Evento conservador en Hungría
Milei sobre Pedro Sánchez: "es un pichón de tirano"
Periodista
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Además de cargar contra el presidente español, vaticinó que Cuba será libre a mitad de año.
MADRID (Corresponsal) — Como hace una semana, en Madrid, el presidente Javier Milei volvió a cargar contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Esta vez, puede decirse, en términos futbolísticos, que su amigo, el líder de Vox, Santiago Abascal, se la había dejado servida.
Una semana después de haber participado en el Madrid Economic Forum, donde tildó a Sánchez de “impresentable”, Milei habló ante la quinta Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que se realizó en Budapest, Hungría. Abascal había criticado con dureza a Sánchez, a quien calificó de “aprendiz de tirano”. El presidente argentino lo parafraseó y dijo “pichón de tirano”, pero no fue más allá.
En cambio, inició su disertación hablando de la “moral como política de Estado”, en un momento cuando, en la Argentina, arrecian las denuncias por el caso de la criptomoneda Libra y una propiedad no declarada de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Al hablar de la moral, recordó una frase del emperador Marco Aurelio: “Si no es correcto, no lo hagas”.
Luego, vaticinó que Cuba podría ser libre a mitad de año, sin dar mayores detalles y, al igual que el resto de los ponentes, criticó la inmigración ilegal que, aseguró, solo sirve para “inflar el padrón electoral”. El resto del discurso fue bastante reiterativo: resaltar sus logros económicos; criticar al socialismo e invitar a invertir en el petróleo y el gas argentinos, justo cuando Europa sufre por el aumento del crudo.
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El presidente llegó a Budapest el viernes por la noche, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y el canciller Pablo Quirno. El sábado por la mañana fue hasta el Palacio Sándor, donde fue recibido por el presidente de Hungría, Tamás Sulyok. En el Palacio, posó junto a una estatuilla de un león hecha en cerámica Herend, una firma tradicional, con más de dos siglos de historia.
Su siguiente parada fue el monasterio carmelita de Buda, residencia del primer ministro Víktor Orbán, que detenta el poder político desde hace 16 años. Organizador del evento, Orbán se juega su reelección el próximo 12 de abril. Según las encuestas, su oponente, Péter Magyar, podría ganar las elecciones. Pero en el entorno de Orbán creen que estos sondeos están manipulados, “como los que daban ganadora a Kamala Harris”, tal como expresaron en la tarde del sábado.
Lo cierto es que todos los ponentes del CPAC apoyaron al primer ministro. Una derrota de Orbán sería un duro golpe para la derecha europea, que gobierna en Italia, con Giorgia Meloni, y crece en Portugal, Alemania y España. Precisamente de allí llegaron los ponentes que antecedieron a Milei: André Ventura, del partido Chega; Alice Weidel, de AfD y Abascal, de Vox.
Weidel, que jugueteó con las bandejas del DJ antes de hablar y admitió que había viajado junto con su esposa, Sarah Bossard, fue la más clara al decir que Europa debe volver a sus valores tradicionales, emparentados con las antiguas Grecia y Roma, y con el cristianismo; que los conservadores están en contra de los “globalistas” de Bruselas y que tampoco avalan la multimillonaria ayuda que la UE le brinda a Ucrania desde la invasión rusa de 2022.
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Abascal reivindicó la Conquista de América (el rey Felipe VI ha pedido disculpas a México por los “excesos”) y prometió la deportación masiva de inmigrantes ilegales si llega al gobierno. Esta semana, el Congreso de los Diputados rechazó los planes de Sánchez para regularizar a unos dos millones de ilegales, pero la medida podría salir igual, según las leyes españolas.
En tanto, al inaugurar la conferencia, Orbán había dicho: “Si ganamos aquí abriremos las puertas de los conservadores en Bruselas; vamos hacia la victoria y vamos a hacer Europa grande de nuevo”. El problema, como dijimos, es que, esta vez, el primer ministro podría morder el polvo.
