Efemérides
A 99 años del nacimiento de Raúl Alfonsín: el presidente que devolvió la democracia

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Desde una ciudad bonaerense tranquila emergió una figura destinada a cambiar el rumbo institucional del país.
El 12 de marzo de 1927 nació en Chascomús Raúl Ricardo Alfonsín, un hombre que décadas después se convertiría en una de las figuras más trascendentes de la historia política argentina. Su vida atravesó golpes de Estado, crisis institucionales y uno de los procesos de reconstrucción democrática más complejos de América Latina.
Cada aniversario de su nacimiento invita a recordar no solo al presidente que gobernó entre 1983 y 1989, sino también al dirigente que defendió la legalidad en tiempos en que hacerlo implicaba riesgos personales y políticos. Su figura quedó asociada para siempre a un concepto que marcaría a generaciones: la recuperación de la democracia y la defensa de los derechos humanos.
Un niño de Chascomús
Raúl Alfonsín nació en una familia de clase media en la ciudad bonaerense de Chascomús, a unos 120 kilómetros de Buenos Aires. Era el mayor de seis hermanos, hijo de un comerciante local y de una madre con ascendencia galesa y malvinense.
Desde joven mostró interés por la política y el debate público. Estudió en el Liceo Militar General San Martín, donde se graduó como subteniente de reserva, aunque nunca siguió una carrera militar. Luego se inclinó por el derecho, carrera que estudió primero en la Universidad Nacional de La Plata y posteriormente en la Universidad de Buenos Aires.
La elección del derecho no fue casual. Alfonsín entendía la política como una extensión de la ley y la institucionalidad. Esa visión marcaría profundamente su trayectoria.
Un radical formado en la defensa de las instituciones
Su militancia se desarrolló en la Unión Cívica Radical, partido histórico del sistema político argentino. Durante las décadas de 1950 y 1960 comenzó a consolidarse como dirigente. Fue elegido diputado provincial en 1958 y más tarde diputado nacional.
Pero su perfil político se definió con mayor claridad durante los años más turbulentos de la Argentina. En plena década de 1970, mientras el país atravesaba violencia política y posteriormente una dictadura militar, Alfonsín denunció públicamente violaciones a los derechos humanos y presentó recursos judiciales para exigir la liberación de detenidos desaparecidos.
Aquellas acciones lo convirtieron en una figura incómoda para el poder militar, pero también en un referente moral para sectores que buscaban una salida democrática.
El presidente del retorno democrático
Tras la derrota argentina en la Guerra de Malvinas y el colapso de la dictadura, el país convocó a elecciones en 1983. Alfonsín fue el candidato de la Unión Cívica Radical y logró una victoria histórica que puso fin a siete años de gobierno militar.
Su presidencia comenzó el 10 de diciembre de 1983, en un clima cargado de expectativas y temores. Argentina debía reconstruir sus instituciones tras un período marcado por el terrorismo de Estado, la censura y la desaparición de miles de personas.
Uno de los primeros actos de su gobierno fue la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), encargada de investigar los crímenes cometidos durante la dictadura. Aquella investigación desembocó en el célebre informe “Nunca Más”, que documentó miles de casos de desapariciones forzadas.
El histórico Juicio a las Juntas
Quizás la decisión más audaz de su gobierno fue impulsar el Juicio a las Juntas militares, iniciado en 1985. Se trató de un proceso judicial sin precedentes en América Latina: por primera vez un gobierno democrático juzgaba a los responsables de una dictadura en tribunales civiles.
En ese proceso fueron juzgados los principales integrantes del régimen militar que había gobernado entre 1976 y 1983, responsables de un sistema represivo que incluyó secuestros, torturas y asesinatos.
El juicio no solo tuvo impacto en Argentina. Fue considerado un precedente internacional en materia de justicia y derechos humanos, comparable con los grandes procesos contra crímenes de guerra del siglo XX.
Una figura central de la democracia argentina
El gobierno de Alfonsín enfrentó enormes dificultades económicas y conflictos políticos. Sin embargo, su legado trascendió las crisis coyunturales. Su gestión consolidó la idea de que la democracia debía sustentarse en verdad, justicia e instituciones sólidas.
Raúl Alfonsín murió el 31 de marzo de 2009, pero su figura sigue siendo uno de los símbolos más potentes del sistema democrático argentino.
A casi un siglo de su nacimiento, su nombre continúa ligado a uno de los momentos más decisivos de la historia nacional: el regreso de la democracia. Y cada 12 de marzo, al recordar su nacimiento en aquella tranquila ciudad de Chascomús, la historia argentina vuelve a mirar al hombre que, con la ley como bandera, se atrevió a enfrentar a la dictadura y a reconstruir la República.
