Quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores
Boca sumó un nuevo fracaso

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La derrota ante Universidad Católica dejó en evidencia una cadena de responsabilidades desde la dirigencia hasta los jugadores.
Lejos quedaron los tiempos gloriosos de Boca Juniors ganador de todo. Lejos quedaron aquellos extraordinarios planteles comandados técnicamente por Juan Carlos “Toto” Lorenzo, Carlos Bianchi y Miguel Angel Russo, quienes fueron grandes arquitectos para la obtención de las seis Copas Libertadores en la historia del Xeneize. Lejos está la Bombonera de ser una fortaleza y un plus para Boca, porque muchos equipos, incluso la Universidad Católica, se le animaron a jugar sin ningún temor. Y lejos quedaron los tiempos exitosos como futbolista de Juan Román Riquelme, quien en contrapartida hoy preside a un club con reiterados fracasos futbolísticos, lo cual se lo hizo saber parte del estadio al cantar “la Comision, la Comsión se va a la p… que lo parió…” y el famoso “que se vayan todos, que no quede ni uno solo…”
Fue paradójico que Boca haya jugado ante Universidad Católica con una camiseta que recuerda aquel Boca campeón de la Libertadores del 2001, porque de aquella noche inolvidable, en la que Oscar Córdoba se lució en la tanda de disparos desde el punto del penal ante Cruz Azul de México, a este momento es todo lo contrario porque el conjunto de La Ribera sumó otra decepción tras quedar eliminado en la fase de grupos de la Libertadores 2026.
Este 0-1 ante Universidad Católica fue un gran golpe de realidad. Nadie está exento de responsabilidades, desde la conducción del presidente Riquelme hasta los jugadores. El equipo que dirige Claudio Ubeda en ningún momento encontró un funcionamiento, a excepción de algunas acciones individuales de Exequiel Zeballos, quien probablemente haya jugado su último partido con la camiseta azul y oro y lejos está de haber sido una despedida soñada, lo demás fue pura improvisación con centros sin sentido y sin un plan de juego acorde a las necesidades de un equipo con grandes aspiraciones. El capitán Leandro Paredes, quien venía siendo un líder positivo en este proceso, contra el equipo chileno no estuvo a la altura de la circunstancia y hasta por momentos dio a entender que no estaba al ciento por ciento de su condición física, a sabiendas incluso de la convocatoria de Lionel Scaloni para integrar la Selección argentina en el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
La mala elección en la contratación de algunos jugadores, entre ellos Alan Velasco (por quien Boca desembolsó 10 millones de dólares) y cuerpos técnicos fueron factores que influyeron en esta nueva decepción para el Xeneize. La decisión de dejar como técnico el año pasado a Claudio Ubeda y sus colaboradores, en primera instancia, pudo haber sido un buen gesto de parte de la dirigencia para darle una breve continuidad al trabajo del fallecido Miguel Russo. Sin embargo, era sabido que Ubeda no tenía grandes pergaminos para estar en un banco de suplentes muy exigente; el crédito del Sifón prácticamente se renovaba partido a partido, porque un triunfo le aseguraba la continuidad por un juego más, pero si perdía o empataba quedaba a criterio de quienes manejan el fútbol. Probablemente la victoria en el último Superclásico ante River le dio una plusvalía y su permanencia se extendió por más encuentros, pero desde ese entonces empezó a caerse un equipo que hasta llegó a ostentar una racha de 14 partidos sin perder entre los tres certámenes (Torneo Apertura, Copa Libertadores y Copa Argentina) disputados en este semestre. Quedar tempranamente fuera de combate en la competición local contra Huracán en los octavos de final y quedarse sin Libertadores le cambió radicalmente el panorama.
Respecto a la Libertadores, en los últimos dos juegos de local apenas sumó un punto (empate ante Cruzeiro y derrota contra Universidad Católica), lo cual es habla de no aplicar la famosa “media inglesa” (ganar de local y sumar de visitante) y fue muy pobre para un Boca obsesionado en obtener la tan ansiada séptima Libertadores. Boca deberá conformarse con disputar la Copa Sudamericana en el próximo semestre, pero de antemano la conducción que encabeza Riquelme deberá revisar muchos factores (la dirección deportiva, la elección de un nuevo entrenador y el armado del plantel) para cambiar drásticamente a un golpeado Boca, que nuevamente deberá esperar al menos unos meses para lograr una nueva estrella en su historia.
