Atucha II prueba su nuevo sistema de almacenamiento en seco
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El sistema podrá almacenar hasta 50.000 elementos combustibles usados y sostener la operación de la central.
Atucha II comenzó una etapa clave para asegurar su operación de largo plazo: Nucleoeléctrica Argentina inició las pruebas de equipos del nuevo sistema de almacenamiento en seco de combustible gastado que se construye dentro del complejo nuclear ubicado en Lima, partido bonaerense de Zárate.
El proyecto, denominado ASECG II —Almacenamiento en Seco de Combustibles Gastados de Atucha II—, tendrá capacidad para almacenar hasta 50.000 elementos combustibles utilizados por la central.
Las pruebas fueron informadas el 28 de agosto y forman parte del proceso de verificación previo a la puesta en funcionamiento de la instalación.
El proyecto es especialmente relevante porque las piletas donde actualmente se almacena el combustible usado de Atucha II podrían alcanzar su capacidad máxima hacia finales de 2027.
Sin una alternativa disponible, esa limitación física podría transformarse en una restricción para la continuidad operativa de la central.
El almacenamiento en seco busca resolver ese problema.
Cuando el combustible nuclear es retirado de un reactor, inicialmente permanece bajo agua dentro de piletas especialmente diseñadas. El agua permite disipar calor y actúa como barrera radiológica durante los primeros años posteriores al uso.
Después de un período prolongado de enfriamiento, esos elementos pueden trasladarse a sistemas de almacenamiento en seco.
El ASECG II utilizará un sistema de ventilación pasiva que mantiene los elementos dentro de rangos seguros de temperatura sin depender de electricidad ni de intervención humana constante.
Ese diseño aumenta la robustez del sistema y reduce la cantidad de componentes activos necesarios para mantener las condiciones de almacenamiento.
Entre los equipos que se encuentran actualmente bajo prueba está una grúa pórtico especialmente diseñada para mover los contenedores de manera segura y precisa dentro de las instalaciones.
La grúa fue desarrollada por IMPSA a partir de especificaciones técnicas elaboradas por Nucleoeléctrica y fue entregada a finales de 2025.
Su instalación y puesta en servicio forman parte de un programa de trabajo que demandó varios meses.
La experiencia no es completamente nueva para el complejo Atucha.
En 2022 se inauguró un sistema de almacenamiento en seco para los combustibles utilizados por Atucha I. El nuevo proyecto aplica una solución similar adaptada a las características y necesidades de la segunda unidad.
Atucha II es un reactor de agua pesada presurizada con una potencia eléctrica de aproximadamente 693 MW.
El proyecto fue originalmente encargado en 1979 y su construcción comenzó en 1981, aunque atravesó décadas de interrupciones.
Las obras fueron suspendidas en 1994 cuando la central tenía alrededor del 81% de avance.
A partir de 2006 se retomó el programa para completar la instalación. Atucha II alcanzó su primera criticidad en junio de 2014, se conectó posteriormente a la red eléctrica y llegó a plena potencia en febrero de 2015.
La central recibió además durante mayo de 2026 una nueva licencia de operación por diez años, que permite su funcionamiento hasta mayo de 2036, sujeta al cumplimiento de los requisitos regulatorios correspondientes.
Ese horizonte operativo hace todavía más importante resolver el almacenamiento de combustible.
La central puede contar con autorización para seguir generando energía, pero también necesita infraestructura suficiente para manejar de manera segura los elementos que retira del núcleo durante las recargas.
El ASECG II forma parte de esa infraestructura.
La energía nuclear representa una porción relativamente acotada pero estable del sistema eléctrico argentino. Su principal característica es la capacidad de entregar grandes volúmenes de generación de manera continua, sin depender de condiciones climáticas.
Argentina cuenta actualmente con Atucha I, Atucha II y Embalse como centrales nucleares de potencia.
En paralelo, el país analiza nuevos proyectos vinculados con reactores modulares y continúa desarrollando capacidades industriales y tecnológicas en el sector.
Pero mantener las centrales existentes también requiere inversiones.
Sistemas de seguridad, mantenimiento, almacenamiento de combustible y modernizaciones son tan importantes como la construcción de nuevas unidades.
El avance del depósito de Atucha II muestra precisamente esa dimensión menos visible de la actividad nuclear.
No suma nuevos megavatios ni implica una nueva central. Su objetivo es otro: eliminar un cuello de botella operativo antes de que las piletas alcancen su capacidad máxima.
Con espacio para 50.000 elementos combustibles, ventilación pasiva y equipamiento desarrollado por la industria local, el nuevo sistema se convierte así en una pieza fundamental para que Atucha II pueda aprovechar plenamente su licencia de operación hasta 2036.

