Mercado global
El oro marca otro récord y queda a un paso de los US$4.900
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El metal acelera en enero con subas de doble dígito y refleja el clima de cautela global.
El precio del oro volvió a sorprender a los mercados al registrar una nueva marca histórica, con cotizaciones que rozaron los US$4.900 por onza durante la madrugada argentina. La racha alcista no es casual: el metal acumula una suba cercana al 13% en lo que va de enero, en un contexto internacional dominado por la incertidumbre geopolítica y la búsqueda de activos de resguardo.
La dinámica reciente muestra un avance superior al 2% respecto del cierre previo, lo que llevó a la onza a ubicarse en torno a US$4.887. Para muchos analistas, el escenario actual abre la puerta a un nuevo hito: la posibilidad de superar los US$5.000 antes de lo que se esperaba a comienzos de año. Este optimismo se apoya en una aversión al riesgo cada vez más visible, con inversores que reducen exposición en acciones, bonos y otros instrumentos sensibles a los vaivenes políticos.
El oro cumple un doble rol en la economía global. Por un lado, es refugio tradicional en tiempos turbulentos; por otro, insumo clave para desarrollos tecnológicos y aplicaciones industriales. Esa combinación explica por qué 2025 cerró con un salto superior al 60%, el mayor incremento anual en más de cuatro décadas, y por qué 2026 comenzó con el pie en el acelerador.
El nuevo máximo se dio a la espera de definiciones políticas en el Foro Económico Mundial de Davos. En un clima que reconfigura flujos financieros a escala global. Cuando crece la incertidumbre, los capitales buscan cobertura y el oro capitaliza esa preferencia. La señal se replica en otros metales: la plata también alcanzó valores inéditos, con picos cercanos a US$96 por onza antes de corregir levemente. El movimiento confirma que no se trata de un fenómeno aislado, sino de una tendencia más amplia a nivel mundial.
Otro caso destacado es el litio, que tocó los US$20.000 en el mercado spot de China, duplicando los valores que mostraba en octubre tras un período de bajas. La recuperación responde a expectativas de demanda, ajustes de oferta y a la transición energética, que vuelve a poner a los minerales críticos en el centro de la escena.
Para la Argentina, este escenario abre oportunidades concretas. La suba de los metales impulsa proyectos, reactiva inversiones y acelera desarrollos en distintas provincias. El impacto se refleja en el comercio exterior: las exportaciones mineras alcanzaron US$6.037 millones en 2025, el registro más alto de la historia del sector, con un crecimiento del 29,2% interanual. El desempeño confirma que, en un mundo volátil, los recursos naturales bien gestionados pueden ganar protagonismo.
En síntesis, el avance del oro no solo marca un récord de precios, sino que funciona como termómetro del clima internacional. Tensiones políticas, amenazas arancelarias y expectativas cruzadas empujan a los inversores hacia activos conservadores, mientras otros metales acompañan el movimiento. En ese tablero, la minería argentina aparece mejor posicionada para capitalizar la coyuntura, con ventas externas históricas y un horizonte de proyectos que vuelve a cobrar impulso.

