Conmoción en España
Ataque en Barcelona: ¿terrorismo o episodio de salud mental?
Periodista
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Un hombre marroquí mató a cuchillazos a una mujer de origen chino en plena calle.
MADRID (Corresponsal) — Pedro Sánchez presume de que España es uno de los “países más seguros del mundo”. Y las estadísticas le dan la razón, porque la tasa de homicidios es una de las bajas de Europa y, posiblemente, del planeta. Pero desde el pasado fin de semana, en Barcelona, el asesinato de una mujer al grito de “¡Alá es grande!” está causando gran conmoción, más allá de las cifras.
La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes en España es 0,69, según datos del Banco Mundial. Cinco veces menos que en Estados Unidos y cuatro veces menos que en la Argentina. Incluso hay menos asesinatos que en Suecia, país donde los tiroteos entre bandas de narcotraficantes y trata de blancas son cada vez más frecuentes.
En Cataluña pasa algo llamativo. Según datos del Parlament, dos de cada tres acusados por algún delito son extranjeros, con los marroquíes y argelinos a la cabeza. La incidencia contrasta con otro dato: en la Generalitat solo el 18% de la población ha llegado de otros países. Es decir, son minoría, pero cometen la mayoría de los delitos.
Entonces, en plena regularizacióm de 1,2 millones de inmigrantes ilegales, LB, 37 años, salió a las calles de un coqueto barrio de Esplugues de Llobregat armado con un enorme cuchillo y se abalanzó contra una mujer de origen chino, de 42 años, a quien le dio varias puñaladas en el tórax y el cuello.
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La mujer murió poco después y LB fue capturado por la policía cuando trataba de escapar por la Diagonal. El martes fue acusado de homicidio y llevado a la unidad psiquiátrica de la cárcel de Brians. Para los investigadores, a pesar de los gritos propios de un ataque yihadista, por ahora, no es un terrorista.
La consejera de interior de la Generalitat, Núria Parlon, aseguró a Catalunya Radio: "A priori es una persona que estaba en una situación alterada y probablemente con algún tipo de problemática que nada tiene que ver con el yihadismo, obviamente".
Pero el miércoles, a pesar de la “obviedad”, la policía comenzó a investigar su teléfono móvil en busca de mayores datos. Un antecedente causa inquietud: en 2022, LB tuvo otro “ataque psicótico”. Estando en Burgos, comenzó a arrojar piedras a los transeúntes, profirió los mismos gritos sobre Alá y resistió a la policía.
El archivo también tiene algo que decir. El ataque de Esplugues es muy parecido a otro ocurrido en el barrio madrileño de Vallecas en noviembre de 2025. Entonces, un hombre que gritaba la misma consigna, armado de un cuchillo, atacó a tres personas, quienes resultaron con heridas de poca consideración. En su casa resistió a la policía, hasta que el grupo de elite UIP logró reducirlo tras dispararle al tórax y la cadera.
En este caso, investigó la brigada BPI, encargada de delitos por terrorismo, ante la posibilidad cierta de que fuera “un lobo solitario” o que tuviera conexiones con la Yihad. La presencia de la Yihad en España es una realidad: desde 2012, según informa Policía Nacional, se ha detenido a 788 personas acusadas de terrorismo islámico.
El asesinato de la mujer china, que había llegado hacía un año y administraba un restaurante, fue aprovechado por Vox en un contexto de creciente rechazo a la regularización masiva. Santiago Abascal, el líder de la ultraderecha, dijo, en plena campaña electoral por Andalucía: “Una chica inmigrante ha sido degollada en Barcelona por un tipo que gritaba ¡Alá es grande!; yo no sé por qué los brotes psicóticos siempre les dan a los mismos”.
Desde Alianca Catalana, otro partido de extrema derecha, ultranacionalista, que crece sin parar, su líder, Silvia Orriols, escribió en X: “Si yo fuera familiar de la víctima, demandaría al Estado español por asesinato y exigiría la dimisión en bloque del gobierno de (Salvador) Illa”.
Una muerte terrible, sospechas, uso político y un gobierno que despertó al lobo feroz de la xenofobia, sin que nadie sepa explicar bien por qué.
