¿Por qué nadie hizo nada para impedir la invasión de Ceuta?
Periodista
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Los medios habían avisado de la organización del operativo.
MADRID (Corresponsal) — Tres días antes de la invasión de Ceuta por unos 60.000 migrantes, los medios de esa ciudad autónoma de España informaron de la existencia de grupos en redes sociales que organizaban el operativo. El gobierno asegura que la mayoría de los ilegales ya regresó a Marruecos.
Mientras Ceuta recupera la calma, surgen nuevos detalles que ponen de manifiesto la inacción de quienes están a cargo de la seguridad fronteriza y hasta de los servicios de inteligencia españoles. El gran interrogante: ¿cómo es posible que una información publicada en medios digitales fuera desconocida por el gobierno?
Un artículo de El Faro de Ceuta, medio decano de la ciudad autónoma, publicó el lunes 27 de julio: “Llegan de todos los puntos de Marruecos para asentarse en Castillejos, al otro lado de la frontera; llegan para esperar el momento de echarse al agua y cruzar a nado; revive la presión de otros veranos, pero esta vez acrecentada por un claro efecto llamada que se populariza en redes sociales”.
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El artículo describe al grupo Hraga Ceuta, creado en Facebook y que llegó a tener unos 20.000 seguidores. “Allí conversan los aspirantes al cruce, ofertan facilidades para los trayectos marítimos, hablan de futuros pases (…), cuelgan fotos de jóvenes, de trajes de neopreno, de aletas, además de compartir vídeos y advertencias”.
El dato pasaba a toda velocidad por las redes sociales. Pocas horas antes de la invasión, la periodista Soraya Aybar Laafou, que viajaba en tren desde Casablanca hasta Tánger, contaba que en los vagones se respiraba una tensión absoluta provocada por las convocatorias que miles de ellos recibían para subir a otro tren que les llevaría hasta la frontera con Ceuta.
El detonante habría sido una sentencia del Tribunal Supremo conocida el 13 de julio. Tal como admitió el presidente del gobierno, Pedro Sánchez: “Las mafias que trafican con seres humanos han utilizado una sentencia” para organizar el ingreso de una población casi equivalente a la de Ceuta en solo 24 horas.
Posible temor a sanciones
Es probable que la inacción esté relacionada con el temor de los oficiales de ser sancionados por no respetar una orden judicial. El fallo responde a un juicio iniciado en 2024. El 14 de noviembre de ese año, un migrante argelino inició una demanda porque había sido entregado a las autoridades de Marruecos luego de ser interceptado en alta mar cuando, junto a otras personas, intentaba ingresar nadando a Ceuta.
El migrante alegaba que habían sido vulnerados sus derechos y hasta solicitaba una indemnización de 6.000 euros por “daños morales”. Un juzgado de Ceuta y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le dieron la razón, salvo en el tema de la indemnización. Por ese motivo, los fallos fueron recurridos y el caso llegaría al Tribunal Supremo.
De todas maneras, hay que reconocer que la sentencia no deja de manos atadas a quienes vigilan la frontera. Si bien prohíbe la devolución inmediata, permite iniciar un expediente administrativo para ejecutarla en el mediano plazo. Pero si el migrante solicita asilo, la devolución no puede ejecutarse hasta que esa petición haya sido resuelta.
Este aspecto es para destacar. Los trámites de asilo pueden llevar meses o años y esto ha superado la capacidad de los centros de acogida temporal. El de Ceuta tiene capacidad para 500 ilegales y al 29 de julio allí había 700, más otros 400 que acampaban en las inmediaciones para poder ingresar. Al día siguiente, Ceuta viviría una de las jornadas más terribles de su larga historia.
