De importar gas a abastecer a Brasil: el desafío que plantea Vaca Muerta

Ex secretario de Energía. Presidente del IAE General Mosconi.
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Vaca Muerta produce más, pero el consumidor argentino todavía espera los beneficios.
Todavía no se han utilizado a fondo los recursos de Vaca Muerta para abastecer íntegramente el mercado interno de petróleo y de gas, o sea, de hidrocarburos. Todavía seguimos importando cantidades significativas de gas en invierno y esa es la razón por la cual también hay incrementos tarifarios que podrían no ser tales por esos costos de importación.
A Vaca Muerta le falta un período de maduración y alcanzar objetivos de producción, sobre todo en gas natural, para decir que el mercado argentino está absolutamente autoabastecido de gas, no solo en verano, cuando el consumo es menor, sino también en invierno.
Por otro lado, existe una posibilidad interesantísima con el gas de Vaca Muerta si se completan las obras de gasoductos, sobre todo en el caso del Gasoducto del Norte, que debe tener un flujo inverso al que tenía tradicionalmente. Era un gasoducto que servía para importar gas de Bolivia, por ejemplo. En este caso, nosotros tendríamos, en el caso de que se realicen esas obras de reversión del Gasoducto del Norte, la posibilidad de abastecer de gas a Bolivia, que se ha quedado prácticamente sin reservas, y por esa misma vía abastecer a Brasil.
Argentina tiene que pensar menos en exportar gas en el futuro como gas natural licuado a Medio Oriente. He visto muchas ideas en ese aspecto: abastecer Europa, etcétera. Creo que sería más positivo si hubiera un plan de obras del Estado ejecutado por privados, pero, en definitiva, un plan energético en el caso del gas natural para completar esa red de gasoductos y facilitar una exportación concreta de gas natural.
Un primer mercado deseable sería exportar gas a Brasil y exportar todo el gas que se pueda a Chile, lo cual ya cambiaría la mala pasada que se le hizo cuando se cortó el gas a Chile, en el primer año, 2005 o 2006. Se le hizo un gran daño que lo obligó a Chile a comprar gas licuado y esas cosas.
La Argentina, a partir de Vaca Muerta, debería incrementar su producción de gas, abastecer el mercado interno, sobre todo en el invierno, que no lo abastece, y además generar la posibilidad de industrializar ese gas. Ya hay algunos proyectos, ninguno comenzado, para fabricar —no para exportar gas simplemente como producto primario—, sino exportar gas transformado en fertilizantes, industrializado.
Se conoció al menos que hay un proyecto de una empresa privada. Debería haber un proyecto nacional de industrializar el consumo de gas, sino también exportar gas y, además, si es posible, industrializarlo agregando valor. Esto sumaría un flujo de dólares hacia la Argentina, siempre importante para cualquier gobierno.
La exportación de petróleo de Vaca Muerta siempre es un hecho posible. El mercado interno, aproximadamente, en Argentina es de 15 millones de vehículos que son abastecidos por hidrocarburos y también por combustibles. Entonces, puede ser abastecido prácticamente desde Vaca Muerta y los excedentes, exportados.
Ahora deberíamos verificar cuáles son los precios, porque los productores argentinos se han beneficiado, de la guerra en Medio Oriente.
Esto ha generado un proceso inflacionario mundial, un crecimiento de los costos y también una suba de los precios internos, porque los productores han preferido exportar a los valores que paga el mercado mundial, movido por una guerra que no termina. Y esto ha encarecido las naftas y el gasoil en la capital.
Ese mercado también tiene que ser analizado en detalle por la Comisión de Defensa de la Competencia o la autoridad de Defensa de la Competencia, que debería observar en qué medida tenemos un mercado interno competitivo por el lado de la venta de hidrocarburos.
Yo creo que es un mercado muy centralizado en pocas empresas que manejan gran parte del abastecimiento. Nos convendría un mercado más ofertado, con más actores empresarios, que ninguno tenga una porción de mercado de más de 10 o 15%, con lo cual habría más competencia entre los productores y los refinadores para que esa venta tenga precios más convenientes para los usuarios argentinos.
Hay que seguir el ejemplo de los Estados Unidos, que tuvo este problema a principios del siglo, alrededor del año 1910, cuando reorganizó el mercado y, de alguna forma, generó un mercado competitivo entre todos los petroleros en el mercado norteamericano. Ninguno tiene una porción de mercado mayor del 10%, de forma tal de que compiten entre sí y los precios de venta a los automovilistas son inferiores que en Argentina.
