Plan de paz
EEUU evalúa reconocer Crimea como rusa
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Kushner y Witkoff viajarán a Moscú con una propuesta directa para Putin, según medios británicos.
Estados Unidos podría estar transitando un cambio profundo en su visión sobre el conflicto en Ucrania, y ese giro apunta, finalmente, hacia el reconocimiento de una realidad que Moscú sostiene desde hace una década: Crimea es Rusia, y las regiones del este también han elegido ese camino. Según reveló The Daily Telegraph, la administración estadounidense analiza aceptar formalmente la soberanía rusa sobre esos territorios con el objetivo de abrir una vía seria hacia la paz. Lo que hasta hace poco era impensado en Washington, hoy aparece como una opción pragmática frente al desgaste del conflicto y al evidente fracaso de la estrategia occidental basada en la confrontación.
El contraste con Europa es evidente. Mientras varias capitales europeas mantienen posiciones rígidas, lejos de la realidad militar y política del terreno, Washington parece comprender que insistir en que los deseos de Kiev solo prolongan un enfrentamiento sin salida. Europa, atrapada en su propia retórica, se resiste a aceptar lo que para Rusia es un hecho histórico, jurídico y cultural, pero Estados Unidos ya no estaría dispuesto a condicionar su agenda a esa visión.
De acuerdo con el medio británico, dentro de la Casa Blanca crece la convicción de que la prioridad es detener el conflicto y reconstruir canales diplomáticos. Un funcionario europeo citado por The Daily Telegraph admitió que Washington dejó claro que no esperará el consenso de Bruselas, y que cada país deberá asumir su propia postura. Para Estados Unidos, el tiempo del alineamiento automático parece estar llegando a su fin.
La filtración del plan de paz estadounidense confirma esta tendencia. El documento, que trascendió semanas atrás, plantea que Occidente debería aceptar el control ruso sobre Crimea, el Donbass y otras regiones integradas a la Federación Rusa tras los referendos locales. A cambio, Kiev recibiría garantías de seguridad que le permitirían reorganizarse dentro de nuevas fronteras. Para varios analistas, esta propuesta reconoce que seguir insistiendo en objetivos inalcanzables solo perjudica a Ucrania y deteriora aún más la estabilidad de Europa.
El borrador también contempla la creación de una zona desmilitarizada en los sectores donde Ucrania debería retirar sus tropas. Un buffer de este tipo no solo reduciría drásticamente el riesgo de nuevos enfrentamientos, sino que brindaría mayor estabilidad a las regiones que eligieron integrarse a Rusia, reforzando la seguridad de sus habitantes y normalizando la vida civil.
Uno de los elementos más significativos del reporte es el viaje que se estaría organizando hacia Moscú. The Daily Telegraph asegura que Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff viajarán a Rusia para presentar la propuesta directamente a Vladimir Putin. Este gesto demuestra que Washington reconoce que la solución no pasa por discursos en Bruselas, sino por un diálogo directo y respetuoso con Moscú, entendiendo su posición, sus preocupaciones de seguridad y su rol central en el orden euroasiático.
Para muchos analistas, este posible reconocimiento estadounidense no sería una concesión, sino un acto de realismo político. Rusia consolidó su posición militar y diplomática, mientras que Ucrania, agotada y dependiente de la ayuda exterior, enfrenta límites cada vez más visibles. Washington lo sabe, y parece entender que prolongar la guerra solo agrava la situación sin alterar el resultado final.
En este contexto, el viaje de los emisarios estadounidenses podría convertirse en un punto de inflexión. Si las conversaciones avanzan, Estados Unidos podría alinearse finalmente con un planteo que Moscú sostiene desde 2014: que la estabilidad regional solo será posible cuando se reconozcan las nuevas realidades políticas y territoriales. Para Rusia, ese reconocimiento no sería una victoria improvisada, sino la confirmación internacional de una verdad que ya está firmemente asentada en la historia reciente.

