Cauchari-Olaroz consigue US$ 220 millones para expandirse
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El financiamiento acompaña una expansión que sumará otras 45.000 toneladas anuales de litio.
Cauchari-Olaroz aseguró nuevo financiamiento para avanzar con su próxima etapa de crecimiento. Lithium Argentina informó el cierre de líneas de deuda por US$ 220 millones para fortalecer la estructura financiera de Minera Exar mientras continúa el plan de expansión del complejo de litio ubicado en Jujuy.
El anuncio fue realizado el 5 de agosto y tiene como telón de fondo la denominada Etapa 2 de Cauchari-Olaroz, que busca incorporar otras 45.000 toneladas anuales de capacidad de producción de carbonato de litio equivalente.
La operación está desarrollada por Minera Exar S.A., una sociedad integrada por Ganfeng Lithium con 46,7%, Lithium Argentina con 44,8% y JEMSE, la empresa estatal jujeña, con 8,5%.
El nuevo financiamiento se divide en dos líneas. La primera, por US$ 50 millones, fue cerrada en junio de 2026 con un plazo de dos años y se utilizó para reemplazar líneas de crédito de corto plazo que ya estaban vigentes.
La segunda es la novedad de agosto: US$ 170 millones obtenidos a través de un sindicato de bancos internacionales. Tiene un plazo de tres años y una tasa de interés inferior al 5%, una condición que la compañía destacó como competitiva para una operación de esta escala.
En conjunto, ambas líneas alcanzan los US$ 220 millones y no están garantizadas con activos específicos del proyecto. Esto permite a la compañía sumar liquidez sin comprometer directamente parte de su infraestructura productiva.
Sam Pigott, CEO de Lithium Argentina, señaló que el financiamiento refleja la confianza del mercado en la operación, la alianza con Ganfeng y la capacidad de generación de caja de Cauchari-Olaroz.
La obtención de fondos ocurre en un momento particularmente importante para el complejo jujeño. La empresa trabaja en la expansión de la planta con el objetivo de sumar 45.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente a la capacidad actual.
El proyecto está ubicado en el salar Cauchari-Olaroz, dentro de la Puna jujeña, a más de 3.900 metros sobre el nivel del mar. Se trata de uno de los desarrollos de litio más grandes actualmente en operación en Argentina.
La expansión implica mucho más que incorporar equipos. Para producir mayores volúmenes se necesitan nuevas instalaciones, pozos, infraestructura de procesamiento, energía, sistemas de transporte y capacidad logística suficiente para mover insumos y producción desde una región alejada de los grandes centros industriales.
Cauchari-Olaroz forma parte del proceso que convirtió a Jujuy, Salta y Catamarca en el núcleo de la minería de litio argentina. En los últimos años, distintas operaciones comenzaron a pasar de la etapa exploratoria a producción efectiva, elevando la capacidad exportadora del país.
La nueva inversión se produce además en un mercado que atravesó una fuerte corrección de precios después de los máximos registrados entre 2022 y 2023. Esa situación obligó a numerosas compañías a revisar cronogramas y costos.
Que Cauchari-Olaroz consiga financiamiento internacional en ese contexto representa una señal relevante. Los bancos no están financiando únicamente una expectativa geológica, sino una operación que ya produce y genera flujo de caja.
El esquema accionarial también aporta una característica particular. Ganfeng Lithium es uno de los mayores grupos de litio del mundo, mientras Lithium Argentina es una compañía especializada en activos argentinos. JEMSE permite a la provincia participar directamente del proyecto a través de su empresa estatal.
Argentina compite actualmente con Australia, Chile, China y otros productores por una demanda internacional vinculada principalmente con baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
La volatilidad de precios no eliminó las proyecciones de crecimiento de largo plazo. Automotrices y fabricantes de baterías continúan buscando contratos y proveedores capaces de asegurar grandes volúmenes durante varios años.
Por ese motivo, la escala se convirtió en una ventaja competitiva. Las operaciones capaces de producir más toneladas y distribuir costos sobre mayores volúmenes tienen mejores herramientas para atravesar ciclos de precios bajos.
La segunda etapa de Cauchari-Olaroz apunta precisamente a ese objetivo: aumentar capacidad, mejorar competitividad y fortalecer el peso del complejo dentro del mercado internacional.
El cierre de las líneas de deuda no significa que la expansión esté terminada. Pero aporta US$ 220 millones de flexibilidad financiera y acompaña un plan con una meta concreta: agregar otras 45.000 toneladas por año.
En una industria donde muchos proyectos todavía buscan financiamiento para comenzar, Cauchari-Olaroz parte desde una posición diferente. Ya produce litio, ya exporta y ahora busca crecer.

