Una pregunta incómoda: ¿Quién educa hoy a nuestros hijos?

Presidente de la DAIA.
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Discursos de odio y algoritmo, claves del futuro cercano. El rol de la familia y garantizar la calidad de información.
Durante mucho tiempo, cuando nos preguntábamos quién educaba a nuestros hijos, las respuestas parecían claras: la familia, la escuela, las instituciones, los medios de comunicación. Hoy tenemos que incorporar una respuesta mucho más incómoda: también los educan los algoritmos.
Los algoritmos deciden buena parte de lo que vemos, lo que escuchamos, lo que repetimos y hasta aquello sobre lo que discutimos. Seleccionan contenidos, los jerarquizan y determinan cuáles llegan a millones de personas.
Por eso, uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo es garantizar información de calidad.
Necesitamos estimular la creación de contenidos responsables, pero también asumir una responsabilidad sobre su distribución. Porque ya no alcanza con preguntarnos quién produce un mensaje. Tenemos que preguntarnos quién lo amplifica, por qué lo amplifica y hasta dónde puede hacerlo llegar.
Durante décadas nos preocupó el discurso de odio. Hoy debemos preocuparnos también por los sistemas que lo amplifican.
El problema ya no es solamente quién genera una mentira, un prejuicio o un mensaje antisemita. El problema es cómo esa mentira puede multiplicarse, repetirse y alcanzar a millones de personas hasta comenzar a percibirse como verdadera.
Este es un desafío para las plataformas, para los medios, para las instituciones, para quienes producimos contenidos y también para cada ciudadano que decide compartirlos.
Desde la DAIA tenemos una responsabilidad: combatir el antisemitismo, pero también contribuir a construir una sociedad con mejores herramientas para reconocerlo, enfrentarlo y no reproducirlo.
Porque educar en este tiempo también significa enseñar a mirar críticamente aquello que los algoritmos deciden mostrarnos. La tecnología puede elegir qué vemos. Pero nosotros tenemos que seguir eligiendo qué valores queremos transmitir.
