Minería
El potencial minero de Mendoza: riquezas bajo la cordillera
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/mineria.jpeg)
La provincia guarda en sus entrañas un reservorio de recursos estratégicos, desde el cobre y el oro hasta minerales industriales.
Mendoza se ubica en un punto neurálgico del continente sudamericano, donde las placas tectónicas —la oceánica y la Sudamericana— chocan en un movimiento constante que genera presión, fracturas y ascensos de magma. Este escenario geológico, a lo largo de millones de años, favoreció la formación de yacimientos minerales.
Los manantiales hidrotermales del volcán Peteroa, en Malargüe, son una muestra viva de esos procesos: aguas calientes cargadas de minerales que recuerdan que la tierra mendocina está en permanente transformación. Esta condición convierte a la provincia en un verdadero laboratorio natural para comprender cómo se formaron y aún se forman los recursos que demanda la humanidad.
Minerales industriales y estratégicos: la base del desarrollo
Cuando se habla de minería, suele pensarse en oro, plata o cobre. Pero Mendoza también es rica en minerales industriales: calizas, yesos, áridos de construcción, baritina, talco, cuarzo y feldespato. Estos materiales, aunque menos glamorosos, sostienen la vida diaria: desde el cemento de las ciudades hasta el vidrio, los insumos químicos y la industria farmacéutica.
El SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino) ha identificado en Mendoza recursos como hierro, uranio, cobre, oro, fluorita, dolomita y magnesita. En paralelo, depósitos más recientes de arena, grava y bentonita completan el mapa. Cada uno de ellos tiene aplicaciones diversas: el cuarzo de alta pureza se utiliza en tecnología digital, el carbonato de calcio precipitado en medicamentos, y el uranio en energía nuclear.
Historia minera: de Uspallata al Ejército de los Andes
La minería en Mendoza no es un fenómeno nuevo. Desde el siglo XVII existen registros de explotación en el Grupo Minero Paramillos de Uspallata, que produjo plomo, plata y cinc hasta 1985. En tiempos coloniales, los metales eran transportados a Chile para su procesamiento.
La historia adquiere un cariz épico en tiempos de la independencia. Fray Justo Santa María de Oro utilizó minerales extraídos de la región para fabricar parte del armamento del Ejército del Libertador de San Martín. Es decir, las entrañas mendocinas también alimentaron la gesta emancipadora que cruzó los Andes. Hoy, muchas de aquellas instalaciones son ruinas que se convierten en pasivos ambientales mineros, recordando tanto la grandeza como las deudas de la actividad.
Los proyectos actuales: hierro, cobre, uranio y oro
Mendoza atraviesa un momento clave. Según el SEGEMAR, los proyectos más relevantes son:
- Hierro Indio: ubicado en Malargüe, en etapa de factibilidad, con seis millones de toneladas de óxido de hierro de alta ley. En 2023 finalizó una campaña de exploración avanzada con 41 perforaciones.
- Sierra Pintada: yacimiento de uranio con 11 millones de toneladas, que podría abastecer a la industria nuclear argentina por un siglo. Hoy se encuentra inactivo desde 1995, obligando al país a importar el mineral.
- Don Sixto: proyecto aurífero en Malargüe con recursos medidos de 400.000 onzas de oro, en etapa de exploración avanzada.
- PSJ Cobre mendocino: en Las Heras, a la espera de la Declaración de Impacto Ambiental. Con una inversión inicial de 559 millones de dólares, promete generar 3.000 empleos directos e indirectos.
- Las Choicas y Cerro Amarillo: proyectos de cobre en Malargüe, en etapa de exploración.
Cada uno de ellos refleja una oportunidad de diversificación productiva y de generación de empleo, pero también la necesidad de consensuar políticas claras para avanzar con sustentabilidad.
El Distrito Minero Malargüe Occidental: una apuesta al futuro
Creado en el oeste y sur de Malargüe, el Distrito Minero Malargüe Occidental (DMMO) abarca casi 20.000 km². Allí se concentran proyectos polimetálicos de plomo, plata y cinc, además de yacimientos de fluorita, manganeso, vanadio, yeso, litio y hasta piedra pómez.
Este distrito es considerado un verdadero clúster minero en potencia, donde al menos cinco pulsos de magmatismo, producidos en 290 millones de años, dieron origen a un entramado geológico de gran riqueza. La posibilidad de desarrollar allí proyectos integrales podría convertirlo en el corazón minero de Mendoza.
Minería y transición energética
Los minerales mendocinos tienen un valor estratégico en el contexto actual. El cobre es indispensable para la producción de turbinas eólicas y paneles solares; el litio es la base de las baterías para autos eléctricos; el uranio sostiene la energía nuclear; y el cuarzo de alta pureza es clave para la industria tecnológica.
De este modo, la minería de Mendoza no se limita a su aporte local o nacional: se inserta en la transición energética global, que busca reducir emisiones de carbono y avanzar hacia fuentes limpias.
El desafío ambiental y social
Sin embargo, el desarrollo minero enfrenta resistencias. La memoria de pasivos ambientales, la desconfianza hacia empresas extranjeras y la preocupación por el agua han marcado el debate mendocino en las últimas décadas.
El camino hacia una minería responsable exige aplicar estándares internacionales, garantizar controles estatales, involucrar a universidades y ONG, y promover la participación ciudadana mediante monitoreos participativos. Solo así se logrará la licencia social necesaria para convertir el potencial en realidad.
Minería y economía nacional
La minería, junto con el agro, la energía y los hidrocarburos, podría aportar el sustento suficiente para un país fortalecido y con estabilidad económica. Argentina cuenta con recursos en cantidad y calidad para convertirse en proveedor global de minerales estratégicos.
Mendoza, por su localización, tradición y recursos, está llamada a ocupar un lugar central en ese proceso. Si logra conjugar desarrollo económico, innovación tecnológica y cuidado ambiental, podrá transformarse en un pilar de la industrialización argentina del siglo XXI.

