rutina diaria que sostiene con ellos y su mujer. Me manda el audio y lo abro sin pensar mientras leo diarios y charlo.
- Hola pa, acá estamos tomando mate con mamá, se empieza a ir la tarde, esta muy nublado, te quiero mucho mucho mucho pa, faltan pocas horas para verte.
El audio termina, y no puedo respirar. Me voy al baño a respirar, a buscar aire y lloro, transpiro. No puedo escribir. Lloro sin parar en Tabac mientras hablo con mi amigo, un buen tipo inocente que está preso en un penal bonaerense hace más de dos años, ochoscientas noches preso por algo que no hizo. Los hijos le mandan besos todas las noches, la mujer se duerme rezando para que vuelva a casa. Una familia atravesada por una falsa denuncia que con fe y esperanza creen que Papá va a volver y así va a ser.
Mi amigo se separó muchos años atrás de una mujer muy complicada con un matrimonio que se fue tornando oscuro y que derivó en divorcio. Se volvió a enamorar, formó una familia nueva con su nueva mujer e hijos y un día le llegó una citación. Sin haber tenido antecedentes, sin haber sido violento, sin haber tenido problemas con la ley nunca en su vida, lo acusaban de las peores cosas. Su ex le inventó una causa que no prosperó, lo sobreseyeron, no una, dos veces. Un día Casación reabrió y casi en un trámite exprés lo metieron preso con pena de 25 años. Un tipo inocente se sometió la autoridad y le dijeron que era inocente, y después lo metieron preso.
Pero eso no es todo: la jueza fue destituida por mal desempeño después. Hasta el procurador general de la Provincia, Julio Conte Grand, un técnico que no es discutido ni por opositores, emitió un dictamen contundente explicando errores y sombras en la causa. Ahora decide su suerte en la Corte Bonaerense. Por qué no lo liberan, nadie sabe. ¿Qué hace preso un tipo inocente sobreseido dos veces, con dictamen favorable y sin pruebas que lo condenen? Una cámara Gesell con recuerdos implantados que no concuerdan, que son visiblemente implantados, con errores groseros, fueron la materia prima de la denuncia. Veamos qué hacen otros países para entender cómo estamos.
Si en España alguien inventa que su ex pareja abusó de sus hijos y se comprueba falsa, lo penan con cinco años de cárcel o una multa de 45.000 euros, es decir, en un país donde la media orilla los dos mil euros, ensuciar la imagen de una persona y dañar su honor y lograr cercenar su libertad cuesta 22.5 sueldos, algo que casi nadie podría pagar para evitar los años de cárcel por mentir. Mentir es caro.En términos de Thomas Hobbes, acá el Leviatán no aplicando la violencia legitima que corresponde, por lo que la sociedad entonces en su conjunto vuelve al caos primitivo, es decir, a las falsas denuncias que reglaron el mundo durante siglos. Hoy sin darnos cuenta habitamos ese caos primitivo, cuyo nombre aggiornado es el wokismo.
En Argentina las cosas son más fáciles. Una mujer no soportó que no la quieran, pensó que su marido era poco para ella o simplemente es una mala persona. O todo junto. Entonces cuando su ex marido rehizo su vida y reencontró el amor (eso que le pasa a los buenos tipos) , decidió en sociedad con su padre, un empresario adinerado, destruir la vida de su ex. Así aparecieron contactos informales con parte de la justicia, una denuncia sucia y sin gollete que cayó en saco roto y un periodo de angustia para este amigo mio. Dos veces la justicia lo sobreseyó, pero el Leviatán no fue por la mujer, es decir, no tuvo una sola consecuencia haber embarrado el honor de un buen tipo. Pero ahí estuvo la Justicia para volver atrás, condenarlo de forma exprés y meter preso un hombre padre de familia, eso que destruyó la falsa denuncia y la agenda woke.
En EEUU no se jode, menos que menos. Tanto el perjury como el false statment ante la Justicia son muy graves y te pueden llevar a diez años de cárcel o peor, toda la condena del delito que falsamente endilgaste a un inocente. Eso es lo que en Argentina se pide a gritos y lo que este humilde periodista cree que sería la cura para la falsa denuncia. Como autor de esta nota, aclaro por las dudas: cualquier hombre que sea capaz de violentar, pegar, violar, abusar de su mujer o sus hijos, tiene que morir preso. Las cosas claras, acá estamos analizando la mentira, no la violencia. Si un hombre es capaz como el rugbier Patricio Albacete que se vio días atrás pegándole sin asco a su mujer, tiene que ir preso, sin debate, sin opinión, sin vueltas y con el mayor de los castigos.
