Viaje exprés a España
A clase con Milei: Messi, Marx, Sánchez, Zapatero, prensa y economía
Periodista
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/06/milei_ceu_san_pablo.webp)
El presidente habló en una universidad católica de Madrid.
MADRID (Corresponsal) — Esta vez no hubo Panic Show, de La Renga. Con un discurso improvisado y momentos de mayor y menor academicismo, el presidente Javier Milei inauguró los cursos de verano de la universidad católica CEU San Pablo.
Luego de recibir la medalla de honor, con fondo de violines y de manos de la rectora Rosa María Visiedo Claverol, subió al estrado y sorprendió: “Decidí cambiar el discurso y contar qué es estar en la “silla eléctrica”. En primera fila lo escuchaba, entre otros, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
La idea de invitar a Milei a abrir estos cursos que comenzarán el próximo lunes fue del catedrático de Economía Aplicada y miembro del Tribunal de Cuentas, Javier Morrillas Gómez Cascajares. En pocos días, el operativo se puso en marcha y el presidente, que disfruta de dar conferencias y recibir premios, aceptó encantado.
Poco cabía esperar de la disertación en términos políticos. El presidente le había dado una entrevista exclusiva a El Observador, de Uruguay. Entonces habló sobre el jefe de gabinete, Manuel Adorni (“si es culpable para la Justicia, lo eyecto de una patada”), y sobre las denuncias de corrupción que ponen en jaque al gobierno español (“otra vez acerté”).
Aquí algunos de los pasajes más llamativos de la disertación:
- Messi. En pleno Mundial, Milei comparó su papel en la Presidencia (“la silla eléctrica”) con el fútbol. “Los resultados no se logran desde la tribuna, los goles los hace Messi, y espero que haga muchos más; la selección le gana a casi todos”, dijo y provocó las primeras risas en una colmada Aula Magna.
- Sánchez, Zapatero y Begoña. Después de haberlo calificado de “pichón de tirano” en Budapest, esta vez fue más elíptico con el presidente español. “El líder no debe tener las manos porosas, por donde se le escapan millones o joyas por un lado, o las filtraciones de su mujer”. La platea quería más sobre los escándalos que envuelven a José Luis Rodríguez Zapatero y Begoña Gómez. Milei se contuvo, sonriendo de manera pícara.
- Arqueros y porteros. Trató de hacer una broma con el arquero mítico Filoctetes, que peleó en la guerra de Troya y los arqueros del fútbol. “¡Vamos los arqueros, todavía!”, dijo recordando su pasado en Chacarita Juniors. Nadie entendió la broma: en España a los arqueros del fútbol les dicen porteros y al arco, portería.
:format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/06/milei_ceu_san_pablo_2.webp)
- ¿Marx satánico? Como otras veces, cargó contra el socialismo (“los malos siempre son los rojos”), aseguró que en los textos de Marx hay “frases satánicas” y que por eso los terroristas se alinean con la izquierda. La afirmación provendría del libro de Richard Wurmbrand, Marx y Satán (1976) y ha sido desmentida por varios historiadores.
- Ay, los periodistas. Al hablar sobre los Diez Mandamientos, dijo “el noveno es no vas a mentir y se lo podríamos recordar a los periodistas que se dedican a vender las noticias según quién les pague según la pauta oficial”. Otra vez, hubo aplausos.
- Fanático de Adam Smith. A pesar de su anarcocapitalismo, dijo que reconoce al “padre de la economía”, pero afirmó que la “mano invisible”, una de las analogías del famoso economista, necesita de los valores judeocristianos. Un guiño a su próximo libro: La moral como política de estado. “Si respetan esos valores van a prosperar, por eso allí escribí: Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”.
- Un futuro sin política. “Una vez que termine mi mandato me voy a retirar de la política, me voy a ir un campo con mis hijitos de cuatro patas, a escribir y también seguiré dando conferencias. Pero no debería opinar más”.
- Final clásico. Los últimos minutos los dedicó a destacar algunos logros económicos de su gobierno: la reducción del gasto público y de la pobreza, sobre todo infantil. Lamentó que los medios, su nuevo y gran enemigo, no expliquen bien todo esto. Y le dejó cifras a los verificadores de datos. “¡Viva la libertad, carajo!”, gritó sobre el final para que el León volviera a rugir por unos segundos.
