Tuchel le liberó el camino a Argentina

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El técnico alemán renunció a la ambición de liquidar de contra y se dedicó a aguantar, cedió la pelota y los costados al ataque argentino
Argentina le ganó a Inglaterra en un partido que confirmó lo que habíamos anticipado en la previa: la alternativa de Giuliano Simeone por la derecha para el partido de fichas, con despliegue por el costado y la posibilidad de buscarlo largo ante el pressing alto. Esa pieza resultó clave en un primer tiempo de equilibrio. Inglaterra sorprendió con Morgan Rogers de titular y al hacerlo mermó el vértigo por afuera, apostando más a la tenencia. De tener dos wines natos y verticales, pasó a tener solo uno para tener un mediocampo más equilibrado al sin pelota armar las dos líneas de cuatro en su 4-4-2, con los externos bajando y quedando Harry Kane bien de 9 y Jude Bellingham secundándolo. Argentina, por su parte, de sus dos jugadores de tenencia por los costados con los que podía armar rombo con pelota en el mediocampo, quitó uno, Rodrigo De Paul, para ganar despliegue por el carril. En definitiva, cada equipo se acercó al otro y así se dio una primera parte equilibrada, de fichas, con pocas ocasiones y mucho orden.
Todo cambió con el gol de Inglaterra: centro desde la derecha y la llegada de Anthony Gordon desde la izquierda para definir. Desde allí el partido se abrió. Scaloni reaccionó primero con el ingreso de Nico González por Paredes y Argentina empezó a mejorar, con Enzo Fernández como cinco y Alexis Mac Allister liberado para llegar al área. Más tarde llegaron los tres cambios juntos, De Paul, Montiel y Otamendi, y ahí también Tuchel cometió el error de sacar a Gordon por un tercer central para armar línea de 5. El juego se volcó aún más claramente a favor de Argentina. Inglaterra quedó en un 5-3-2 angosto, con Kane y Bellingham como las piezas que no se animó a sacar, y eso permitió que Montiel con piernas frescas pudiera ir más tranquilo por su carril sin un wing detrás, facilitando aún más la zona Messi. Argentina progresaba muy fácil por los costados frente a ese mediocampo angosto. Cuando corrigió y pasó al 5-4-1, con el ingreso de O’Reilly a la izquierda del mediocampo y mandando a Bellingham de doble cinco, ya fue tarde: justo ahí tras tanto aluvión argentino llegó el córner jugado corto y el golazo de Enzo que marcó el empate.
Argentina siguió con su plan ofensivo, porque mientras Inglaterra ya tenía todos jugadores para el plan defensivo de aguantar, Scaloni había puesto en la cancha futbolistas para atacar y aprovechar ese escenario. El gol de Lautaro Martínez fue una consecuencia natural e hizo justicia en el marcador tras un segundo tiempo aplastante de Argentina. Hay que destacar también el gran mérito en los jugadores argentinos: tuvieron el coraje de ir a buscar el partido y la convicción de ejecutar el plan de su entrenador. Los jugadores ingleses absorbieron en cambio un mensaje contrapuesto a partir de los cambios de Tuchel. Después del gol de Gordon Inglaterra cedió la pelota, toda posibilidad de contragolpe para liquidar el partido y quedó angosto, dejando el costado libre para que Argentina explotara su juego ofensivo y para que la pelota le llegara a Messi en su zona con facilidad. La diferencia estuvo en los bancos de una manera pocas veces tan notoria. Scaloni leyó el partido y potenció a su equipo, Tuchel lo debilitó con cambios que favorecieron al rival y le dejaron la mesa servida a jugadores argentinos que aun ya habiendo ganado todo siguen con hambre de más. Argentina mostró corazón y convicción, Inglaterra cobardía desde su banco. Fue una batalla futbolística que se definió por táctica, estrategia y corazón y en la que Argentina volvió a demostrar por qué es un equipo de héroes.