Si un padre o madre (eso que hizo la mamá de Lucio Dupuy) abusa de su hijo y lo viola sistemáticamente (como hacía la novia de la mamá de Lucio Dupuy porque una juez mujer le entregó el hijo a las dos sin ingresos estables ni examen socioambiental coherente) la pena es de 20 años o reclusión perpetua. Como autor de esta artículo, quiero que las mujeres u hombres que inventen delitos sexuales vayan presos la misma exacta cantidad de días que si hubieran cometido la violación o el abuso o la violencia. Ese día se terminan en Argentina las falsas denuncias, no tengo una sola duda.
Ahora volvamos a Argentina: acá la condena por inventar una violación a un menor es una multa equivalente a una empanada pero barata, no las que come Ricardo Darin. Entre 750 y 12 mil pesos cuesta cagarle la vida a una persona inocente. Es decir, llevarte puesto un proyecto de vida, una familia, terminar la vida laboral y el prestigio de una persona inocente se resuelve con dos de humita. Ese es el presente de las penas para quienes ensucian y arruinan vidas por rencor o problemas de salud mental. O simplemente por malas personas. ¿Cómo no vas a ensuciar la vida de tu ex si la multa es menos que un litro de leche?
Si bien el artículo 245 del Código Penal tipifica el delito de Falsa Denuncia con penas de dos a doce meses de cárcel o multa, es un marco penal que el establishment judicial califica de "inexistente", porque no disuade la acción. Es decir, es más barato arriesgarme a arruinarle la vida a un tipo inocente y que me descubran, a tener que ver cómo mi ex rehace su vida con su nueva mujer e hijos en paz.
El debate legislativo: Losada y Lemoine buscan endurecer penas y exhibir el desastre vigente
En el Congreso hay movimientos claves. La comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado le dio dictamen favorable a una iniciativa impulsada por la senadora Carolina Losada para elevar las penas de 3 a 6 años de prisión cuando la simulación involucre supuestos contextos de violencia de género o abuso sexual contra menores. En sintonía, Lilia Lemoine y Patricia Vásquez hicieron lo propio en Diputados, que empujan el mínimo del delito general a tres años y establecen topes de hasta 10 años para falsas acusaciones que involucren a menores de edad.
Sin embargo, desde una perspectiva de estricta justicia retributiva y técnica jurídica, estas reformas siguen sin generar disuasión, es decir, no cambian el escenario. La verdadera reforma estructural exige aplicar el principio de simetría penal: los que simulan la comisión de un delito con el objetivo de destruir a un tercero tienen que afrontar de manera exacta la escala penal para el crimen inventado.
La persona que hace una denuncia penal sabiendo de su falsedad, busca de forma voluntaria e inequívoca que el Estado aplique sobre un inocente una condena específica; por ende, el dolo criminal y la lesividad de su conducta deben ser medidos con la misma vara con la que pretendía condenar a su víctima. No podes por rencor, porque no te quieren, o porque lisa y llanamente estás roto o rota, dar por terminada la vida de una persona, que es lo que pasa cuando alguien pasa 25 años preso por algo que no hizo.
Una reflexión final: no quieren a sus hijos
Las mujeres que inventan delitos sexuales, violencia, lo que sea contra su ex pareja para arruinarles la vida, no pueden querer a sus hijos. Es imposible amar a un hijo sabiendo que si se inventa una denuncia de abuso, un chico tendrá que pasar por peritajes, cámaras Gesell, estrés pos traumático insoslayable por el contexto al que va a pasar. Todo el periodo de proceso con la angustia, el desgaste del padre por recuperarlos, la pérdida de la figura paterna en detrimento de un nuevo guión falaz cargado de rencor y de la aborrecible ideología de género que tanto daño le hace al mundo. Esas mujeres, no quieren a sus hijos. Pueden decir que los aman, pueden llamarlos con voz tierna y decirles los piropos más queribles, pero no los quieren. Nadie que ame a su hijo como corresponde permitiría que su padre o madre desaparezcan de su vida por rencor personal. Es un crimen, es un delito, es una forma de asesinato de una persona.
