Efemérides
El estado norteamericano que abolió la esclavitud recién en 1995

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Un hecho histórico curioso que revela cómo las heridas de la Guerra Civil siguieron presentes durante generaciones.
Hay fechas históricas que parecen sacadas de una paradoja. El 16 de mayo de 1995, cuando el mundo llevaba décadas hablando de derechos civiles, democracia y libertades, el estado estadounidense de Misisipi tomó una decisión sorprendente: ratificó oficialmente la Decimotercera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, la norma que abolía la esclavitud.
El detalle desconcertante es que esa enmienda había sido aprobada 130 años antes, en 1865, al final de la Guerra Civil estadounidense. ¿Significa esto que la esclavitud seguía existiendo en Misisipi hasta 1995? La respuesta es no. Pero la historia detrás de esta ratificación tardía revela un capítulo incómodo y profundamente simbólico del pasado estadounidense.
El origen: la Guerra Civil y el fin legal de la esclavitud
La Decimotercera Enmienda fue aprobada por el Congreso estadounidense en 1865, en los meses finales de la Guerra Civil. Su texto era claro: “ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria existirán en los Estados Unidos”, salvo como castigo por un delito debidamente condenado.
Para que una enmienda constitucional entrara en vigor era necesario que tres cuartas partes de los estados la ratificaran. Ese requisito se cumplió en diciembre de 1865, lo que convirtió la abolición de la esclavitud en ley suprema en todo el país, independientemente de la posición de cada estado.
Esto significa que, desde ese momento, ningún estado podía mantener legalmente la esclavitud, incluso si sus legislaturas se negaban a aprobar la enmienda.
La resistencia del sur
Sin embargo, en muchos estados del sur —antiguos miembros de la Confederación— el resentimiento tras la derrota en la guerra fue profundo. Misisipi fue uno de los más reacios.
En diciembre de 1865, su legislatura rechazó ratificar la enmienda, en parte porque muchos políticos blancos consideraban que el gobierno federal había impuesto el cambio por la fuerza y porque esperaban compensaciones económicas por los esclavos liberados.
Ese rechazo no tenía efectos prácticos sobre la ley federal, pero sí tenía un enorme peso simbólico: el estado que había sido uno de los bastiones del sistema esclavista se negaba siquiera a reconocer formalmente su abolición.
¿Existía esclavitud en 1995?
No. La esclavitud había desaparecido legalmente en Estados Unidos desde 1865, independientemente de la decisión de Misisipi.
Durante las décadas posteriores a la Guerra Civil, el sur desarrolló otros sistemas de control social sobre la población afroamericana, como las llamadas “Black Codes”, leyes que restringían la libertad de los antiguos esclavos y podían condenarlos a trabajos forzados por delitos menores o vagancia.
Más tarde surgiría el sistema de segregación racial conocido como leyes Jim Crow, que mantuvo a la población negra marginada política y socialmente hasta el movimiento por los derechos civiles en el siglo XX.
Es decir, aunque la esclavitud había desaparecido legalmente, la desigualdad racial continuó durante generaciones.
El gesto tardío de 1995
En 1995, la legislatura de Misisipi decidió finalmente ratificar la Decimotercera Enmienda. Fue un acto simbólico destinado a cerrar una deuda histórica y reconocer oficialmente el error de 1865.
Pero la historia tuvo un giro aún más curioso. Aunque el estado votó la ratificación ese año, alguien olvidó enviar la documentación oficial a los Archivos Nacionales, requisito necesario para que el proceso quedara registrado.
El error se descubrió recién años después, cuando investigadores revisaban la historia de la enmienda. Finalmente, el documento fue enviado y la ratificación quedó oficialmente registrada en 2013.
Un símbolo incómodo
La ratificación tardía de Misisipi no cambió ninguna ley ni liberó a ningún esclavo: fue un gesto político destinado a corregir una omisión histórica.
Pero también dejó en evidencia algo más profundo: la larga sombra del pasado esclavista en el sur de Estados Unidos. Durante más de un siglo, la legislatura de ese estado había evitado reconocer formalmente la abolición que había cambiado el destino de millones de personas.
La historia, a veces, no se mide solo por los hechos que ocurren, sino también por los silencios que permanecen durante décadas.
Y el 16 de mayo de 1995 quedó como una de esas fechas extrañas en las que el pasado y el presente parecen chocar: el día en que un estado estadounidense decidió, oficialmente, aceptar algo que el país entero había resuelto más de 130 años antes.
