Producción
Argentina alcanzó el mayor nivel de extracción de crudo de su historia
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El cierre del año dejó cifras inéditas y consolidó el peso del desarrollo no convencional.
La industria petrolera argentina cerró diciembre con un dato que quedará registrado como un hito de largo alcance. La producción nacional de crudo llegó a 868.712 barriles por día, el volumen más alto desde el inicio de la actividad hidrocarburífera en el país. El número no solo refleja un récord mensual, sino que confirma una transformación profunda en la estructura energética argentina, con Vaca Muerta como protagonista central de este nuevo escenario.
El salto productivo se dio en paralelo al avance de obras estratégicas de infraestructura. Mientras en Río Negro continúa la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), pensado para convertir a la Argentina en un actor relevante del mercado exportador de petróleo, los yacimientos aceleraron su nivel de extracción y empujaron la marca nacional a un nuevo techo histórico.
Los registros oficiales de la Secretaría de Energía muestran que diciembre superó en un 1,17% el récord previo alcanzado en octubre, lo que implica un incremento de más de 10.000 barriles diarios en apenas tres meses. Ese dato adquiere mayor dimensión si se considera que la marca de octubre había logrado destronar un récord que se mantenía vigente desde 1998, durante 27 años consecutivos.
En términos simples, la Argentina volvió a producir más petróleo que nunca, impulsada por el desarrollo no convencional. El corazón de ese crecimiento fue, una vez más, la provincia del Neuquén. Con 601.273 barriles por día, explicó más del 69% del total nacional, una proporción inédita en la historia del sector. Nunca antes una sola provincia había concentrado semejante peso dentro de la producción agregada del país.
Chubut se mantuvo como el segundo distrito productor, con 120.431 barriles diarios, sosteniendo su rol histórico dentro del mapa petrolero argentino. Más atrás apareció Río Negro, con un dato particularmente relevante: 23.673 barriles por día, lo que significó un crecimiento mensual del 8,19%. Junto con Neuquén, fue la única provincia que logró aumentar su producción en diciembre, gracias a la incorporación de nuevos pozos asociados al desarrollo de Vaca Muerta.
Así, diciembre se consolidó como el mes de mayor extracción de petróleo en más de cien años de historia petrolera argentina. Sin embargo, cuando se observa el promedio anual, el panorama es distinto y deja planteado un desafío inmediato. El promedio diario de 2025 se ubicó en 800.037 barriles, todavía por debajo del récord anual de 1998, que alcanzó los 846.955 barriles diarios. Esa marca histórica aparece ahora como el objetivo a superar durante 2026.
El récord de diciembre no fue un hecho aislado. Fue el resultado de un crecimiento sostenido a lo largo de todo el año, con aumentos mensuales constantes, mejoras en la productividad y una expansión progresiva de las áreas en desarrollo. La combinación de inversión, aprendizaje operativo y escala explica el salto final que permitió cerrar el año con cifras inéditas.
Entre las áreas que más aportaron al aumento productivo se destacó Loma Campana, que sumó 9.465 barriles diarios adicionales. Le siguieron Bajo del Choique–La Invernada, con 5.722 barriles más, La Angostura Sur con 3.715, Bandurria Sur con 1.900 y La Amarga Chica, que incrementó su producción en 1.677 barriles por día.
Más allá del peso de los bloques tradicionales de la llamada “zona caliente” cercana a Añelo, el dato más significativo fue el avance de áreas ubicadas fuera de ese núcleo histórico. Bajo del Choique–La Invernada se consolidó como una pieza clave del hub norte de Vaca Muerta, una región más próxima a Rincón de los Sauces que comienza a ganar protagonismo propio dentro del esquema productivo.
En conjunto, los números de diciembre confirman que la industria petrolera argentina atraviesa un nuevo ciclo, con una matriz cada vez más dominada por el shale, una infraestructura orientada a la exportación y un horizonte en el que el desafío ya no pasa solo por alcanzar récords mensuales, sino por sostenerlos en el tiempo y trasladarlos al promedio anual. La marca alcanzada en el último mes del año funciona así como un anticipo de lo que podría consolidarse durante 2026.

