Energía récord
Argentina logró la mayor producción de petróleo de su historia
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El inicio del año mostró cifras inéditas y un fuerte salto interanual.
El 2026 comenzó con cifras que reescriben la historia energética del país. La producción de petróleo alcanzó en enero el nivel más alto jamás registrado en Argentina, marcando además récords simultáneos en la provincia de Neuquén y en la formación no convencional que hoy tracciona todo el sistema hidrocarburífero. Los números no sólo reflejan crecimiento: consolidan un cambio estructural que se viene gestando desde hace más de una década y que ahora muestra resultados a escala nacional.
Durante el primer mes del año, la extracción promedio diaria llegó a 872.966 barriles, la cifra más alta desde que el país inició su actividad petrolera hace 119 años. El dato surge de las declaraciones juradas presentadas por las operadoras ante la Secretaría de Energía. En términos mensuales, la suba fue del 0,49% respecto de diciembre. Puede parecer marginal, pero en un sistema donde el convencional continúa en declive, cada punto adicional exige un esfuerzo tecnológico, financiero y logístico considerable.
Ese incremento porcentual representa más de 4.000 barriles adicionales por día en apenas un mes. Pero el verdadero salto se observa en la comparación interanual: en enero del año pasado la producción había sido de 757.250 barriles diarios. Esto significa que en doce meses el país sumó más de 115.000 barriles por día, una expansión que redefine la escala productiva argentina.
Para dimensionar esa cifra: 115.000 barriles diarios equivalen aproximadamente a un cuarto del consumo total de las refinerías locales. También implican la posibilidad de cargar un buque exportador adicional cada cuatro días, ampliando el ingreso de divisas en un contexto donde el sector energético es estratégico para el equilibrio macroeconómico.
Neuquén, locomotora del crecimiento
El segundo récord del mes tuvo epicentro en Neuquén. La provincia alcanzó 610.714 barriles diarios, con un incremento mensual del 1,57% y un crecimiento interanual del 32%. En enero de 2025 la producción neuquina había sido de 462.641 barriles diarios; el salto evidencia la aceleración de los desarrollos no convencionales.
Neuquén concentra hoy la mayor parte de la actividad hidrocarburífera argentina. Todas sus áreas aportaron al nuevo máximo histórico, consolidando a la provincia como el núcleo productivo del país. Este desempeño no sólo impacta en regalías y empleo regional, sino que reconfigura el mapa energético nacional.
El shale como motor estructural
El tercer récord corresponde específicamente a la formación Vaca Muerta, cuyo petróleo alcanzó cerca de 590.000 barriles diarios en enero. En apenas un mes sumó casi 12.000 barriles adicionales y ya representa el 67% de la producción total del país.
Este dato es clave: dos de cada tres barriles que se producen en Argentina provienen de desarrollos no convencionales. El shale dejó de ser una promesa para convertirse en la columna vertebral del sistema energético.
El desempeño cobra aún mayor relevancia si se lo analiza en perspectiva de infraestructura. En los próximos meses se espera la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un proyecto que ampliará significativamente la capacidad de evacuación y exportación de crudo. Los primeros despachos están previstos para comienzos del año próximo, lo que podría abrir una nueva etapa de expansión.
Un cambio de escala
Más allá de la metáfora futbolera —tres récords en un mismo mes— lo ocurrido en enero marca algo más profundo. Argentina roza ya los 900.000 barriles diarios, un umbral simbólico que hasta hace pocos años parecía lejano. La producción no sólo crece: cambia de naturaleza, apoyándose cada vez más en tecnología, perforación horizontal y fractura hidráulica.
El desafío ahora es sostener la curva ascendente en un contexto internacional volátil y con precios que pueden fluctuar. También será determinante la capacidad de ampliar infraestructura, asegurar inversiones y mantener estabilidad regulatoria.
Enero demostró que el sector no se tomó vacaciones. El crecimiento estuvo impulsado por el no convencional, mientras el convencional continúa su declino natural. Si hubiera que resumir el panorama, podría decirse que el sistema energético argentino entró definitivamente en una nueva etapa. La transformación ya no es una expectativa: es una realidad medible en barriles y récords históricos.

