Recaldismos
Esto recién empieza: ¡que florezcan mil motosierras!

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El achicamiento del estado y la necesidad de 1.000.000 de empleados públicos. Los riesgos de cambiar el rumbo actual.
Nunca pensé que iba a darles la razón a los estatetales cuando dijeron que a Milei y a Fantino los vieron orgásmicos cuando hablaban del ajuste que hay que seguir haciendo.
Tienen razón.
Pero a mí me alegra mucho que Fantino y Milei hayan alcanzado el clímax hablando de eso.
Porque sí o sí hay que ir contra este Estado parasitario, deficitario y corrupto, el mayor esclavista del que se tenga registro.
Cortar las cadenas que nos colocó este Estado opresor es salvar a la patria, y para seguir haciéndolo necesito que Milei y todos nosotros sigamos así de motivados.
Porque lo que nos empobreció (y nos sigue empobreciendo como país) es este Estado esclavista, deficitario, parasitario y corrupto que fue aumentando de tamaño gracias a los sosperonchos de siempre. Que desde luego se oponen a que sea achicado sustancialmente porque eso significa terminar con el déficit, el ñoquismo y la corrupción, pilares fundacionales del movimiento peronista, partido al que ellos siempre votan, para convertirse en partícipes necesarios de un delito que quieren que siga sucediendo.
Por eso los peronistas y los peronistas de buenos modales cacarean tanto. Porque achicar el Estado significa terminar con el peronismo; con esta asociación ilícita que, desde 1946, hizo del saqueo y de los crímenes de lesa humanidad una herramienta política de vida que les trajo enormes beneficios a todes ellos.
Pero el negociado se está terminando.
Y lo saben.
Porque ya lo sabemos: el peronismo mata.
Y la motosierra mata al peronismo y al peronismo de buenos modales. Algo que por suerte ahora también sabemos a nivel colectivo.
Por eso genera tanto pánico la motosierra. Porque su poder es letal. Mata a la muerte.
—¡Muera la muerte! —gritó Miguel de Unamuno para enfrentar al fascismo.
—¡Muera el Estado parasitario, deficitario y corrupto! —gritamos de manera redundante 14.476.462 de personas en el 2023, para enfrentar con la voz firme a los fascistas que pretendían llevarnos a Cuba, haciendo escala en Venezuela.
Pero esto recién empieza. Necesitamos que sean cada vez más los que alcen la voz.
Para que la corrupción estatal, que siempre fue sinónimo de peronismo (y de peronismo de buenos modales), se termine de extinguir. Porque con su Estado parasitario, deficitario y corrupto, efectivamente mataron a la patria. Que en el 2023 descubrimos que todavía respiraba. Lo que nos contó, afortunadamente, que no estaba muerta del todo.
Hay por lo menos 1.000.000 de tumores en el Estado.
Sí, hay aproximadamente 1.000.000 de estatetales que sobran y que cuentan con el apoyo de los medios sensibles que siempre caen en la verdadera discriminación de género.
Porque cuando te echan del sector privado (y vaya si lo he vivido) los protagonistas estamos obligados a transitarlo como género comedia.
Y cuando te echan del Estado (nunca lo viví porque nunca fui servidor y/o “servidor” público) los espectadores estamos obligado a transitarlo como género tragedia.
Esto lo cuenta la realidad con mucha claridad:
En el 2020/21, cuando por la criminal cuareterna, que se estiró por conveniencia política, al menos 1.000.000 de personas se quedaron sin trabajo, los estatetales con cruel cinismo nos aconsejaban a que nos #QuedateEnCasa o #AprendéAHacerMasaMadre, porque la de ellos estaba garantizada.
Curioso, entre el 2020/21 estuvimos claramente sin Estado durante un año y medio, y mucho no se notó su ausencia. Se ve que tan presente no está.
Estos estatetales son tan mezquinos que en lugar de agradecer que están hace años rascándose el higo mientras nosotros seguimos plantando higos, se enojan con nosotros porque no queremos seguir plantando higos para ellos.
Porque somos los privados los que hacemos que en el Estado haya higos.
Somos los privados los que estamos obligados a mantener a 1.000.000 de estatetales que no quieren ponerse de este lado del mostrador, donde están las gruesas cadenas, para seguir rascándoselos.
Pero por fin tenemos un presidente que está dispuesto a cortarlas.
Y ahora que pusimos las cartas sobre la mesa para contar que hay aproximadamente 1.000.000 de personas en el Estado ocupando cargos importantes sin funciones específicas, los Goebbels del Régimen, que en su momento nos mandaron a hacer masa madre o a que nos quedemos en casa mientras 1.000.000 de personas nos quedábamos sin laburo, hoy están preocupados por el 1.000.000 de paraestatales que no sabemos qué carajo hacen, pero sí sabemos que generan más déficit, más ñoquis y más corrupción.
Datos:
45.000.000 de personas, redondeando, viven en la Argentina.
Y más allá de que es inmoral que 1.000.000 de personas vivan cobrando sin trabajar o trabajando poco y nada, la lógica prevalece. Si tengo que salvar a 44.000.000 frente a un 1.000.000 no lo dudo. Salvo a los 44.000.000.
Por eso, sí al ajuste estatal.
Y por eso a los estatetales les deseo una pronta motosierra.
Ahora bien, ¿queremos redimir a ese 1.000.000 de personas para que trabajen alguna vez en la vida?
Bueno, la respuesta la tiene el peronismo.
Que el peronismo le prenda fuego a la Carta del Lavoro, así de una vez por todas deja de ser ignífuga.
Van a ver cómo se reactiva el empleo privado, donde esperamos a los estatetales con las palas abiertas.
Sí, estatetales, les cuento cómo funciona el desempleo en el sector privado:
Nadie te carga la cruz.
Nadie te llora en el ataúd.
Tenés que resucitar por vos mismo.
Y vos mismo tenés que generarte el milagro.
¡Bienvenidos al sacrificio real!
Donde vos mismo tenés que salir a buscarte el pan y el pez, porque nadie te los multiplica.
Así que ya lo saben.
Metafóricamente (y realmente) hay dos caminos:
1- El campo.
2- El campo popular.
El campo genera riqueza.
El campo popular genera déficit.
Mantener a los nacionales y populares llevó a que el país quebrara.
Y esta vez nos estamos jugando la última chance.
Seamos el combustible de la motosierra para que no se apague nunca. Como el fuego sanmartiniano de la Catedral.
Porque la patria ya no se hace con el sable. Se hace con la motosierra.