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Una noticia que ilusiona: “Cuba está a punto de caer”

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El fin del sostén venezolano deja al descubierto una crisis estructural imposible de ocultar.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba se encuentra al borde del colapso como consecuencia directa del corte en el suministro de petróleo proveniente de Venezuela, un factor que —según afirmó— sostenía buena parte del funcionamiento económico de la isla. Las declaraciones fueron realizadas ante la prensa en la previa de un mitin político en el estado de Iowa y provocaron una inmediata reacción del régimen cubano.
“Cuba está a punto de caer. Es una nación que está muy cerca del colapso”, sostuvo al describir la situación económica y política del país caribeño. El mandatario remarcó que durante años el gobierno cubano dependió del apoyo financiero y energético de su aliado ideológico en Caracas, una relación que, según indicó, se quebró tras los recientes cambios de poder en Venezuela.
Trump explicó que el suministro de petróleo venezolano resultaba clave no sólo para el abastecimiento energético, sino también como una fuente indirecta de ingresos que permitía sostener el sistema económico de la isla. “Obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”, afirmó, subrayando que esa pérdida dejó a Cuba en una situación de extrema fragilidad estructural.
En ese mismo marco, se refirió a la situación venezolana y aseguró que Estados Unidos mantiene una presencia muy fuerte en el país sudamericano, al que describió como poseedor de las mayores reservas de petróleo del mundo. Trump sostuvo que Washington cumple un rol central en el nuevo escenario regional y que su administración trabaja activamente en ese proceso.
Según el mandatario, la relación con las actuales autoridades venezolanas es positiva y permitirá generar beneficios económicos tanto para Venezuela como para Estados Unidos. “Ahora les irá mejor que nunca y vamos a estar ganando mucho dinero para ellos y mucho dinero para nuestro país”, afirmó, reforzando la idea de que el reordenamiento energético regional tendrá consecuencias directas sobre países históricamente dependientes de Caracas, como Cuba.
Las declaraciones del presidente estadounidense fueron rápidamente condenadas desde La Habana. El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó de manera tajante cualquier escenario de negociación, reafirmando el discurso de resistencia del régimen.
Sin embargo, más allá del cruce diplomático, las afirmaciones de Trump vuelven a poner el foco sobre una realidad que resulta imposible de ocultar: la lamentable situación de la isla y su población. Las imágenes que ofrece Cuba son claras desde hace años: edificios derruidos en La Habana, barrios detenidos en el tiempo, vehículos antiguos que continúan circulando por falta de renovación y largas filas para conseguir alimentos o artículos de higiene, señales visibles de una economía agotada.
A ese panorama se suma una realidad aún más cruda. Hombres y mujeres que, ante la falta de oportunidades reales, se ven empujados a la prostitución como único recurso de subsistencia, en un contexto donde el trabajo formal no garantiza ingresos suficientes ni condiciones de vida dignas.
El atraso estructural se combina con un férreo sistema de prohibiciones y censura, que limita el acceso a internet, restringe la información y bloquea cualquier intento de organización independiente. La ausencia de horizontes de progreso, junto al desabastecimiento crónico, configura desde hace años una crisis humanitaria silenciosa, naturalizada por el régimen pero padecida a diario por la población.
Cuba no enfrenta únicamente las consecuencias de un modelo económico fallido. El problema es más profundo y tiene raíces políticas. El Estado persigue a los disidentes, reprime las protestas y castiga toda manifestación que cuestione el orden establecido, cerrando cualquier vía de transformación interna y profundizando una crisis que ya no depende sólo de factores externos.
Sin lugar a dudas, que el régimen cubano esté tambaleando, como afirmó Trump, representa una noticia alentadora para quienes esperan un cambio real en la isla y para todos los que amamos la libertad.
