Una decisión polémica
España: ¿Por qué Sánchez regulariza a millones de migrantes ilegales?
Periodista
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El ejemplo de Alemania pone en duda los supuestos beneficios de la medida.
MADRID (Corresponsal) — “La política de fronteras abiertas es como un esquiador en la montaña que, al caminar sin precaución, provoca una avalancha”. La frase podría ser de Alberto Núñez Feijóo o de Santiago Abascal, hablando sobre la regularización masiva de 1,2 millones de migrantes ilegales, dispuesta manu militari, por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez.
Pero, no. La frase fue dicha por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble (1942-2023), hace bastante luego de que la canciller Angela Merkel iniciara su política de Wilkommenkultur (cultura de bienvenida), que permitió el ingreso de 3 millones de migrantes. “Merkel provocó una avalancha que casi aplastó al país”, agregó.
Hasta el propio canciller Friedrich Merz admite que las políticas de Merkel sobre migración fueron un fracaso. Por eso, ahora, está recortando beneficios, controlando las fronteras y acelerando las expulsiones.
“Casi la mitad de los sirios que viven en Alemania siguen recibiendo hoy día una prestación del Estado. Más adelante nos espera una bomba demográfica, ya que la mayoría nunca ha cotizado lo suficiente a la seguridad social como para recibir una pensión adecuada. Esto también lo tendrá que pagar el contribuyente normal”, dice, lapidario, Philip Plickert en su libro Merkel, balance crítico de 16 años como canciller.
En términos políticos, la cultura de bienvenida benefició a la ultraderecha, porque el partido Alternativa por Alemania (AfD) ya ocupa el segundo lugar en el Bundestag (el parlamento). Una coalición de conservadores y socialdemócratas impide, por ahora, que forme gobierno.
El Estado de bienestar, como excusa
Quizá desconocedor de la experiencia alemana, Sánchez está exultante con la regularización masiva. “Acoger al que viene de fuera no es sólo un deber, sino un paso para garantizar el Estado del bienestar”, ha dicho. Pero, según la Fundación Disenso, cercana a Vox, serán necesarios regularizados muy bien pagados (unos 40.000 euros al año) para mantener el Estado de bienestar y las pensiones en el futuro.
Hasta ahora, la mayoría de los migrantes tiene sueldos mucho más bajos, porque trabaja en hostelería, comercio, talleres mecánicos, cuidadores de ancianos o empleadas domésticas. Además, el paro (desempleo) acaba de subir para situar a España, de nuevo, en la cúspide europea (10,8% sobre una media del 6%).
Las razones, entonces, serían más bien políticas.
El problema de Sánchez es que gobierna en minoría, con el apoyo de dos partidos de ultraizquierda, Sumar y Podemos, y de algunos nacionalistas, como Junts, ERC (Cataluña) y PNV (País Vasco). Y pensó que la regularización lo iba a congraciar con ellos. Por ahora no funciona. La semana pasada, en el Congreso, Junts reclamó “elecciones anticipadas”. Ahora, el PNV también se han preguntado “¿cómo Sánchez piensa seguir sin mayorías parlamentarias?”.
Más especulativa suena la idea de que muchos regularizados sean futuros votantes de un incombustible Sánchez, del PSOE o de la ultraizquierda. La mayoría de los beneficiados llegaron de América y podrán ser españoles (y votar) dentro de dos años. Además, gracias a la Ley de Memoria Democrática, hay unos 2,5 millones de latinoamericanos que están por convertirse en ciudadanos. En política, todo es posible.
Mientras Vox capitaliza la polémica con la consigna “prioridad nacional” (beneficios sociales solo para españoles), el esquiador sigue avanzando sin darle demasiada importancia a una posible avalancha.
